
En Ezeiza, a punto de partir para Doha, Qatar, invitado a este festival, el más nuevo de una de las últimas tendencias regionales del "festivalismo" en el mundo. En su segunda edición, Doha-Tribeca (el festival tiene el apoyo, el know how y el sponsoreo de su par neoyorquino, con la presencia de Robert De Niro y el ex Sundance Geoffrey Gilmore) intenta competir con sus vecinos y mayores (por tamaño) Dubai y Abu Dhabi.
No puedo agregar mucho por ahora ya que, evidentemente, estoy todavía en Buenos Aires. La programación es eclética, curiosa. De la competencia árabe conozco bastante poco y de la muestra internacional he visto muchas. Algunas muy buenas (Kelly Reichardt, Xavier Beauvois, Abbas Kiarostami) y otras, a mi entender, de mediocres para abajo (Bouchareb y Schnabel, cuya inclusión imagino más temática que estética, y la nueva de Ozon, entre otras).
Es un festival muy corto: acaba de comenzar hoy y concluye el sábado, y apenas pasaré tres días y medio de festival, para lo cual tengo un paquete de películas que no he podido ver aún y que me permiten sentir que la experiencia puede valer cinematográficamente la pena (y no sólo cultural-turísticamente). Filmes como "Neds", "Benda Bilili", "Let Me In", "Waiting for Superman", "The First Grader", la canadiese y muy Oscarizada "Incendies", "Stone" (DeNiro-Ed Norton) y otros (calculo que en poco más de 72 horas apenas llegaré a ver una decena) harán un pack interesante, más algunas cosas que me traje del Festival de Mar del Plata para, como se dice, adelantar laburo.
Ahora estoy en Ezeiza, a una hora de salir. Nada demasiado extraordinario para contar. Me la impresión de que la gente de Qatar está moviendo cielo y tierra en su interés por ser sede de mundiales, juegos olímpicos, y varios etcéteras, y yo soy parte de esa movida, de alguna manera. Una vez allí veré. Se ve bien, en fotos. El mundo real, se sabe, suele ser una cosa muy diferente.
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