24.7.08

Repaso neoyorquino (Primera parte)



Por motivos casi siempre laborales, hace quince años que viajo a Nueva York. En los '90, claro, con las facilidades del "uno a uno", viajaba más seguido, y todo me resultaba más accesible. El doble golpe de 2001 (el 11 de septiembre, allí; el corralito y la devaluación, aquí) convirtieron a la visita neoyorquina en un evento bastante más casual y espaciado. También se sumó, de mi parte, una preferencia por viajar a festivales de cine (generalmente en Europa) y no tanto a entrevistas en los Estados Unidos.

No tengo exacta memoria de los viajes, pero habré ido unas siete u ocho veces entre 1993 y 2000, y sólo dos desde entonces. La última, si la memoria no me falla, en 2003. Generalmente, además, parando en hoteles de cierto lujo, de esos a los que jamás iría con dinero de mi propio bolsillo y ubicados en zonas (el Upper East Side, por ejemplo) que no son las que, digamos, mejor me representan.

Esta vez me tocó volver, cinco años después, y alojarme en Brooklyn. Toda una experiencia. Mi única visita previa a Brooklyn había sido durante uno de mis primeros viajes cuando decidí tomarme el metro y bajarme, al azar, en una parada. Sólo al salir a la calle me sentí en medio de la película "The Warriors" y decidí, tras caminar unas pocas y sórdidas cuadras, volverme inmediatamente a mi cómodo refugio de algún hotel en Park Avenue.

Ahora fue distinto. No sólo porque Brooklyn ha cambiado mucho en una década (igualmente, un par de decisiones equivocadas sin mapa en mano te puede dejar en alguna zona densa), sino porque me alojé directamente allí, tomándolo como base de operaciones. Es cierto que el barrio donde paré (Brooklyn Heights) es el más rico de toda la zona y las casas, que están a pocas cuadras del río que da a Manhattan, del Brooklyn Promenade y del Brooklyn Bridge, se valúan por millones de dólares.



Esos barrios de Brooklyn (Cobble Hill, Boerum Hill, Park Slope, el citado Brooklyn Heights, Red Hook y, un poco más al norte, Williamsburg, entre otros) tienen un aire al Palermo porteño. Olvídense de las comparaciones con SoHo, Hollywood o taradeces similares: si nuestro Palermo tiene aire a algo es a las calles Dean, Smith, State, Clinton, Henry y algunas avenidas (Atlantic y las numeradas en la zona de Park Slope) de la zona, territorio que bien supo describir, aunque en otros tiempos, el escritor Jonathan Lethem en "Motherless Brooklyn" o "The Fortress of Solitude", la novela de la que surgió el título (y ese extraño texto que trata de explicarlo) de este blog.

Y si uno prefiere, en Manhattan, centrarse en el downtown (los distintos Village: West, Greenwich, East, o en SoHo, Tribeca y el ahora increíblemente renovado Lower East Side), un corto viaje en el metro (el 4, el 5, entre otros) lo acomoda allí más rápidamente y con menos stress que si uno baja desde la zona del Central Park.

Ahora bien, ¿a qué viene toda esta introducción? En realidad, a pensar porqué la ciudad --pese a todo lo que ha cambiado y pese a su densidad turística y peatonal que por momentos se vuelve insoportable-- me sigue resultando fascinante. Veamos:



Brooklyn: como ya lo dije, todo un descubrimiento. Uno puede pensar en ir a Nueva York y apenas moverse de ahí. Como me dijo el dueño de la casa en la que estaba parando, "los que no teníamos suficiente dinero para comprar una casa en Manhattan, nos trajimos lo que nos gustaba de allá para acá". Esto es: casi todo lo que está "across the river" también está de este lado, con la excepción de los museos y de ciertos íconos turísticos. Bares, restaurantes, disquerías, librerías, galerías, negocios de todo tipo y color. Todo está en Brooklyn.



Conciertos: fui a cuatro shows en seis noches en la ciudad, tres de ellos en Brooklyn. Como ya conté antes, vi a Jeremy Jay en Park Slope, a Brian Wilson (foto) en Brighton Beach (una zona de Brooklyn a la que no caracterizaría precisamente como cool, muy cercana a Coney Island) y a Deerhoof en Prospect Park. Decidí no ir al Siren Festival (pese a que la propuesta incluía cosas como Stephen Malkmus, Broken Social Scene, Times New Viking, Beach House, The Dodos, Annuals y una decena más de bandas indies) porque la idea de estrujarme con cien mil personas en un día de más de 30° de calor me resultaba intragable. Y el domingo sí fui al Central Park a ver a Santogold y Diplo, pero debí escuchar el show desde lejos porque estaba llena la zona cercana al escenario. Pero cada elección implicaba dejar varias cosas de lado y eso es algo único de Nueva York. Para sintetizar una larga lista, digamos que esas mismas seis noches podía haber optado por (y muchos de estos shows eran gratuitos) Dizzee Rascal, Matmos, George Michael, Yazoo, Brendan Canning, David Banner, DJ Shadow, DJ Spooky, Chirs Garneau & Olafur Arnalds, Love As Laughter, The Mae Shi, Mary Weiss, Miles Benjamin Anthony Robinson, Datarock, Ed Harcourt, Ron Sexsmith, Jarvis Cocker y podría agregar diez más, sin entrar siquiera en el terreno del jazz, la música clásica, latina o de otros lares.

Cine independiente: Es cierto que es un mercado que se ha reducido en todas partes y que me tocó estar el fin de semana en el que no se hablaba de otra cosa que de "Batman", pero la ciudad --sin llegar a ser París-- sigue ofreciendo una enorme cantidad de títulos que uno podría ver, si bien con una preferencia por el "indie" americano por sobre el cine internacional que ya se está tornando indigesta. Nueva York tiene entre diez y quince estrenos por semana (sin contar festivales, muestras, ciclos, retrospectivas, etc.) y sólo repasando la cartelera de salas tales como el Angelika, el Sunshine, el IFC Center, el Anthology Film Archive, los Lincoln Plaza Cinemas y otros así, te topás con "Before I Forget", de Jacques Nolot; "Lou Reed's Berlin", de Julian Schnabel; "Mad Detective", de Johnnie To; la tailandesa "Wonderful Town"; la increíble "The Exiles"; "The Last Mistress", de Catherine Breillat; el documental sobre Hunter S. Thompson, otro sobre Roman Polanski, el de Werner Herzog sobre la Antártida, una versión restaurada de "The Human Condition", de Kobayashi; My Winnipeg", de Guy Maddin; "Savage Grace", de Tom Kalin; "The Visitor", "Trumbo", "Tell No One", mi adorada "La France", y podría seguir. Y eso que se trata del "verano", supuestamente la época más floja para este tipo de cine. Agradezco al BAFICI --y a algunos otros festivales-- haberme hecho evitar la tentación de meterme en el cine.



Strand Bookstore: Lo se, cualquiera que haya ido a Nueva York conocía esta librería de nuevos y usados cercana a Union Square. Yo no. En años anteriores, pasaba gran parte de mi tiempo "de compras" en disquerías y videoclubes (ahora apenas compro discos y casi ningún DVD), por lo que no me quedaba tiempo de recorrer librerías y siempre compraba en tiendas grandes tipo Borders o Barnes & Noble. Ahora, buscar libros (y precios, claro) se ha vuelto a convertir en una simpática tarea, pero este lugar acabó con casi todas las búsquedas, las hizo innecesarias. Entre 3 y 15 dólares podés comprar casi todo lo que se te antoje. Nuevas novelas, viejas, clásicos, no tan clásicos, ficción, no ficción, textos de cine, de música, de lo que venga, siempre a precios ridículos. Me fui de allí con una bolsa llena de libros y gasté apenas 50 dólares. El descubrimiento de Strand --como de muchos de los restaurantes buenos y no zarpados con los precios-- se lo debo a Alex & Eric, una pareja que pasó buena parte de su vida en Nueva York y que hoy vive en Buenos Aires. Sí, también la FlipCam con la que grabé lo que ven abajo, es propiedad de Eric The Filmmaker.

(continuará...)



Deerhoof @ Prospect Park

En su show de Prospect Park, el baterista de Deerhoof presentó este tema del álbum nuevo de la banda (llamado "Offend Maggie" y todavía inédito) invitando a los presentes a llevarse las partituras de la canción que se regalaban en un stand. La idea era que cada uno pudiera hacer su versión del tema. Obviamente, habrá que ver qué resultados salen. Seguro que ninguno será como éste, ya que la combinación que hace a la banda de San Francisco tan única (en especial el timbre vocal de la cantante Satomi Matsuzaki y el fracturado sonido de la batería de Greg Saunier) no es fácilmente imitable. Y la idea tampoco es ésa. De hecho, ya circula un video en YouTube (ver acá) en el que varios intentan hacer su versión del tema.

Esta es la de Deerhoof, en la cálida noche del 18 de julio, en el muy bonito barrio de Park Slope, Brooklyn, Nueva York.


Brian Wilson @ Brighton Beach



No tiene ni la mejor imágen ni el mejor sonido. Es, simplemente, un recuerdo (en formato mix/popurri, pura tecnología FlipCam), de la tarde/noche del 17 de julio en la que vi por primera --y seguramente última-- vez en mi vida a uno de los músicos más geniales que dio el pop en los últimos 50 años. Eso.

¿Las canciones? "California Girls", "God Only Knows", "Good Vibrations", "Help Me Rhonda" y "Surfin U.S.A."

No hay críticas

Las vacaciones más oportunas de toda mi vida. No vi nada, no sé nada, no me interesa nada de lo que se estrenó, no escribí sobre nada. Ah, sí, me da ganas la de Chabrol. Cuando la vea les cuento. Bah, si la veo...

23.7.08

Conor Oberst & The Mystic Valley Band (2008)


Más sobre comedia (no sólo norteamericana)


La edición de agosto de GQ tiene en su tapa a Seth Rogen y, adentro, un especial sobre comedia. Ben Stiller pone la cara en otra revista masculina (creo que era la Vogue para hombres o algo así). Jack Black es tapa de Blender, una revista de rock. Y Will Ferrell hizo de las suyas en cuanto talk show televisivo norteamericano hubo por estos días.

Es que después del bombardeo de tanques de acción y de animación que ocuparon las pantallas entre mayo y mediados de julio, llegó la hora de la comedia. Mañana se estrena allí "Step Brothers", la comedia de Andy McKay con Ferrell y John C. Reilly. El 8 de agosto llega "Pineapple Express", con Rogen y James Franco, dirigida por (no se sorprendan)... David Gordon Green. El 13 es el turno de "Tropic Thunder", con el combo Black, Downey & Stiller, dirigidos por éste último. Y el 20 llega "The Rocker", con Rainn ("The Office") Wilson (sí, el 15 se estrena allá "Vicky Cristina Barcelona", pero a esa la cuento como comedia involuntaria).

Esos títulos, como suele pasar, no llegarán a Buenos Aires con la misma celeridad ni el mismo "bombo" que "Batman" y "Kung Fu Panda" (la exitosa "Forgetting Sarah Marshall" se estrena dentro de poco con un título impresentable que ahora no recuerdo). De hecho, dependerá de su fortuna comercial allí si se estrenan acá o si van directo a video, como pasa la mayor parte de las veces.

Sin embargo, es notable el espacio y la atención que los medios allí le brindan a esta generación de comediantes, que brillan tanto en cine como en TV. En el especial de GQ, ellos no hacen más que relativizar sus logros frente a los grandes de generaciones pasadas, como Steve Martin, Bill Murray, Richard Pryor, Lenny Bruce o Don Rickles, entre muchos otros. Pero, a la vez, la lista de nombres es impresionante y nunca parece acabarse, con el agregado --en los últimos años-- de comediantes británicos (Ricky Gervais, Simon Pegg, Russell Brand), la dupla neocelandesa de la serie "Flight of the Conchords" o nuevas generaciones de "alumnos" de "Saturday Night Live".

En el vuelo de regreso tuve la "mala" suerte de toparme con "Run, Fatboy, Run", una de esas películas que prueban que no todo tipo de humor es traducible. Disfrazada de película inglesa, es en realidad una comedia norteamericana que transcurre en Inglaterra. Dirigida por el ex-"Friends" David Schwimmer tiene a Simon Pegg en el papel de un hombre que abandona a su novia embarazada en el altar (Thandie Newton) y que, tiempo después, convertido en un obeso y vago perdedor, termina compitiendo contra el nuevo novio de ella (un empresario que interpreta Hank Azaria) en una maraton en la que está en juego el amor de la chica y el cariño del hijo de ambos.

Leyendo notas sobre la película confirmo que se trataba de una historia que transcurría en los Estados Unidos y que fue adaptada (con la ayuda de Pegg en el guión) a Inglaterra. Pero, al traspasarla, logran un producto amorfo, sin la calidez naive de cierta comedia romántica norteamericana ni la ironía más ácida de la inglesa.

Los fans de Pegg (protagonista y coautor de las brillantes parodias "Shaun of the Dead" y "Hot Fuzz") la considerarán, y con razón, la más floja de sus películas. Y tendrán razón. Curiosamente, "Run Fatboy Run" se estrena aquí en agosto. "Semi Pro" salió en video.

Errores y correcciones

Javier Porta Fouz, editor de "El Amante", me escribió pidiendo disculpas por un error en la publicación de mi puntaje a "Aniceto" de Leonardo Favio en su revista. Yo le había mandado un 7 --creo-- y salió publicado un 5, lo que resultaba bastante curioso tomando en cuenta mi defensa de la película tanto en la crítica de "Clarín" como aquí. Así que espero que el asunto quede aclarado. Y gracias a Javier por la aclaración que, creo, saldrá publicada en el próximo número de "El amante".

BAFICI itinerante

El 25 de julio comienza

BAFICI – La Muestra Itinerante

Se realizará durante toda la segunda mitad del año en distintas ciudades del país

Organizada por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

BAFICI - La Muestra Itinerante se llevará a cabo desde el 25 de julio hasta fin de año en distintas ciudades y localidades del país, en colaboración con instituciones locales.

Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Mendoza, Salta, Santa Fe, Paraná, Tres Arroyos, Tandil, La Plata, Río Grande y Ushuaia serán algunas de las ciudades que participarán en este proyecto.

La primera sede será en la ciudad de Mar del Plata la sala Ástor Piazzolla del Teatro Auditórium. Allí se realizará la inauguración el viernes 25 de julio a las 22.30 hs. con la película mexicana Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo de Yulene Olaizola, ganadora del Premio a la Mejor Película de la Competencia Internacional y del Premio del Público en la décima edición del BAFICI. Y hasta el 30 de julio continuarán las proyecciones con una entrada general de $ 6 y $ 4 para estudiantes y jubilados.

En BAFICI – La Muestra Itinerante se proyectarán películas pertenecientes a las distintas secciones de la 10º edición del Festival. Se presentarán, también, algunos de los films premiados y películas argentinas como Historias extraordinarias de Mariano Llinás, Süden de Gastón Solnicki, Construcción de una ciudad de Néstor Frenkel, Llavallol del grupo Tierra en Trance, Una semana solos de Celina Murga, Los paranoicos de Gabriel Medina, La rabia de Albertina Carri, Licencia número uno de Matilde Michanié y El sueño del perro de Paulo Pécora. Se exhibirán, además, películas extranjeras como Cochochi de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán; J.C. Chávez, opera prima de Diego Luna; La trinchera luminosa del Presidente Gonzalo de Jim Finn; Vengo de un avión que cayó en las montañas de Gonzalo Arijón; Las variaciones Marker de Isaki Lacuesta y Un tigre de papel de Luis Ospina, que se proyectará junto con otros dos de sus títulos: Agarrando pueblo y La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo. Finalmente habrá una selección de cortometrajes argentinos y films ya estrenados como La cuestión humana.

A toda esta programación se sumarán directores y productores argentinos que viajarán a las distintas sedes para realizar encuentros con el público.

El BAFICI es un evento cultural que contribuyó a mejorar y a transformar los modos de ver y de hacer cine en Argentina. La diversidad y el riesgo estético de su programación y la posibilidad que ofrece de aproximar espectadores, críticos y cineastas a las nuevas tendencias del cine del presente y del futuro fueron haciendo crecer su relevancia en nuestra ciudad y en todo el mundo cinematográfico.

Uno de los principales objetivos de este evento es irradiar ese poder de transformación más allá de las dos semanas anuales que dura y más allá de Buenos Aires. BAFICI – La Muestra Itinerante es ese esfuerzo por expandir su oferta a las ciudades más importantes de Argentina que, de manera creciente, demandan la posibilidad de acceder a esas películas. Se creó en 1999, con la primera edición del Festival, por la necesidad de generar espacios alternativos de exhibición en otras urbes y localidades del resto del país de obras cinematográficas que no llegan habitualmente a las carteleras comerciales.

Para obtener información general ingresar en www.bafici.gov.ar.

Para información sobre la Programación en Mar del Plata consultar en http://programacionauditorium.blogspot.com/

Back in Town

Acabo de arribar a Buenos Aires. Tomé la decisión de no abrir emails por un rato. Prefiero que los impactos vayan viniendo de a poco. El primero lo tuve en Ezeiza, no sólo por la vuelta del frío (que agradecí, tras los 30 grados permanentes de Nueva York) sino por los precios de todo. ¡110 pesos un remise para venir a Caballito! Hace un par de meses estaban setenta y pico... Compro el diario y es más de lo mismo, por lo cual sólo me motiva leer sobre Ginobili y Del Potro (les aviso, soy un freak de los Juegos Olímpicos y puedo llegar a postear a las 6am sobre semifinales de remo), me preocupa el bolonqui Messi-Barcelona-AFA y la suerte de Guillermo Moreno me tiene sin cuidado.

Ahora será turno de ir rearmando el asunto. 878 emails acumulados (y eso que leí, borré y respondí unos cuantos en mi viaje) me asustan un poco. La mayoría vendrá, seguro, con complicaciones laborales, malas noticias, trabajo, etc. Algunas ya las tuve por teléfono y se las contaré luego. Otras irán apareciendo con el correr de los días. Me enteré, con tristeza, antes de partir, de la muerte de María Vaner y leí absurdos emails atacando a mi colega y amigo Diego Batlle.

Todo está como antes, en la era pre-Cobos...

22.7.08

Cero cine

No vi ninguna película desde que llegué a Nueva York. Ocho días enteros sin cine. De hecho, ni siquiera compré películas. Me regalaron un par de DVDs, pero mi única compra fue la primera temporada de la serie "Flight of the Conchords". Se siente bien esto de no ir al cine ni ver cine tanto tiempo. Es como hacer dieta o dejar de fumar o recargar baterías para volver al ritmo de ver un par de pelis al día.

Tampoco me ilusiona demasiado lo que me espera en Buenos Aires, pero seguro que en agosto se podrá volver a hablar de cine y no sólo de números, que es lo único que usualmente importa en julio. Por suerte, pelis como "Wall-E" y "The Dark Knight" permiten hablar de ambas cosas a la vez, pero eso no siempre suele pasar.

Cero cine, entonces. Me vuelvo con libros, pilas de libros (la tienda Strand, en Broadway y la 12, es un paraíso para eso), pero tampoco compré libros de cine. O bien los tengo o no me terminan de interesar o se que guardarán polvo hasta que los abra, por necesidad, en algún momento.

Compré novelas, cuentos (Chabon, Kureishi, Lethem, Ferris, Mc Ewan, muchos de los cuales se consiguen en Argentina sólo que mal traducidos y... más caros). Pero no voy a hablar de literatura en este blog. Hay otros que lo hacen mejor que yo y prefiero que eso siga siendo un disfrute privado.

Hablaré de música --me es inevitable-- y de cine, cuando el asunto vuelva a entusiasmarme. Un par de viejos DVDs de Pedro Costa ("Ossos", "Casa de lava") me esperan en casa. Es una buena manera de recomenzar.



21.7.08

Calores y millones

Con los infernales 30 y pico de grados que sufrió Nueva York este fin de semana, no me extrana que "The Dark Knight" haya roto todos los récords y recaudado 155 millones de dólares en tres días. No porque la película no lo merezca (aunque creo que, por su densidad y oscuridad, caerá rápidamente), sino porque la idea de meterse en un lugar con aire acondicionado a ver, literalmente, cualquier cosa, era lo mejor que se podía hacer. No digo en todo EE.UU., pero sí en esta ciudad.

La revancha de Lucrecia

Actualmente creo que los críticos norteamericanos están viendo las cosas mejor que muchos de sus colegas europeos, especialmente franceses. Leyendo los análisis de "Film Comment" sobre Cannes, lo pude notar en la inteligente apreciación que la mayoría de ellos hicieron de casi toda la programación y, en especial, de "La mujer sin cabeza", de Lucrecia Martel.

Ahí donde los franceses se mostraron confundidos, sus colegas de los Estados Unidos aplaudieron y celebraron. En el puntaje general de las votaciones de la revista (similar al que usa El Amante) compartió el segundo lugar con "Un cuento de Navidad", de Arnaud Desplechin. La ganadora fue la israelí "Waltz with Bashir". Entre los votantes está el colega y buen amigo Luciano Monteagudo, pero eso no modifica los resultados. Todos supieron apreciar la película de la manera que lo merecía y en la que, espero, sea recibida a la hora de su estreno.

20.7.08

"The Dark Knight", un récord previsible

Les avisé. Se veía venir. "The Dark Knight" recaudó más de 66 millones en su primer día en los Estados Unidos y viene en camino a quebrar todos los récords. La pregunta que me hago es: esto hará cambiar el pensamiento pesimista de los que decían que el público sólo quiere ver mierda? Yo no creo: el público compra productos bien vendidos y "The Dark Knight" es eso. Sólo que, además, como "Wall-E", es una gran película.

Igual, desde que llegué a Nueva York, no pisé un cine. Es una suerte de limpieza espiritual.


19.7.08

Summer in the City

Nueva York puede ser agotadora --traten de recorrerla un día con más de 30 grados como hoy y después me cuentan--, pero también es un lugar que ofrece oportunidades extraordinarias, especialmente en verano. Todas las noches hay cinco shows diferentes para elegir y uno termina decidiendo y lamentándose por lo que no puede ver.

Mi primer día acá vi en Brooklyn a Jeremy Jay, un cantautor que parece no tener más de 21 y que suena como una mezcla de Jonathan Richman y Talking Heads, especialmente en vivo, ya que la banda se luce mucho más que en el disco. No habría más de 20 personas viéndolos y realmente valió la pena. Habrá que tenerlo en cuenta para los próximos meses.

El jueves tocaba gratis en Brighton Beach el gran Brian Wilson. El lugar y la situación era muy rara. Un concierto casi para jubilados, con publicidad de medicina prepaga para ancianos y cosas por el estilo, en el cual Brian tocó más que nada hits de la primera época de los Beach Boys. Pero es la primera vez que lo veo y seguramente será la última. Luce cansado, desconcentrado y se pierde en medio del show. Pero la banda suena bien, hizo cuatro o cinco canciones que me mataron (Wouldn't It Be Nice, God Only Knows, Good Vibrations, Heroes & Villains y así) y los temas del disco nuevo parecen interesantes y relativamente audaces. Otro momento inolvidable. 

Recién vi a Deerhof en Brooklyn, Prospect Park. También un show gratuito. Una banda excelente (a mitad de camino entre TV on the Radio y la locura total de Mars Volta) que si no tuviera una cantante tan peculiar y por momentos irritante como la que tiene (una chica japones cuyo nombre se me escapa ahora pero que suena por momentos como Yoko Ono) sería realmente mucho más famosa. De los tres, obvio, el show más arriesgado y, si bien son de San Francisco, de pura cepa No Wave neoyorquina.



18.7.08

The Dark Knight (12.01 am)

En los cines United Artists, en Brooklyn Heights, ayer a las 23.15 había una cola de una cuadra esperando para ver "The Dark Knight", que se estrenó hoy. Pusieron dos funciones (una a las 12.01, otra a las 12.02) e imagino que fue lleno total en ambas. Si esto sucedía en un cine de un tranquilo barrio, no quiero imaginar lo que era Manhattan. Esperen cifras impresionantes (y merecidas) para el primer fin de semana de "The Dark Knight" en los Estados Unidos. Espero que en la Argentina sepan apreciarla también.

pd. Grabé con una camarita la larga cola pero me es imposible subirla ahora... en otro momento.

17.7.08

Pixar vs. Dreamworks (Parte 2)

En la excelente nota de Kent Jones en el nuevo número de "Film Comment" (que tiene a "Wall-E" en la tapa), se vuelve sobre la relación entre Pixar y Dreamworks. Lamentablemente el texto no está online (al menos, no en la página oficial, si alguien lo encuentra subido me avisa) y no tengo tiempo ahora de reescribirlo acá, pero me gustaría citarles el párrafo de inicio.

"Por qué las películas de Pixar son tan superiores a los lamentables productos de DreamWorks? De entrada, se puede decir que Pixar hace películas que lucen mejor y menos apresuradas, pero la verdad es que cualquiera de sus ocho películas y numerosos cortos está mejor concebida y es más imaginativa que sus análogos de DreamWorks. Es que John Lasseter tiene un gusto superior? Algo es seguro: no deja que las investigaciones de marketing alteren su proceso artístico".

La nota sigue y expande los conceptos que discutíamos aquí la otra vez. Vean "Wall-E" y después me cuentan.

Vivir y dejar morir


15.7.08

Brooklyn Heights (and Lows)

No es la primera vez que vengo a Nueva York, pero si la primera que paro en Brooklyn. El barrio se llama Brooklyn Heights, es muy muy chic (a unas cuadras del río, se ve Manhattan, imponente, del otro lado) y es como si uno estuviera allá pero sin tanto edificio alto tapando la vista.

Hacia varios años que no venía por acá y, como siempre, una de las primeras cosas que hice fue salir a caminar, y eso me terminó llevando a ver discos y DVDs. Lo que encontré es tan o más triste que lo que encontrás en Buenos Aires. No por los manteros (esos no están acá, pero apuesto a que en Manhattan no son difíciles de encontrar), sino por una especie de escasez de stock que me llama mucho la atención. Los precios bajaron (se consiguen estrenos a diez dólares), pero en la práctica no encontrás muchos títulos más allá de 'Jumper' o '21 Blackjack'.

También cambió la famosa 'ventana' que solía haber entre estrenos en cine y en video. Ya están editadas cosas que se estrenaron en marzo, algo que antes no sucedía. Las ediciones intentan exhibir cantidades de extras y deals que son más promesa que otra cosa, y salvo los siempre gloriosos títulos de la Criterion Collection, no hay mucho que aparezca apasionante. Aclaro, sólo recorrí un par de lugares, no es un muestreo del todo confiable...

Y con los discos ni hablar. Ahora se venden tarjetas con dinero para usar en iTunes, discos digitales que parecen credenciales o carnets, y los CDs son absolutamente ignorados por todo el mundo. Lo que sí creció, exponencialmente, es la cantidad de gadgets digitales --sobre todo para iPods-- que hay en los negocios. El software parece ir desapareciendo como entidad física para transformarse en algo puramente digital. Sólo queda el hardware, por ahora.

Al cine, todavía no fui y no estoy muy seguro de que vaya a hacerlo. Y, para comprobar que los precios en Buenos Aires para el cine son ridículos, acá en Brooklyn se pueden ver películas por 6,50 dólares, lo mismo que salen a la vuelta de mi casa.

Sí, bueno, salvo excepciones también son las mismas películas, pero eso es otro tema...

PD. Me acordé, en la próxima entrada les cuento algo sobre Starbucks...

Hablando de tecnologia

Acabo de llegar a Nueva York. En los taxis de esta ciudad han instalado una tele y un GPS para el pasajero. Me lo pase jugando en el taxi con la pantallita, los menues y todo eso. Cuando levanto la vista, me habia perdido la impactante vista que uno tiene cuando se acerca a Manhattan. Pero es lindo el GPS... Ahora seguro que voy a recorrer la ciudad en la pantalla de un iPhone.

(Ah, banquenme hasta que encuentre los acentos...)

14.7.08

De compresiones y otras yerbas

El otro día me topé con una película trucha, grabada evidentemente en alguna sala o algo así, cuya calidad de imagen era casi similar a la de un DVD normal, al menos de los que se editan en la Argentina. ¿Qué pasará cuando lo que filmen esas cámaras sea indistinguible de un DVD? ¿Pasará como con el Dogma en el cine, que todo eso que se veía mal, feo y borroso luego mejoró, o nos acostumbramos, y ahora no nos llama la atención? ¿Qué pasará cuando no haya diferencias de tiempo y de calidad entre bajarse un disco como si fuera un archivo (como se hace ahora) y una película (que todavía cuesta batante más) en unos pocos minutos? ¿Cuál será el punto en el que el cine será el cine y eso será otra cosa distinta?

Me sigo preguntando si el envase, el formato y los modelos de distribución son lo central o lo central es "el software", las películas que tenemos para hacer, lo que queremos filmar, las historias (o no) que queremos contar. "Iraqi Short Films", de Mauro Andrizzi, es un buen ejemplo de ésto. La película se podría ver en una ventanita de YouTube en tu pantalla y tal vez hasta sería aún más impactante.

Prefiero pensar --con dudas, con ilusión pero también con miedo-- para dónde va a ir el cine y no quedarme lamentando por aquello que va desapareciendo. No sé, temo formar parte de esos "clubs del vinilo" que surgen en cada gremio. Me gusta el desafío del cine que se viene, especialmente en el tema de los formatos. Tengo muchas más dudas con los conceptos, con el material que irá a parar adentro. Eso me asusta, verdaderamente.