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27.9.09

Roman Polanski es detenido en Suiza por una orden de arresto de EEUU (AFP)


ZÚRICH — El director de cine Roman Polanski fue arrestado el sábado al llegar a Suiza, donde iba a participar en el Festival de Cine de Zúrich, como consecuencia de una orden de detención de EEUU, anunciaron este domingo los organizadores del festival.

Polanski fue detenido en el marco de una acción judicial iniciada por las autoridades norteamericanas hace 30 años. El cineasta, hoy de 76 años de edad, fue detenido en Los Angeles en 1977 a raíz de una demanda judicial presentada por los padres de una adolescente de 13 años.

Entonces reconoció haber tenido "relaciones sexuales ilegales". Pasó en la época 47 días en prisión. A fines de 1978, al día siguiente de una reunión entre sus abogados y un juez, durante la cual éste dio a entender que volvería a ordenar su encarcelamiento, Roman Polanski tomó un avión hacia Europa, donde vive desde entonces.


6.10.08

"Tulpan", ganadora en Zurich

La pelicula de Sergey Dvortsevoy, "Tulpan", se llevo el premio al mejor filme de ficcion del Festival de cine de Zurich. La pelicula no la pude ver porque se paso antes de mi llegada, pero por la repercusion que ha tenido alli y en Cannes todo parece indicar que es un gran filme. La vere en Viena, calculo...

Y si, no tengo acentos...


4.10.08

Festival de Zurich (Día 3)


"The Hurt Locker", de Kathryn Bigelow, es una de esas películas complejas con las que uno no sabe muy bien qué posición tomar. En cierta medida, se podría decir que se trata de un ejercicio de estilo, casi una abstracción acerca de las diversas posibilidades de morirse en una guerra. En el centro, el filme toma a un grupo de tres "desactivadores de bombas" en la guerra de Irak y los enfrenta a distintas situaciones potencialmente fatales. La expectativa ante cada caso es: ¿por dónde vendrá el ataque?, ¿sobrevivirán?, ¿quién morirá y cómo?

La película de la directora de "Point Break" plantea su búsqueda de entrada al hacer volar por los aires al lider del equipo (un irreconocible Guy Pearce) cuando intenta desactivar una bomba en las calles de Bagdad. El hombre es reemplazado por otro (un muy intenso Jeremy Renner), que representa la hipótesis central de la película: que la guerra es adictiva, como una droga, y que hay hombres que no pueden vivir sin ella, sin el "adrenaline rush" que implica el peligro inminente.

Decía lo de "abstracción" porque la película casi no está contextualizada. Los tres protagonistas casi no se relacionan con el resto del mundo --apenas un par de militares y un niño iraquí--, apenas se hacen menciones políticas y no hay ningún discurso/análisis/debate sobre las razones o motivos de la guerra, ni se hacen tomas de posición sobre nada. A muchos les ha molestado esta parte del filme. A mí, por el contrario, me parece lo más interesante. Sobran las películas que reiteran lo que ya es obvio.

Y no creo que Bigelow lo haya hecho para poder vender su película como una "de acción" y no como una sobre la guerra de Irak. Me parece, por el contrario, que tiene que ver con esa búsqueda estética de hacer una película que transmita la intensidad de los procedimientos de manera visual. Cada escena corta la respiración y deja al espectador tenso esperando algún desenlace inesperado. Y Bigelow siempre se las arregla para sorprenderte.

El talento y la habilidad de Bigelow para construir estas escenas --y para delinear al trío de personajes con pocos trazos, un poco obvios, pero suficientes para una película como ésta-- son obvios, pero uno no puede evitar preguntarse desde que empieza la película --y una persona vuela por los aires en cámara híperlenta mientras el piso tiembla tras el estallido de una bomba-- hasta qué punto no es otra cosa que un ejercicio de morbosidad absoluta el de poner a un espectador frente a sucesivas trampas mortales y ponerlo a adivinar quién cae esta vez.

El filme de Mauro Andrizzi, "Iraqui Short Films", trataba una situación similar a través de registros de video que mostraban la expectación de las milicias ante una explosión o un grupo de soldados que se topa con un atentado. Esta podría ser una versión ficcional --y más acotada-- de esa película. Pero aquí no hay reflexión política, hay pura tensión en la construcción de un escenario mortal tras otro.

Insisto: no me queda del todo claro cómo analizar este tipo de propuestas estéticas. La viví con tremenda intensidad y admirando su virtuosismo visual (la escena del encuentro en el medio del desierto con Ralph Fieness y todo lo que sucede allí es impecable, de antología), pero a la vez un poco irritado por la sensación de estar siendo manipulado hacia lugares a los que no me interesa entrar. No me excita el peligro inminente y no disfruto de ese tipo de inyección de adrenalina mortuoria, pero Bigelow logra ponerte en ese lugar y pasarlo mal. O bien, claro, si en el fondo estás esperando que un par de marines vuelen por el aire en pedacitos...

2.10.08

Festival de Zurich (Día 2)


La solución que da "Roman Polanski: Wanted and Desired" al conflicto legal que se suscitó cuando el director fue acusado de violar a una chica de 13 años y él terminó escapándose de los Estados Unidos --país al que todavía no puede volver por ser "fugitivo de la Ley"-- es que la culpa de todo la tuvo el juez y la prensa. Así de sencillo.

Lo que me pregunto tras ver la película es lo siguiente: si Polanski siempre quiso minimizar el tema y la chica también, si el filme intenta demostrar que no había un gran "caso" y que simplemente todo creció por culpa de la histeria por escándalos en Hollywood, ¿para qué volver a traer el tema de vuelta?

Pongámoslo de otro modo: ¿para qué cuernos hacer la película y revolver todo el asunto? ¿Para qué dedicarle años de trabajo al tema y no mejor hacer una película sobre la obra de Roman Polanski, que aquí sólo es mencionada en conexión con el caso policial?

Digo: la película se ve y se sigue con interés, las imágenes de archivo son interesantes, hay testimonios muy divertidos (de tremendos que son), pero el regodeo con los detalles de la causa policial terminan siendo excesivos para un tema que, tal es la hipótesis de la película de Marina Zenovich, no es demasiado importante. El filme sigue un poco la línea de los libros de Peter Biskind ("Easy Riders, Raging Bulls"), algo así como el Jorge Rial del cine arte/indie.

Si la idea era limpiar "de culpas" a ambos, olvidarse del tema era la mejor manera. Traerlo de una forma tan maniquea genera, lamentablemente, el efecto contrario. Parece una operación de prensa inversa.

El filme fue una pequeña decepción que venía tras la de "Shiva", de Ronit Elkabetz, que viene a ser como una versión dramática de "Muerte en un funeral": un drama familiar que transcurre alrededor de la muerte de un hombre en el que, obligados todos a pasar una semana juntos, salen a la luz una serie de conflictos familiares a la manera de una obra teatral de los '50.

Lo mejor del día --sin ser ninguna obra maestra-- fue "Flower Bridge", un documental rumano sobre un hombre que vive con sus tres hijos en el campo, bastante alejados del contacto con el resto del mundo, mientras su esposa está trabajando en Italia. La mezcla de tristeza/armonía, belleza/depresión de la situación de la familia y de su entorno está muy bien capturada. Se trata de una situación durísima, eso es claro, pero Thomas Ciulei se ocupa de encontrar una forma nada miserabilista para contarla. ¿Será que la Nueva Ola Rumana se extiende también al documental? Acá en Zurich también dan "Boogie", otro gran aporte al buen momento del cine de ese país.

No hubo tiempo para mucho más que para comer una fondue suiza carísima con Pablo Fendrik y para toparnos con un cineasta de una película noruega en competencia que dijo la frase del año. Cuando el hombre salió del cine --tras la sesión de preguntas y respuestas--, una de las chicas de producción del festival le preguntó si pensaba que a la gente le había gustado la película. "No puede no gustarles", dijo, sin ninguna ironía.

Yo, sin verla, ya arranco como parte de "la minoría". Y el tipo, según dijo, viene al BAFICI.

En Noruega es así...

Festival de Zurich (Día 1)


Por primera vez en los trece años ya que viajo a festivales de cine me llevaron del aeropuerto directamente a trabajar (en este caso, a una Master Class de Ken Loach), sin siquiera darme tiempo de pasar por el hotel a dejar las valijas, cambiarme o lavarme. No había tiempo. Con 18 horas de vuelo encima me sentaron en una mesa redonda en la que el amable Loach hablaba ante cineastas, estudiantes y periodistas. Tras un breve break para almorzar, a entrevistar a Loach, que está haciendo una película en la que participa la ex figura del Manchester United, Eric Cantona, y que tiene bastante buen conocimiento de fútbol, por lo que perdimos una buena parte de la nota hablando de Tévez, Messi, Cristiano Ronaldo y cía.


Las fotos que aparecen acá son de la caminata de vuelta del hotel (a la ida me tomé el tranvía), ya que apenas tuve un rato para arreglarme y ya tenía otra misión: presentar la película de Pablo Fendrik, "La sangre brota", una de las que seleccioné y quedaron en la Competencia. Pablo llega el jueves y me tocó hacer una suerte de introducción en inglés que me volvió a probar que es más fácil escribir en un diario para cientos de miles de personas que decir tres pavadas enfrente de cincuenta.


Tras una rápida cena en un lugar de sushi junto al jurado de documentales (mañana les contaré mis impresiones de la ciudad, si bien las fotos adelantan bastante el asunto), vi mi primera y única película del día, "Sweet Mud", del israelí Dror Shaul, parte de la Retrospectiva de Nuevo Cine Israelí que tiene el festival. No se trata de lo mejor de ese ciclo, ni por lejos... Es una historia autobiográfica del director creciendo en un kibbutz en los años 70 con una madre psicológicamente inestable. Entre sus convencionalismos y mi cansancio, la experiencia fue poco feliz. Hoy probaré con "Shiva", que dirigió la actriz de "La visita de la banda", Ronit Elkabetz con su hermano Shlomi. Le tengo más fe.


El día terminó con un evento (llamarlo fiesta sería una atrevimiento) en la casa de uno de los sponsors del festival, un hombre que tiene seguramente más dinero que todos los lectores de este blog juntos y en la que el episodio más interesante fue el descubrimiento (perdonen mi ignorancia culinaria) de una suerte de salchichas de color verde claro que no están nada mal. Toparme con Peter Fonda no califica...


Hoy llega Fendrik y habrá que enfrentar un temido Q&A junto al muchacho. Al menos, el que tiene que hablar es él. Yo, argentino...