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24.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 15)

No, no vi el partido. Pero me alegraron la madrugada al regresar al hotel. Pensé, sinceramente, que con la caída de Manu y con varias derrotas previas contra Lituania, el asunto se iba a hacer muy difícil. Pero lo sacaron adelante. Y lo que es mejor, por lo que pude leer, es que lo hicieron con un gran aporte de los suplentes, lo cual abre un poco las esperanzas para el futuro, ya que todos tenemos la sensación de que la etapa Potencia del básquet argentino se va acabando. Tal vez sea así, ¿quien lo sabe? Pero tal vez, como pasó en el tenis, el éxito de una generación abra paso para que salgan muchos más que se dediquen a ese deporte, que sea algo contagioso.

Lo fue verlos jugar hasta los cuartos de final. Me perdí los dos últimos y espero que en T&C se dignen a repetirlos en la semana. Ganarle a Lituania sin Manu, con suplentes, con varios lesionados y, por momentos, por más de 20 puntos, me asombra. Y alcanza a cerrar un balance de la participación olímpica argentina muy similar al de Atenas 2004. No hay mucho para celebrar --los medallistas son prácticamente los mismos--, será hora de poder correr alguna carrera de algo y no verlos pasar de lejos. ¿Será tan complicado?

23.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 14)


Es raro ver un evento deportivo que es importante para la Argentina en otro país. Y eso es lo que me acaba de suceder tras ver la obtención de la Medalla de Oro en fútbol. No es que sea un fanático de los relatos y comentarios de Nelson y Fabbri, pero lo cierto es que es lógico que cualquier relator de un país directamente involucrado en el asunto le otorgue cierta emoción y nerviosismo al evento.

Aquí, el conocido Pedro Carcuro relataba en TVN con prolijidad pero menos entusiasmo que el que uno le pondría a relatar un partido de la reserva de Huracán. Respetuoso, sobrio, moderado, es cierto, pero daba la sensación de que --pese a asegurar lo contrario-- ni siquiera estaba en el estadio. Era uno, entonces, el que tenía que autoconvencerse (o de recordar) el peso del evento. Todo era tratado aquí con una discreción excesiva.

No soy amante de los fanatismos ni de los griterios ni del chauvinismo de ocasión, pero uno necesita contagiarse un poco del entusiasmo de los relatores. Si ellos no demuestran interés, el asunto parece achatarse. Y yo terminé viviendo el partido con menos tensión del que viví la mayoría de los previos.

De cualquier manera, Carcuro se deshizo en elogios --algo excesivos, digamos-- para el equipo argentino y para sus jugadores. Yo terminé festejando el partido tomando un tecito al borde de la cama y a los cinco minutos ya estaba pensando en otra cosa...

22.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 13)

Esto de viajar a festivales me hace perder lo que realmente me importa: los Juegos Olímpicos. Igual, mejor que no pude ver el partido de básquet. Creo que la lesión de Manu me hubiera arruinado el día. Me lo arruinó igual cuando me contaron por teléfono un par de horas después.

La televisación de los Juegos en Chile, por lo que pude descubrir, es muy curiosa. Tienen un par de canales allá, periodistas haciendo notas, pero los eventos en sí se ven sólo entre la 1 y las 7am. El partido de básquet de España o el de voley esta mañana, no los daban. Y eso que había dos tipos desde Beijing hablando de cualquier cosa.

En los medios también la cobertura es extensa, pero todavía no pude saber qué canal me conviene ver ni cuando. Prometieron esta noche televisar Argentina. Si no lo hacen, pensaré que es verdad, finalmente, que tienen algo contra nosotros. Aunque por ahora nada parece indicarlo. ¿Me tendrán engañado?

21.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 12)


No, no teman. No me equivoqué de foto ni esto se convirtió en un sitio con imágenes eróticas. Sólo que leyendo notas sobre los Juegos Olímpicos me topé con la existencia de la aparentemente famosa lanzadora de jabalina paraguaya Leryn Franco quien, a juzgar por sus resultados, es célebre más por su look que por sus récords. La chica terminó en el puesto 51 entre 54 competidoras (¡y dos de ellas lanzaron tres tiros nulos!)

Modelo, dicen que novia del tenista Novad Djokovic, con calendarios fotográficos propios (la foto que ven sale de uno de ellos) y fanáticos en todo el mundo, Leryn se convirtió en la atleta sudamericana más famosa por motivos que, bueno, son obvios. ¿Para cuando en "Bailando por un sueño", Marcelo?

20.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 12)


Se sufre el asunto, cómo se sufre. No voy a ponerme a analizar el partido porque no tengo los elementos para hacerlo y porque otros se dedican al tema. Lo único que sé es que me hicieron "transpirar la camiseta" como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Porque era claro que no estaban jugando bien y que sólo lograban mantenerse gracias a los triples, a una noche inspirada de Carlos Delfino (que juega muy bien, pero juega solo) y, como dijo luego Fabricio Oberto (a quien la NBA parece haberlo convertido en un jugador mucho más limitado: sólo defensivo), a mucho oficio y garra (ver a la tromba Nocioni jugar en una pierna impacta).

No entendí que quiso hacer Manu en la última jugada para Argentina (pensé que iba a buscar el famoso "pick and roll" y la consecuente falta o doble), pero ese impulso para triple me dejó con diez segundos conteniendo la respiración. Pero fue, pasó, ya está. Lo que sigue es gratis, como dicen por ahí...

19.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 11)

No entendí nada de la carrera, pero me alegra que un tipo que es mayor que yo gane una Medalla de Oro. Todavía me quedan chances para Londres 2012.

18.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 10)


Yo pensaba que eso pasaba sólo en los clubes de barrio. Que te afanen la pelota, que alguno se quede con tus pelotitas de tenis, que te desaparezca algún buzo o la campera. Pero que en Estadio de los Juegos Olímpicos de Beijing a una garrochista le roben (o le desaparezca) la garrocha es algo que todavía no logro entender.

Lo que pasó, por lo que pude descifrar, fue así: Fabiana Murer, brasileña candidata al podio de salto con garrocha, empezó a hacer un escándalo en plena competencia. Llegó hasta pararse adelante de una competidora china a la que le tocaba saltar al mejor estilo "hasta que no aparezca mi garrocha de acá nadie se mueve". La competencia se paró mientras Fabiana, desesperada, buscaba por todos los tubos y por el piso donde estaba la garrocha con la que tenía que saltar 4.55. Y no aparecía por ningún lado.

Su técnico sudaba desesperado, los arbitros apenas podían cruzar palabra con ella --nervios y mal inglés, una pésima combinación para todos-- y nada se arreglaba. Como la altura que precisaba para llegar a la medalla era de, por lo menos, 4.80, y antes de seguir complicando las cosas, la convencieron a Murer de no saltar los 4.55, tranquilizarse, y saltar directamente los 4.65. Finalmente no supe si encontraron la garrocha o si tiene una garrocha distinta para cada medida.

Lo cierto es que la chica, que venía con antecedentes de más de 4,80, no pudo superar los 4.65 en sus tres intentos, con los nervios que venía acumulando. Me puedo imaginar que, salvo que ella haya cometido algún error (¿se la olvidó en la Villa Olímpica?), los brasileños elevarán algún tipo de protesta oficial.

Ahora bien, ¿qué pudo haber pasado? ¿Cómo alguien se roba --o bien, como desaparece-- un enorme elemento como es una garrocha en la competencia más importante del mundo? No me lo explico. Por las dudas, les recomendaría a Las Leonas que lleven material de sobra, no sea cosa que se queden sin palos o sin bochas...

Como les pasó a los de Boca --tipos que entrenan en Casa Amarilla, en uno de los barrios más complicados de esta ciudad y a quiénes les afanaron de todo en un carísimo hotel de Barcelona-- ya no se sabe donde te pueden sorprender. Ya no se puede andar tranquilo por la calle ni con una garrocha, vea...

16.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 8)

De Argentina-Holanda no voy a hablar. Lo sufrí y no hace falta que yo analice algo que hará todo el mundo en los próximos días, más que para decir que sin Messi ya nos hubierámos vuelto a casa. En realidad, sigo impresionado por Usain Bolt, el jamaiquino que acaba de ganar los 100 metros. No sólo hizo récord mundial (9.69) sino que hasta pareció frenar en el último segundo, dando la sensación de que podía haberlo bajado más de haberlo querido.

Antes había visto la semifinal y comprobé un error que yo cometí y que Gonzalo Bonadeo siguió cometiendo. Bolt no mira a los costados al llegar por suficiencia o por cancherear. Mira para chequear que está ganando, que no tiene nadie corriendo cerca y que puede aflojar. Las eliminatorias en atletismo no se ganan por tiempo sino por ubicación (sinceramente no entiendo porqué, si alguien lo sabe agradecería que me lo explique) y lo que él necesita es chequear para saber si está entre los primeros.

Pero me da la sensación de que en cualquier momento lo tenemos corriendo en 9.50. Si pudiera pegarle con tres dedos a la carrera, Jamaica ya estaría en el mundial de fútbol.

15.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 7)


Ninguna. ¿O uno no puede desengancharse algún día de todo este evento?

Igual, la cara de canchero del jamaiquino Usain Bolt sobrando la carrera eliminatoria de 100 metros, frenando y mirando para las tribunas durante los últimos 40 metros era algo que había que ver para creer. Así y todo, el tipo marcó 9.92. Para cagarlo a bifes, vea...

14.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 6)


Contrariamente a la mayoría de los debates deportivos mediáticos, la discusión que se ha armado sobre la participación argentina en los Juegos Olímpicos me resulta interesante de seguir. Por un lado, buena parte de los medios, en su mayoría gráficos, critica la actuación de muchos de los deportistas argentinos allí. Por el otro, los que están cubriendo para la televisión desde Beijing (o desde Buenos Aires, como los de Canal 7) defienden en general las actuaciones.

Las críticas no son descabelladas. Tampoco se trata de exigir medallas a nadadores, remeros, judocas o ciclistas que contaban de movida con pocas posibilidades de acceder a ellas. Es cierto: la cobertura mediática de los Juegos se ha vuelto muy grande (recuerdo cuando era adolescente apenas se podía ver un resumen diario a la medianoche), los diarios les dedican Suplementos Especiales y hay canales que transmiten desde Beijing casi todo el día. Y para los no habituados al evento puede resultar frustrante que los argentinos no sólo no figuren entre los galardonados, sino que habitualmente culminen en puestos como el 27, 36 o 55.

Pero lo que en el fondo se critica --y con lo que, en principio, estoy de acuerdo, si bien creo que los términos se simplifican y banalizan-- es que los atletas argentinos ni siquiera alcancen a cumplir las metas que fueron a buscar, por módicas que estas sean. Es decir, salvo alguna excepción, los remeros, judocas, nadadores, etc, etc. quedaron por debajo de sus propias marcas y de sus expectativas.

¿Es tan descabellado exigirles más? Cuando un atleta dice, en 2004, que su próximo objetivo es Beijing 2008 y, al llegar allí, cumple una actuación que no llega ni al nivel de lo que hace en sus entrenamientos o en sus pruebas locales, ¿no puede uno sentirse decepcionado, molesto, frustrado? Esos bajos rendimientos, ¿no hacen que muchos se alcen de hombros a la hora de dar más fondos al deporte amateur?

Uno, claro, podría dar vuelta el debate y también tendría razón: si durante estos cuatro años se hubiera apoyado el deporte amateur como se debía, tal vez ahora no estaríamos atravesando esta situación. Es cierto. Pero, sin embargo, uno se reserva la duda. Da la impresión de que siempre aparecen los imponderables --"comí algo que me cayó mal", "el arbitro me bombeó", "me peleé con mi novia", etc.-- que, de un momento a otro, arruinan el trabajo de cuatro años.

El deporte es así, dirán. Lo que falta es un trabajo de base, desde infantiles, y pondrán como ejemplo lo que hacen los chinos con los gimnastas y así. A mí, sin embargo, estas actuaciones me llenan de dudas y por momentos hasta tengo la impresión de que algunos deportistas van a Beijing más enganchados con la idea de una especie de "viaje de egresados" que con la competencia en mente. Espero equivocarme, pero la sensación está.

Tampoco, claro, me cae simpático echarle culpas a los atletas amateurs. Cuando veo la publicidad de Telecom mostrando a una atleta argentina corriendo en unas instalaciones (creo que son las del CENARD) literalmente deshechas, me pregunto porqué en lugar de gastar 50 o 100 mil dólares en el aviso y en la pauta publicitaria correspondiente, no pusieron esa plata para arreglar esas instalaciones. Grandes misterios del deporte, amigos...

13.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 5)

Ayer se reveló, en un tono cercano al escándalo, que algunos momentos de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos habían sido, digamos, trucados. Que la niña que cantaba lo hacía en “playback” (en realidad la voz pertenecía a otra, aparentemente no muy fotogénica) y, fundamentalmente, que muchos de los efectos especiales (explosiones, fuegos de artificio, juegos de luces, viento) eran “virtuales”. Esto es: que no existieron ni se vieron allí realmente sino que fueron “agregados digitalmente” para su emisión televisiva.

Entiendo, en principio, que la gente se moleste. Existe, todavía, una idea de que los eventos “en vivo” requieren de un grado de realismo que no concuerdan con esta “digitalización” del hecho artístico por medios virtuales. Que lo que millones de espectadores vimos en el mundo no sea igual a lo que se vio desde el estadio o en la ciudad suena para algunos como un hecho escándaloso.

Sin embargo me da la impresión de que se trata de quejas casi retrógradas y, en un punto, casi irrelevantes. ¿Cuántos de los espectáculos a los que asistimos están “virtually enhanced”? ¿Cuántos de los competidores olímpicos, especialmente los nadadores, están “virtually enhanced”? Para los que estamos en el mundo del cine, el tema no debería ni sorprendernos ni preocuparnos: hace mucho tiempo que el realismo dejó de ser una medida para las escenas de acción y las que requieren de cierta espectacularidad. ¿Qué había extras digitales en la ceremonia? ¿Y eso no pasa en todas las películas?

Armada y concebida por un cineasta –Zhang Yimou--, la Ceremonia Inaugural fue un evento televisivo y, como tal, pasible de ser construido con ese sistema. Es cierto que, para los que vimos asombrados como Beijing parecía casi explotar en tiempo real, hay un dejo de decepción en saber que, tal vez, buena parte de esos fuegos de artificio fueron creados por computadora. Pero de ahí a cuestionar la “legalidad” de hacerlo es otro tema.

En realidad, las “construcciones ficticias” que deberían preocupar a los que cubren Beijing son las de los atletas, convertidos en verdaderos Terminator pulverizadores de récords. O tal vez no. Tal vez, si el sistema del espectáculo es finalmente lo que importa, el tema del doping debería también dejarse de lado. Finalmente, el mejor sería el que consiga las mejores drogas, las más efectivas y funcionales. Finalmente, todo el evento terminará siendo un gran efecto especial.

A mí, la única que me preocupa es la cantante fea. Pobre. ¿No podrán hacer ahora una sitcom con su vida?



12.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 4)


Creo que voy a renunciar a ver el torneo de básquetbol por los Juegos Olímpicos. Hoy lo comprobé en la bastante cómoda victoria ante Australia. No sé muy bien porqué pero es un deporte que, como espectador, me pone nervioso de una manera que no lo hace casi ningún otro (el tenis, por momentos, puede lograrlo; o el fútbol en determinadas circunstancias). Pero esto me aterra, me paraliza más que una película de David Lynch.

El básquet tiene una serie de imprevisibilidades que me desconciertan. Y hoy, en un partido en el que la Selección Argentina estuvo siempre arriba del marcador por diez, quince o veinte puntos, sentí que si no aguantaba ver eso sería mejor que ni prenda la televisión en el partido, digamos, contra Rusia.

Si bien siempre me tensiona el básquet, este año me pasa más que nunca. Me da la impresión que en los otros Mundiales o la Olimpiada anterior, el equipo iba un poco más de punto y la posibilidad de perder era cierta, lógica y hasta esperable en muchos casos. De hecho, buena parte de las victorias de la selección entre 2002 y 2006 fueron sorpresivas, empezando por las dos a los Estados Unidos.

Pero ahora se trata de una selección consagrada, de campeones en todas las áreas, de esos tipos que deberían salir y ganar. La sorpresa es cuando pierden. Y, a la vez, tengo la sensación de que esta selección es al básquet lo que la de 1982 fue a la de fútbol. Muchos de los mismos jugadores, aún en mejor forma, pero con la sensación de que ya el objetivo lo cumplieron. Ahora la mayoría está acomodado en buenos equipos, muchos en la NBA, tienen enormes salarios e, inconscientemente, parece que cuidan el cuerpo de posibles problemas, accidentes o lesiones.

No es el caso del “animal” de Nocioni que se tira sobre los contrarios como en un partido de rugby y creo que tampoco de Luis Scola, que tiene una situación personal en China (es compañero de Yao Ming en los Houston Rockets) y que todavía tiene que seguir demostrando en la NBA. Pero no puedo quitarme la sensación de que es un conjunto de individualidades consagrado, ya sin el hambre de gloria de entonces. Con todo lo que ya ganó Ginóbili, ¿tendrá la misma motivación que un chico de 20 que tiene todo para demostrar?

Espero que si, que como dicen “los que saben”, en las verdaderamente difíciles les salga el espíritu olímpico y, si se quiere, amateur. Pero me veo venir un fracaso. No contundente, pero fracaso al fin. Como un grupo de rock en su gira de despedida. Espero equivocarme. Y espero tener los nervios suficientes para comprobar en vivo mi error.



11.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 3)

Me insisten –en el mundo real-- en lo aburrido que es la natación y yo no consigo convencer a nadie. Pasan por el noticiero de T&C el resumen de la victoria del 4x100 libres de los Estados Unidos (una carrera apta para película de Hollywood, de esas que las vemos y no creemos que cosas así puedan suceder), luego continúan con el tortuoso sufrimiento de Georgina Bardach (otra película, ésta más dramática y que luego tiene recuperación y final feliz que todavía no vimos, ¿será en Londres 2012?), siguen con la alegría contagiosa del pequeño japonés tras su récord mundial y con una italiana que baja un segundo el récord mundial de su categoría en la ronda clasificatoria.

Nada. No les conmueve en absoluto. Alguien me dice que si Bardach sigue nadando así no van a convencer a nadie de la necesidad de apoyar a los deportistas amateurs. Surgen las explicaciones, confusas (Bonadeo dice que “algo le pasa” pero agrega que no va a hablar del tema), pero se convierte en motivo de burla. Me dicen que las carreras les aburren, que no distinguen quién es quién, y yo me siento igual a cuando me explican porqué no les gustan las películas asiáticas. “Son todos iguales...”

A la vez, y tras haber visto el triunfo de la dupla argentina de Beach Volley, me pregunto qué cuernos hace ese deporte en los Juegos Olímpicos. Digo, bajo el mismo concepto podemos poner un “21” de básquet (el famoso “one-on-one”) o un partido de tute cabrero. No me malentiendan, disfruto un rato ver Beach Volley, pero tiene menos variantes en su juego que Guillermo Cañas. ¿Por qué no poner un partido de pelota vasca o algo así, que es hasta más divertido? ¿O volver al badminton o al squash?

Lo cierto es que, al menos para mí, nada es tan esencialmente olímpico como la natación o el atletismo. Son unos segundos, unos minutos. “Te corro una carrera”, como cuando éramos chicos, con la satisfacción de llegar primero al árbol, a la esquina o adónde está sentada mamá. Ese pequeño y breve momento de inmensa felicidad.




10.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 2)



Yo sé que la Argentina no es una potencia olímpica y entiendo que, mientras los partidos de nuestras selecciones se juegan a horarios para nosotros imposibles, pongan los partidos del Dream Team a una hora tolerable para el mercado norteamericano (después de todo, la NBC paga millonadas de dólares por los derechos de los Juegos). Ahora bien, siendo tan organizados y criteriosos, ¿era necesario poner los partidos de las selecciones argentinas de fútbol, basquet y hockey (femenino) el mismo día y casi a la misma hora? Digo: se trata de dos equipos que ganaron las medallas de oro en los últimos juegos y uno que ganó la de bronce. Me imagino que programar los "schedules" de unos Juegos Olímpicos debe ser una tarea, bueno, olímpica, ¿pero no podían haber pautado la secuencia de otra manera? ¿A nadie le hizo ruido tamaña coincidencia?

Una vez pautado eso, claro, los canales de TV argentinos se vieron ante un enorme problema. El hockey era solucionable (sólo se perdían algunos minutos), pero los horarios del fútbol y el básquet eran casi totalmente coincidentes. Y si bien el básquet ha crecido mucho en los últimos años, aquí no podrá competir jamás con la popularidad del fútbol.

Es por eso que ambos canales optaron por transmitir el aburrido partido de Argentina frente a Australia y dejar de lado casi por completo el de básquet, mucho más interesante en los papeles, con Lituania. Casi no vi Canal 7, pero logré --en medio de un zapping-- ver en una pequeña ventana el triste final del partido. En T&C, creo que ni Fabbri ni Nelson mencionaron que había un partido de básquet a la misma hora hasta el momento en que dijeron que Argentina había perdido, dato que --a esa altura-- casi era mejor callar para los que esperaban verlo en diferido.

No soy imbécil. Sé que ambos canales compiten y que transmitir fútbol en mucho más redituable --publicitariamente y en términos de público-- que dar basquet. Sé también que los poseedores de canales premium o conexiones satelitales podían ver ambas cosas a la vez. Yo, un simple ciudadano con Cable Básico, no pude. O al menos no supe cómo.

Más allá de mi particular interés por el básquetbol --algo que, muchos lo saben, precede en mucho tiempo a la llegada de Ginóbili y compañía a la NBA--, me molesta la manera en la que mis colegas periodistas deportivos se llenan la boca hablando de la falta de apoyo a otros deportes, hacen todo un circo quejándose de las condiciones en las que muchos deportistas llegan a los Juegos Olímpicos y, finalmente, terminan marginándolos en sus propias transmisiones. Es cierto que los del básquet no son deportistas amateurs --muchos deben ganar más dinero que sus pares futbolistas--, pero eso aún empeora las cosas: si hicieron algo así con un equipo ganador de la medalla de oro, "la Generación Dorada", el "orgullo nacional" de la boca para afuera de miles de personas, ¿qué les espera a todos los demás ignotos deportistas?

9.8.08

Impresiones sobre los Juegos Olímpicos (Día 1)


Me desperté a alguna hora rara. Creo que eran las 7 o un poco más. Levanté la vista y estaba la televisión prendida. Una chica judoca lloraba mientras Gonzalo Bonadeo se preguntaba --no estaba seguro-- si había ganado o no la medalla de bronce. La chica siguió llorando, se paró frente a su rival, la jueza marcó para su lado y la chica festejó. Bonadeo confirmó: Paula Pareto acababa de ganar una medalla de bronce.

No sé de judo, no conozco bien las reglas y jamás había oído hablar de Pareto hasta entonces. Seguí viendo y fui entendiendo lo que había pasado y cómo había pasado. Y, claro, de ahí en adelante no pude dormir y podría contarles una por una todas las tandas eliminatorias de natación o los pedazos de partidos de fútbol, básquet o hockey femenino que ocuparon buena parte de mi mañana de hoy.

Es curioso ver en paralelo las dos coberturas, la de Canal 7 y la de T&C Sports. Siempre preferí poner T&C porque soy un convencido que Bonadeo tiene una enorma capacidad para "bancarse" las horas y horas de transmisión. Es un tipo informado, explica bastante bien las cosas y suele ser elegante y juicioso para estar en el lugar que ocupa (su "relato" de la ceremonia de apertura --bah, de lo poco que vi de ella-- fue ejemplar, callando en los momentos en los que otros "comentaristas" hubieran empezado a decir estupideces una tras otra). Pero hoy noté con cierta molestia un estilo zapping deportivo que me obligó a cambiar por el 7 y su más continua --aunque sosa, si se quiere-- transmisión de la natación.

Me cuesta ver deportes como si fueran espectáculos, simplemente como una cuestión estética. No soy de los que pueden ver un poco de un partido de handball, otro "cachito" de futbol femenino, ver un clavadista o un par de gimnastas. Si me pongo a ver un deporte, quiero verlo, sino en su totalidad, al menos pudiendo seguir su narrativa, la construcción del "hecho deportivo". Ver un ratito nadar los 400 metros libres es lo más aburrido del mundo. Ahora, si uno ve las distintas tandas eliminatorias, sabe cuáles son los tiempos a vencer, puede estructurar un relato acerca de lo que está sucediendo, esa misma nadadora pasa a ser un personaje y su carrera una historia. Hay una meta por vencer (un record, un puesto en una final, una medalla), un objetivo, una trama.

No necesito que el deporte me atraiga estéticamente. Necesito que me cuente algo. Y no hablo necesariamente de un "drama humano" --como sería el caso de saber qué le sucede a Georgina Bardach-- sino que los elementos estén organizados narrativamente. Me interesa más ver a un tipo remando sabiendo que su objetivo es --por decir algo-- bajar los dos minutos para entrar en una final, que observar a un gimnasta parado de cabeza si no tengo referencias del valor que eso puede llegar a tener.

Espero que T&C no se dedique al zapping deportivo durante todos los Juegos. De por sí, ya estoy temiendo respecto a los simultáneos partidos de básquet y fútbol de mañana. ¿Alguien sabe cómo los van a transmitir? ¿Con la "polivisión" de Jaime Rosales?

5.8.08

Beijing 2008


Sabrán disculpar, pero los Juegos Olímpicos son una de mis debilidades. Soy la clase de persona que mira semifinales de canotaje, eliminatorias de 200 espalda y una carrera de 1.500 metros de atletismo de punta a punta, corran o no argentinos (nunca corren, así que...). Es por eso que, calculo, o bien abandono este blog durante las próximas tres semanas, o me la paso sin dormir, o me transformo en periodista deportivo. Lo estoy analizando...