5.6.08

Crónica de un niño solo (1965)


"La historia, en realidad, no nace en la villa, sino de una experiencia personal mía. En una oportunidad, yo estaba detenido en Mendoza y me escapé del calabozo con un chico amigo, el Gallego. Qué lindo contar cómo me escapé, pensé. Fue bárbaro cómo me escapé Se acercaba la Navidad y nosotros estábamos en cana. Como éramos menores nos ponían con las mujeres, pero de noche si había calabozos vacíos nos mandaban allí para que no durmiéramos con las mujeres. El Gallego pidió permiso para ir al baño, y yo me di cuenta de que el policía, al abrir la puerta, se quedaba del lado de atrás de la puerta. No miraba para adentro del calabozo, sino que lo miraba a él. que iba al baño, que estaba enfrente. El calabozo de al lado estaba vacío. Me avivé, le dije que en una hora volviera a pedir permiso y que yo me iba a meter en el calabozo de al lado. Así lo hice, y me quedé dormido en ese calabozo. El otro entró a patear la pared, pero yo me desperté recién al amanecer. Abrimos la puerta, nos fuimos al fondo de la comisaría, nos trepamos, subimos al techo y nos escapamos. Recordando esto, pensé en escribir nada más que la fuga de un chico. Sus sensaciones, las frases como “señor, permiso para ir al baño”, y la esperanza de que no te conteste porque entonces quiere decir que no está y que es el momento de rajar."


"Era así, nosotros la íbamos de guapo pero después la tirábamos para la larga porque cuando llegaba el momento no queríamos pelear. Finalmente te peleabas por obligación. Son cosas que parten de la vida misma, del conocimiento de la gente. Nunca voy a narrar algo que no conozca. Mis personajes brotan de la realidad. En mis películas no hay un solo personaje que no esté dentro de mi corazón, que no reaccione como yo hubiera reaccionado. Cuando Moreira mira a través de las rejas chiquititas, ése soy yo. Cuántas veces habré mirado a través de las rejas pensando: “Puta madre, ¿cómo estoy acá?”. Mis películas son siempre la misma película."


"Yo pienso que el niño no es cruel. El niño es inexperto. Tiene desconocimiento del dolor que, de a poco, va conociendo a través de la vida. Tienen otro concepto de todo. No conocen el límite porque ellos son eternos. Jesús dice que para ir al cielo te tenés que volver como un niño. No hay que confundir: el niño no es cruel, es inexperto, no sabe que la muerte existe y por lo tanto no sospecha que ese ser al que le hace daño, o una burla, no es eterno. No sabe que le está haciendo perder una porción de felicidad, del ratito que tiene en este mundo."

Declaraciones extraídas de "Pasen y vean", de Adriana Schettini

No hay comentarios.: