1.7.10

Yakuzas, ronins, geishas y otros marginales: cine japonés desconocido


17 films inéditos en Argentina en la Sala Leopoldo Lugones

El Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, con el auspicio y la colaboración del Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón, han organizado un ciclo denominado Yakuzas, ronins, geishas y otros marginales – Cine japonés desconocido, que se llevará a cabo del martes 13 al jueves 29 de julio, en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avda.Corrientes 1530). El ciclo está compuesto por diecisiete largometrajes absolutamente inéditos en nuestro país, en copias nuevas en 35mm enviadas especialmente desde Tokio por The Japan Foundation.

Con un promedio histórico de alrededor de 500 largometrajes anuales, la industria de cine del Japón fue, hasta los años 70, la más prolífica en todo el territorio asiático. Pero con la excepción de un puñado de nombres y títulos canonizados por la historiografía occidental, o bien adorados por una cofradía de fanáticos del cine de género, el grueso de esa vital e inabarcable producción artística permanece oculto a la mayoría de los ojos del mundo. A partir de una selección guiada por la necesidad del descubrimiento, el ciclo Yakuzas, ronins, geishas y otros marginales – Cine japonés desconocido, permite conocer algunas joyas ocultas de la historia del cine nipón, al tiempo que acerca una particular historia paralela de ese país a partir del retrato de personajes marginales, descastados o periféricos.

Son los samuráis que han quedado sin amo a quien servir, obligados a vagar por los caminos como ronins en busca de algún trabajo ocasional; los soldados del ejército yakuza que obedecen a sus padrinos en las mesas de juego clandestinas y en la ejecución de órdenes criminales; las geishas y prostitutas que intentan afirmar su individualidad en contra de las reglas de juego sociales. Las películas que integran este programa --algunas de ellas, producciones de gran presupuesto y prestigio basadas en historias tradicionales; otras tantas, ejemplares clase B de enorme riesgo artístico e incluso una realización absolutamente independiente de comienzos de los años 50, algo inédito por aquel entonces-- intentan dar cuenta de la diversidad de estilos a la hora de contar esa otra historia de un país milenario, a través de siete décadas de vida cinematográfica.

La agenda completa del ciclo es la siguiente:

Martes 13 Duelo en Takadanobaba
(Chikemuri Takadanobaba; Japón, 1937)
Dirección: Hiroshi Inagaki y Masahiro Makino.
Con Tsumasaburo Bando, Tokuma Dan, Takashi Shimura.
En esta historia derivada del clásico “Chushingura” (la famosa leyenda de los Leales 47 ronin, que forma parte del código de honor de los samuráis), la estrella del chanbara Tsumasaburo Bando interpreta a un joven ronin demasiado afecto a la bebida. Creído de sí mismo, ve pasar los días bebiendo y demostrando sus habilidades con la espada sin sentido de la responsabilidad. Todo cambiará luego de que su tío enfrente en un duelo a sus enemigos, hora en que el joven deberá tomar las armas para defender el honor de su familia y el del pueblo entero.
Producido por el estudio Nikkatsu, este breve largometraje de acción anticipa el estilo de montaje veloz utilizado décadas más tarde por Akira Kurosawa y permite conocer, en un papel secundario, a un joven Takashi Shimura, uno de los actores más prolíficos del cine nipón.
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (51’; 35mm).

Miércoles 14 La vida de Matsu
(Muhomatsu no issho, Japón, 1943)
Dirección: Hiroshi Inagaki.
Con Ryunosuke Tsukigata, Kyoji Sugi, Tsumasaburo Bando.
Matsu, un pobre pero optimista conductor de rickshaw (carro para transportar personas) en el Japón del periodo Meiji, regresa a un niño lastimado a su casa, ante lo cual sus padres se muestran muy agradecidos. Tras la muerte del padre y muy preocupada por su hijo, la mujer le pide a Matsu que le ayude a educarlo como una suerte de padre adoptivo. No pasará demasiado tiempo hasta que Matsu se enamore en secreto de ella, aunque las diferencias de clase se interpondrán irremediablemente.
También conocida como El hombre del carrito, esta primera versión de la historia de Matsu será retomada luego por varios realizadores, entre ellos el propio Inagaki, quien realizaría un remake en el año 1958 protagonizado por Toshiro Mifune. Aquí es Tsumasaburo Bando el encargado de darle vida a Matsu, un hombre puro y honrado que logra mantener su integridad moral a partir de un fuerte sentido de independencia.
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (80’; 35mm).

Jueves 15 La calle de la violencia (la pluma no miente)
(Pen itsuwarazu, bôryoku no machi; Japón, 1950)
Dirección: Satsuo Yamamoto.
Con Toru Abe, Midori Ariyama, Shin Date.
El realizador Satsuo Yamamoto fue un abierto crítico social y polemista afiliado al Partido Comunista. Como los grandes estudios japoneses se negaban a apoyar sus proyectos políticamente explícitos, terminó convirtiéndose en un pionero de la producción independiente en su país. La calle de la violencia, inspirada en un informe sobre los nexos entre los clanes yakuza, la policía y los gobernantes de Tojomachi (un suburbio de Tokio), recrea la cruzada de un periodista en contra del crimen organizado. Para conseguir verosimilitud documental, los realizadores no sólo filmaron en el lugar de los hechos, sino que también recurrieron a la yakuza local para proteger el rodaje.
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (112’; 35mm).

Viernes 16 Una lanza ensangrentada en el Monte Fuji
(Chiyari Fuji; Japón, 1955)
Dirección: Tomu Uchida.
Con Chiezo Kataoka, Teruo Shimada, Daisuke Kato.
Luego de trece años sin dirigir una película y tras permanecer ocho años como prisionero de guerra en Manchuria, el cineasta japonés Tomu Uchida regresó a su patria y dirigió esta suerte de road-movie ambientada en el Japón del siglo XVIII. Reconocido por ser un pionero del cine de denuncia social en los años treinta, Uchida narra las aventuras de un joven samurái a quien sus dos sirvientes acompañan en un viaje hacia la ciudad capital de Edo, en un contexto de marginalidad, prostitución, criminalidad y hambre. De enorme riqueza formal y constantes cambios de tono, el film recibió la asistencia en la producción y el guión de Yasujiro Ozu, Hiroshi Shimizu y Daisuke Ito, tres de los más grandes realizadores del cine japonés clásico.
“Poblado de sub-tramas y derivaciones, escatología, sentimentalismo y sátira social, este simple cuento se convierte en una épica expansiva cuyo desenlace --un duelo a muerte entre barriles de sake-- impactó a la audiencia japonesa de la época” (Tadao Sato).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (94’; 35mm).

Sábado 17 Muerte en Yoshiwara
(Yoto monogatari: Hana no Yoshiwara hyaku-nin giri; Japón, 1960)
Dirección: Tomu Uchida.
Con Chiezo Kataoka, Yoshie Mizutani, Eijiro Kataoka.
En esta producción de Toei en colores y pantalla ancha, Tomu Uchida se inspira en un relato kabuki de inicios del siglo XVIII para recrear con veracidad la complejidad social y económica de la “zona roja” más popular del antiguo Tokio, haciendo aún más intensa esta historia donde la manipulación, la violencia y la traición son sus fuerzas motrices. Un mercader dedicado al negocio de la seda, acomplejado por una marca de nacimiento en su rostro, se enamora de la única mujer que no lo desprecia, una prostituta del distrito Yoshiwara, sin saber que las ambiciones de ella y sus dueños pueden ser la causa de su perdición. El guión fue escrito por Yoda Yoshikata, usual colaborador de Mizoguchi.
“Este tenso melodrama del período Edo ofrece ecos de la tragedia jacobina (…) y su pasmosa conclusión se revela como una de las escenas más brillantes de la historia del cine japonés” (Alexander Jacoby, A Critical Handbook of Japanese Film Directors).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (109’; 35mm).

Domingo 18 Tatsu, el peleador – El hombre del palanquín

(Shafu yukyoden - kenka tatsu; Japón, 1964)
Dirección: Tai Kato.
Con Sumiko Fuji, Choichiro Kawarazaki, Jushiro Konoe.
Tai Kato, sobrino del legendario realizador Sadao Yamanaka, comenzó a dirigir largometrajes luego de una carrera como asistente de dirección de realizadores como Daisuke Ito y Akira Kurosawa (a éste último lo asistió en la famosa Rashomon). Como empleado del estudio Toei comenzó a especializarse en el cine de yakuzas, pero no tanto con un ambiente urbano y contemporáneo sino centrado en jugadores y vagabundos de las era Edo (1603-1868) y Meiji (1868-1912). En Tatsu, el peleador un conductor de palanquín, necio y bravucón, se rehúsa a vivir bajo las reglas de los yakuzas que dominan el barrio, iniciando un conflicto que se complica aún más cuando se enamora de una geisha propiedad del padrino. Acción, violencia, comedia y romance se combinan en este film, uno de los más representativos del estilo de Tai Kato.
“Películas como Tatsu, el peleador son notables por la detallada atmósfera de época y los inesperados cambios de registro, de comedia al baño de sangre y de allí al pathos. (…) El estilo de Kato, con sus primerísimos primeros planos y exageradas composiciones en profundidad de campo, resultan ideales para transmitir emociones simples e intensas” (Alexander Jacoby).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (100’; 35mm).

Lunes 19 Yakuza japonesa
(Nihon kyokaku-den; Japón, 1964)
Dirección: Masahiro Makino.
Con Ken Takakura, Kaoru Yachigusa, Hideo Murata.
Hijo del realizador Shozo Makino, Masahiro Makino dirigió su primer film en 1926, a la edad de 18 años, iniciando una prolífica carrera en la que firmaría más de 200 largometrajes. En los años 60, Makino dirigió una serie de clásicos films de la yakuza ubicados en los períodos Meiji y Showa, entre ellos varios de la serie Yakuza japonesa, protagonizados por un jovencísimo Ken Takakura. En esta primera entrega de la saga, dos clanes mafiosos se disputan el control de Tokio. Mientras una pandilla se apega a los viejos códigos de honor, la otra recurre a la violencia para lograr su cometido. Película paradigmática del género, se hacen evidentes varias características formales, temáticas e ideológicas: un profundo rechazo al capitalismo occidental, el retrato estilizado de la violencia, el choque entre tradición y modernidad y la masculinidad potenciada para resarcir la derrota bélica.
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (98’; 35mm).

Martes 20 Lobos, cerdos y hombres
(Okami to buta to ningen; Japón, 1964)
Dirección: Kinji Fukasaku.
Con Ken Takakura, Rentaro Mikuni, Kinja Kitaoji.
De un tono pesimista y violento y un estilo por momentos expresionista, esta saga familiar tiene como protagonistas a los hermanos Kuroki, quienes luego de un preciso atraco deberán enfrentan las consecuencia de unas vidas marcadas por la miseria, la ambición y la violencia. Lobos, cerdos y hombres fue uno de los primeros éxitos de Kinji Fukasaku, (especialista en el cine de yakuzas a quien la Sala Lugones le dedicó una retrospectiva en el año 2004), quien con gran habilidad y una notable fotografía en blanco y negro trascendió las convenciones del género, para orquestar una amarga reflexión sobre la posguerra en Japón.
“La obra de Fukasaku en este período aparece como una suerte de contra-propaganda contra el discurso del crecimiento económico favorecido por el gobierno japonés. El mismo título de esta película habla por sí mismo. (…) La historia termina en una pelea con el trasfondo de las ruinas de una villa miseria, cuya población no puede hacer nada excepto observar lo que está ocurriendo. Fukasaku propone una metáfora acerca del costado más oscuro del milagro económico, que excluye a la gran mayoría de la población de sus beneficios” (Edouard Waintrop).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (95’; 35mm).

Miércoles 21 La gran masacre

(Dai satsujin; Japón, 1964)
Dirección: Eiichi Kudo
Con Toru Abe, Mikijiro Hira, Yoshio Inaba.
Cineasta especializado en géneros considerados
“masculinos”, empleado de la compañía Toei durante casi dos décadas, prácticamente desconocido fuera de Japón, Eiichi Kudo encaró a comienzos de los años ’60 una relectura del cine de samuráis. Thirteen Assasins, La gran masacre y Eleven Samurai conforman una suerte de trilogía informal; aunque los films no están relacionados narrativamente, sí están unidos por una temática en común –la arbitrariedad del poder y las medidas violentas necesarias para oponerse a él-- y el uso de una contrastada fotografía en blanco y negro en formato de pantalla ancha. La gran masacre está centrada en una conspiración para asesinar a un corrupto y malvado gobernante y la represiva reacción del estado.
“La gran masacre fue probablemente concebida como una alegoría sobre el movimiento de protesta estudiantil de los años ’60, pero no se trata de un film de tono anárquico, sino más bien de una reflexión sobre la delgada línea entre la autoridad legítima y la tiranía. (…) Con un uso notable de la cámara en mano en las secuencias de acción, la historia adquiere una gran intensidad” (Alexander Jacoby).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (118’; 35mm).

Jueves 22 Sangre de venganza
(Meiji kyokyakuden - sandaime shumei; Japón, 1965)
Dirección: Tai Kato.
Con Koji Tsuruta, Sumiko Fuji, Kanjuro Arashi.
Cuando un líder yakuza es asesinado, su sucesor debe lidiar con algunos asuntos pendientes, intrigas internas, la constante amenaza de las bandas rivales y el manejo de una empresa constructora, mientras lucha por el amor de una geisha. Ambientado a finales del siglo XIX, este film es una de las grandes obras del cine de yakuzas clásico, en gran medida gracias a la habilidad con que intercala sus explosivas escenas de acción con la trágica historia de amor de sus protagonistas. Conocida internacionalmente como Sangre de venganza, el título original japonés puede traducirse como Cuentos de caballerosidad de la Era Meiji: El Tercer Jefe.
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (90’; 35mm).

Viernes 23 Por su rostro lo conocerás
(Otokonokao wa rirekisho; Japón, 1966)
Dirección: Tai Kato.
Con Noboru Ando, Kanjuro Arashi, Torahiko Hamada.
El encuentro fortuito entre un médico japonés y un herido de ascendencia coreana desata una avalancha de recuerdos que lo remiten a los años de la guerra y a un violento pasado que ha ocultado durante años. Por su rostro lo conocerás es uno de los mejores films de Tai Kato, un violento melodrama criminal de compleja estructura narrativa, notorio por abordar, dentro de las convenciones clásicas del cine de yakuzas, los profundos prejuicios raciales entre japoneses y coreanos que dificultaron su convivencia durante la inmediata posguerra.
“Tai Kao fue uno de los mejores realizadores especializados en el cine de género. A partir de una precisa factura, poblada de escenas contemplativas quebradas por veloces escenas de acción, sus películas parecían regresar a un estilo de cine heroico casi olvidado” (Donald Richie, A Hundred Years of Japanese Film).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (89’; 35mm).

Sábado 24 Hishakaku y Kiratsune: historia de dos yakuzas
(Jinsei-gekijo: Hishakaku to kiratsune; Japón, 1968)
Dirección: Tomu Uchida.
Con Koji Tsuruta, Ken Takakura, Junko Fuji.
Pocas novelas han sido llevadas al cine tantas veces como El teatro de la vida, de Koyo Ozaki. Con el correr de las décadas, esta historia de honor y traición entre yakuzas tuvo sus versiones “para jóvenes”, algún largometraje animado y varias adaptaciones de prestigio. El mismo Tomu Uchida realizó una versión en el año 1936 con un componente de crítica social más que evidente. Tres décadas más tarde, con Junko Fuji y Ken Takakura --las mayores estrellas del cine yakuza de los años 60-- encabezando el reparto, Uchida vuelve a contar la saga adentrándose en los terrenos de la criminalidad y el choque entre la tradición y la modernidad. En la historia del film, el yakuza Hishakaku comete un crimen y debe pasar una temporada en prisión. Luego de cumplir la condena, deberá confrontar sus obligaciones hacia la familia mafiosa con un cada vez más fuerte sentido de humanidad, viéndose involucrado en una serie de sangrientos conflictos entre clanes.
“Convertida hoy en un clásico del género ninkyo-eiga, Hishakaku y Kiratsune estableció una nueva forma narrativa para los filmes de yakuza” (Antonio José Navarro, Japón en negro).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (109’; 35mm).

Domingo 25 Shabu
(Shabu gokudo; Japón, 1996)
Dirección: Tatsuoki Hosono.
Con Koji Yakusho, Ai Saotome, Masayuki Watanabe.
Protagonizada por Koji Yakusho, una de las máximas estrellas del cine japonés contemporáneo y actor fetiche del realizador Kiyoshi Kurosawa, Shabu es una expansiva saga criminal en la cual las violentas hazañas de un capo mafioso y su esposa transcurren con el telón de fondo de tres décadas de historia reciente del Japón. La forma descarnada de retratar el clandestino universo del tráfico de drogas no impide que Tatsuoki Hosono incorpore un sentido del humor por momentos negrísimo y una carga de romanticismo que acerca al film a los clásicos del cine de gánsteres norteamericano. En japonés, “Shabu” es sinónimo de “Speed”, la famosa anfetamina de venta ilegal.
A las 14.30, 18 y 21 horas (164’; 35mm).

Lunes 26 Réquiem por una masacre
(Minagoroshi no reika; Japón, 1968)
Dirección: Tai Kato.
Con Chieko Baisho, Yuki Kawamura, Sanae Nakahara.
Con el fin de llevar a cabo su venganza personal, un hombre persigue por las calles de Tokio a las cinco mujeres que llevaron a su mejor amigo al suicidio. La violencia explícita de este filme le hizo alcanzar estatus de culto dentro del cine japonés comercial. Dirigida por Tai Kato para la productora Shochiku, el film es una intensa reflexión sobre la locura, el odio y la venganza.
“Réquiem por una masacre es un lúgubre y eficaz film noir sobre un asesino serial, un convincente retrato sobre el codicioso mundo criminal de una gran metrópolis. Gracias a films como éste la carrera de Kato logró elevarse por encima del nivel del típico realizador de films de género” (Alexander Jacoby).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (90’; 35mm).

Martes 27 Peonía Roja, la jugadora – La partida de cartas
(Hibotan bakuto: hanafuda shobu; Japón, 1969)
Dirección: Tai Kato.
Con Junko Fuji, Ken Takakura, Kanjuro Arashi.
La peonía es una planta arbustiva de bellas flores, similares a la rosas. En la tradición japonesa, atrae la buena suerte y simboliza la belleza y la verdad. Esas son precisamente las características de la bella Ryu, más conocida como Peonía Roja, una mujer yakuza habilidosa para los juegos de azar y dueña de una enorme bondad. En esta tercera entrega de la saga protagonizada por Junko Fuji, como siempre ubicada a comienzos del siglo XX, Peonía Roja se ve envuelta en una guerra entre dos bandas de yakuzas, poniendo a prueba nuevamente su sentido del deber y la justicia.
“Entre los diversos trabajos interesantes de su última etapa como realizador, hay que destacar las contribuciones de Tai Kato a la serie Peonía Roja, una suerte de Robin Hood femenino de la era Meiji. El característico machismo del cine de yakuzas se ve felizmente diluido gracias a la delicada interpretación de Junko Fuji” (Alexander Jacoby).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (98’; 35mm).

Miércoles 28 Peonía Roja, la jugadora – El regreso de Oryu
(Hibotan bakuto: Oryu sanjo; Japón, 1970)
Dirección: Tai Kato.
Con Junko Fuji, Koji Tsuruta, Kanjuro Arashi.
La intrépida jugadora se sumerge en los barrios bajos de Tokio para buscar a una niña que su familia perdió años atrás. Sin embargo, la pesquisa y su resolución desatan una guerra entre pandillas yakuza, que Peonía Roja tratará de detener apostando para ello su propia vida. Entre teatros de mala muerte, callejones y mafiosos despiadados transcurre este sexto episodio de la saga, que el estilo de Tai Kato transforma en un explosivo melodrama con escenas de acción y violencia estilizadas.
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (100’; 35mm).

Jueves 29 El cementerio del honor
(Jingi no hakaba; Japón, 1975)
Dirección: Kinji Fukasaku.
Con Tetsuya Watari, Tatsuo Umemiya, Yumi Takigawa.
El realizador Kinji Fukasaku cambió para siempre las reglas del cine de yakuzas a partir de una serie de films realizador a comienzos de los años 70, alterando la estructura clásica basada en el conflicto entre la obediencia a los códigos mafiosos y las emociones de sus protagonistas. El cementerio del honor retrata la turbulenta vida de un mafioso japonés amoral, impertinente y suicida, retrato que toma forma gracias a una estructura de falso documental que entrelaza fotografías, fragmentos noticiosos en blanco y negro y hasta entrevistas con testigos.
“Si algo convierte en hito el cine de Fukasaku es su tratamiento de la violencia. En sus películas, ésta irrumpe de modo tan arbitrario, azaroso y brutal como en la realidad, desequilibrando y descompensando la propia puesta en escena. La música se agudiza e intensifica; las imágenes se tuercen. La cámara vibra, se sacude, se tuerce y hasta puede llegar a caerse. El montaje se vuelve tan caótico e interrumpido como si estuviera en manos de los propios contrincantes y las imágenes se congelan, como en las fotonovelas. Todo se vuelve físico, antes de que las cosas se calmen y los que mandan –mafiosos o policías, lo mismo da– vuelvan a celebrar sus ceremonias de aniquilación” (Horacio Bernades, Página/12).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (94’; 35mm).

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