26.6.08

Coppola termina pidiendo la hora


Hay partidos que se ganan con elegancia, con distancia, con garbo, como el que España le acaba de ganar a Rusia: un 3-0 incuestionable, que podía haber sido aún más abultado. Hay otros, como el de ayer entre Alemania y Turquía, que se ganan como "gesta heroica", embocando uno de esos esfuerzos desesperados de último minuto. Los argentinos recordamos bien la época bilardista en la que los partidos se ganaban 1-0, con el equipo metido atrás, haciendo cambios a último momento (siempre eligiendo sacar al jugador más alejado de la línea de cambio, el que caminaba hacia allí como un hombre condenado a muerte) y con todo el mundo cayéndose, demorando cada saque, cada pase, cada entrega.

Tengo la impresión --es más metáfora que otra cosa-- que Coppola está terminando su "Tetro" en Buenos Aires de la misma manera. Atosigado por supuestos escándalos, complicado con los pedidos de la Asociación de Actores, con rodajes suspendidos y continuados a escondidas. Imagino que a Woody Allen en Barcelona debe haberle pasado lo mismo: a las dos semanas de empezar a rodar quería volverse a Manhattan.

Aclaro que no estoy tomando partido por nadie acá. Desconozco los detalles de la discusión y he escuchado argumentos de ambos bandos. Sólo me resulta curioso imaginar cómo Coppola llegó a la Argentina creyendo encontrar el paraíso de los buenos precios, la buena comida, el buen vino y los buenos actores, y cómo, después de estar acá unos cuántos meses, se encontró con la realidad.

Dicen que a "Tetro" le falta sólo un día de rodaje. ¿Podrá terminarla?

Los Planetas - Super 8 (1994)

Un clásico del indie español.

Link

"Los Planetas": viernes 27/6, en Ciudad Emergente
C.C. Recoleta - Entrada libre y gratuita

El día de los documentales argentinos



Algunas vagas consideraciones sobre la Nueva Comedia de Hollywood (Capítulo 2: Steve Carell)


Nunca fui fanático de "El Super Agente 86" ("Get Smart"). Quiero decir: lo miraba, de tanto en tanto, como todos los que crecimos en los años '80, pero no volvía del colegio con desesperación o ansiedad por verlo. Si mal no recuerdo hubo una época en la que lo pasaban al mediodía y yo podía tranquilamente pasar sin verlo prefiriendo, calculo, ir a almorzar (en casa no se permitía, salvo excepciones, comer mirando la televisión). Así que no me pregunten detalles, frases, no sé más del tema que lo que sabe cualquier espectador casual (KAOS, Control, 'la 99', un tal agente 23, el zapatófono, la cabina telefónica y paremos acá) y tampoco podría ponerme a bajar viejos capítulos para comprobar mi buena o mala memoria.

Así que fui a ver la versión para cine sin ese "chip" comparativo. La película no tenía porque estar a la altura de ninguna expectativa: podía, y debía, valerse por sí misma. No hay por aquí un culto a Don Adams ni a Barbara Feldon, ni tampoco creo que Mel Brooks haya sido (o menos, que siga siendo) un genio. Para gustarme, la película debía funcionar más allá de cualquier comparación.

Y funciona. Y claro que funciona. Pero como este no es un espacio para sintéticas críticas de cine (ni intento, creo, sacarme las ganas de escribir las cosas sobre las que no escribo en "Clarín"), me interesaba tomar "Get Smart" para seguir trabajando sobre las ideas de la Nueva Comedia de Hollywood. Y especialmente para profundizar sobre un concepto que creo haber leído en una nota de Marcelo Panozzo en "Crítica" hace unas semanas: el del "cine de actores".

Según decía Panox (perdón, los años compartidos me permiten cierta confianza), la NCH se puede configurar como un Cine de Actores en el que el Comediante es el Autor. No llegan a ser Jerry Lewis (a excepción de Ben Stiller, no dirigen sus propias películas, aunque Owen Wilson, Seth Rogen y algunos otros escriben y muy bien), pero dejan una impronta inconfundible en cada una de sus películas. Están las comedias de Adam Sandler, las de Will Ferrell, las de Jack Black, las del propio Stiller, las de Carell, las de Jim Carrey, las de Chris Rock, y así.

Los datos industriales lo reafirman: se sabe que Sandler, por ejemplo, arma y desarma sus proyectos a gusto y que este grupo de comediantes tiene un poder sobre el resultado final de los filmes en los que trabajan mucho mayor al de la media hollywoodense. Sin embargo, no tengo la sensación de que "Get Smart" proceda de esa misma mecánica. Parece tratarse, simplemente, de una muy acertada elección de casting. Carell da algo en pantalla que está "en tono" con lo que uno espera de Maxwell Smart.

Aunque también me permito dudar de eso. Ninguno que haya visto la versión británica de "The Office" con Ricky Gervais podría decir que Carell era su reemplazante natural para la versión norteamericana de la serie. Y sin embargo, la sitcom es tan buena --o mejor-- que la original. Y creo que algo similar pasa en "Get Smart": la mirada tiesa de Carell, su forma de pasar al chiste por el costado y operar (a diferencia de muchos de sus pares) desde la contención gestual y física hace que podamos ubicarlo en situaciones, y "creerlo" en personajes que no necesariamente se le parecen, pero que él logra apropiárselos.

Esa "cara de nada" simpática que tiene le permite hacer tolerable a un personaje patético como el que interpreta en "Dan in Real Life", la comedia independiente que, creo, se estrena pronto en la Argentina y que lo tiene como protagonista junto a Juliette Binoche. Es una película que no debería poder funcionar --tan limitada, sexista, teatral y obvia que es argumentalmente--, pero que Carell transforma en simpática y amable durante buena parte de su desarrollo (el desenlace no hay quien lo salve). Y me atrevo a decir que hasta la flojísima "Evan Almighty" se hace más tolerable gracias a su toque.

Peter Segal viene de dirigir tres películas con Adam Sandler y en ninguna demostró tener un sello en particular. Hay una extraordinaria ("50 First Dates"), una pasable ("Anger Management") y otra muy floja (la remake de "The Longest Yard"). Se trata del director bajo contrato que se adapta a las necesidades del producto y la estrella. En el caso de "Get Smart" logró llevar a destino un guión correcto (aunque demasiado largo en vueltas argumentales) que cobra vuelo a partir de Carell y de la buena química de él con la sorprendentemente sexy Anne Hathaway.

¿"Super Agente 86" es Cine de Actor-Autor? No lo creo. Es, simplemente, una comedia del más puro mainstream hollywoodense que conectó a la perfección con la sensibilidad y con la presencia de un actor y humorista talentoso como es Steve Carell. Una garantía, el tipo.

25.6.08

No Clue About "The 39 Clues"


Spielberg looks to direct film of "39 Clues"

The DreamWorks studio on Wednesday said it has acquired movie rights to the book, Internet and card game series "The 39 Clues," with Steven Spielberg looking to direct a film version.

"The 39 Clues" is a multimedia product set to be launched in September by U.S. publisher Scholastic Corp., which is the same company that published the wildly popular "Harry Potter" books about the British boy wizard.

The new series includes 10 books, more than 350 collectible cards and an online game in which kids compete for prices by unraveling a mystery that delves into the global power behind a family named the Cahills. The first book in the series, "The Maze of Bones," was written by Rick Riordan.

"'The 39 Clues' takes creative leaps to expand the story experience from the pages of the books to multiple stages of discovery and imagination," Spielberg said in a statement. "We have the opportunity to develop this property that says 'film,' 'family,' 'fun' and 'franchise."'

DreamWorks is currently owned by Paramount Pictures, a unit of Viacom Inc.

(Reporting by Bob Tourtellotte; editing by Steve Gorman)

PD. ¿Alguien tiene idea de que son los "39 Clues" o "39 pistas"?



Adios, Aniceto


Ya está. Se fue. Desapareció. No está más en cartel. De 32 salas pasó a 5. Y de 5 a... nada. Ni siquiera quedó en el Gaumont, la sala del INCAA en la que venía llevando una muy buena cantidad de gente. Los motivos son varios y muchos se le pueden achacar también a la desaforada manera en la que fue estrenada ante un mercado competitivo y caníbal (pueden leer el análisis de Diego Batlle en otroscines aquí), pero resulta extraño, igual, que ni siquiera la hayan mantenido en el Gaumont, la sala oficial. Tal vez hasta el propio Favio decidió sacarla de circulación. No sería raro.

Más allá de que no se trate de una obra maestra y de que tenga dificultades comerciales, sigo sin entender la masacre de la que fue víctima "Aniceto". Mañana se estrenan tres documentales argentinos más, muchos de los cuáles no durarán más que unos pocos días en cartel, todos estrenados en pocas salas y algunos sin la mínima difusión como para que la gente llegue a poder verlos.

Si bien la política de estrenos nacionales es incomprensible, también es cierto que las grandes cadenas le han dado completamente la espalda a las películas argentinas y dejan todas sus pantallas a los estrenos de Hollywood. Tal vez, cuando aparezcan "Valentina", "Los superagentes", "100% lucha" y "High School Musical: el desafío" se produzca una breve reconciliación. Pero, por ahora, el cine argentino parece ser el colado en su propia casa.




Walter Murch, imperdible


No se si la gente conoce a Walter Murch o si tiene idea de la dimensión del talento del tipo. Se trata de uno de los pocos hombres que trabaja tanto en montaje como en sonido y ha ganado premios Oscar en ambos rubros. Murch, de 64 años, tiene un currículum impresionante, muy ligado a la carrera de Francis Ford Coppola, su amigo desde hace cuarenta años y el motivo por el que Murch está en Buenos Aires, ya que está trabajando en "Tetro".

Les podría resumir toda la carrera de Murch pero es más sencillo que busquen su filmografía en el imdb (sumo, rápido, "Gimme Shelter", "American Graffitti", "El padrino", "La conversación", "Apocalypse Now", "El paciente inglés", "El talentoso Sr. Ripley"), en donde también notarán lo poco que ha trabajado en tantos años.

Hay dos cosas que me parece importante destacar: por un lado, lo que dije antes, esa curiosa habilidad para trabajar en ambos campos y, específicamente, en lo que se llama "Diseño de sonido" (término que se introdujo en el cine por su culpa), que tiene más que ver con el trabajo en posproducción (rerecording, mixing, etc.) que con el sonido directo. Y, por el otro, su gran capacidad para analizar su tarea, algo que hará que la charla sea imperdible.

Murch tiene un libro fundamental sobre edición cinematográfica, "In the Blink of an Eye" y otro, igualmente o aún más interesante, llamado "The Conversations" y compuesto por una serie de charlas con Michael Ondaatje (el novelista de "El paciente inglés") sobre la tarea del montaje, que para muchos es uno de los mejores libros sobre el tema jamás escritos. De hecho, hay quienes lo comparan con el mítico libro de conversaciones de Truffaut y Hitchcock en cuanto a lo revelador que es respecto al arte de la edición.

Murch se ha destacado siempre por ser un gran renovador en el área tecnológica --siguiendo, en ese sentido, las lecciones iniciáticas de sus amigos Coppola y Lucas, siempre buscadores de innovaciones técnicas--, y tiene en su carrera varios hitos que lo destacan en ese sentido, como ser el primer editor nominado al Oscar por montar una película de enorme presupuesto como "Cold Mountain" en Final Cut Pro, un software accesible para cualquier cineasta independiente. Pero, sus innovaciones sonoras y visuales están más allá de eso: sólo basta ver lo revolucionario del trabajo de sonido en "La conversación" o el impacto que tienen ambos rubros en "Apocalypse Now".

Ganador de tres Oscar (dos por sonido y una por montaje), nominado otras seis veces, la charla de Walter Murch es un evento imperdible para cualquier persona --estudiante de cine, técnico, sonidista, montajista, director, crítico, cinéfilo, lo que sea-- que esté interesado en el tema. Véanlo, grábenlo, guárdenlo. Vale la pena. No será tan fotogénico como Vincent Gallo, pero tiene lo suyo...

Walter Murch en “Diálogo con los notables del cine mundial”: sábado 28 de junio a las 15 en el Microcine de la ENERC (Moreno 1199).

24.6.08

"El eternauta": el juego


El otro día, conversando con un programador y cineasta, empezamos a hablar de "El eternauta" y de cómo sería la versión de esa clásica historieta filmada por Lucrecia Martel. Fue ahí que se nos ocurrió, como un juego, pensar cómo filmarían "El eternauta" otros directores argentinos, desde Lisandro Alonso (Juan Salvo, el protagonista, camina y camina y camina bajo la nieve radioactiva) hasta Adrián Caetano (la cancha de River pasa a ser la de Independiente, la acción empieza, digamos, en Wilde o Bernal y avanza hacia el centro por el sur del Gran Buenos Aires).

Los que desconocen la historieta (cómic, novela gráfica, llámenla como quieran) no deben suponer lo difícil que resulta para quienes la hemos leído imaginarse la película, principalmente por sus desafíos técnicos. De hecho, uno sólo la puede pensar como una superproducción hollywoodense, un filme de animación o haciéndole un recorte radical a ciertas cuestiones argumentales.

Hubo varios proyectos de llevarla a la pantalla, entre ellos uno de Gustavo Mosquera (director de "Lo que vendrá") que nunca llegó a buen puerto, y creo recordar otro (¿o era el mismo?) que se centraba en el intento de un cineasta en filmar "El eternauta".

Ahora bien: parece que Lucrecia Martel con la mano de K&S Films en la producción y varios socios más la va a llevar a la pantalla. Es una elección inusual, de eso no hay dudas, pero todo aquel que conozca un poco a Lucrecia sabe de su pasión y su conocimiento del mundo de la ciencia ficción. Será, seguro, una versión muy personal, que provocará adeshiones y rechazos.

De cualquier manera, y como es aburrido jugar solo, elevo la propuesta al ciberespacio: ¿Cómo imaginan "El eternauta" según Martel? ¿Y según otros? ¿Quiénes? ¿Qué harían? Pueden elegir tanto cineastas argentinos como extranjeros. Si me preguntan a mí, yo me quedo con Martel. Es la única de todas las opciones cuyos resultados no puedo siquiera imaginar. Y eso es lo que la hace más interesante.

The Go! Team @ The Roxy



Jueves 26/06, 19hs.

The Go! Team, Proof of Youth

5 stars

Garry Mulholland finds that the spirited Brighton sextet evoke everything that's pleasurable from your childhood

Garry Mulholland
Sunday August 12, 2007

Observer Music Monthly

The Go! Team are smart cookies. This second album from the Brighton sextet wasn't a record I was especially gagging to hear, what with their 2004 debut, Thunder, Lightning, Strike, striking me basically as 11 trebley intros in search of a song ... or, as it turned out, any commercial that needed a soundtrack. But leader/producer Ian Parton is that key mixture of obsessive junk shop record collector and talented thirtysomething with A Good Idea, and, for the third track on the significantly titled Proof of Youth, the bugger found an old tune that got me.

Entitled 'My World', it's a cover of the theme to the Seventies ITV schools programme of the same name. That tells you plenty about the Go! Team, but what it doesn't is that the original tune is actually called 'The Free Life', and was previously used as another theme tune for an early Seventies ITV comedy-drama called Moody and Pegg. The Go! Team's note-for-note version of this cute instrumental sent me on a long trip down memory lane; one of those where all the shite things about your childhood are buried under an avalanche of warm, glowy feelings about how simple things were when you watched cuddly-wuddly telly with your mum and a packet of Spangles. And therein lies the sinister magic of the Go! Team.

It's very Brighton, too, this band's friendly, fizzy, cool-kitsch chaos of children's choirs, female rapping, horny Seventies movie themes, very early hip hop, Eighties Sonic Youth/My Bloody Valentine art-noise, skipping songs and funky break beats played by two drummers. It sometimes feels like everyone in Brighton is a student till they die, and Proof of Youth is exactly what they're striving for.

If you were one of the 250,000 buyers of the Mercury-nominated Thunder, Lightning, Strike then Proof of Youth is exactly the same but better, because 'Grip Like a Vice', 'Doing it Right', 'Keys to the City' and 'Fake ID' are almost like songs, yet it all still sounds like it's coming out of an old-school transistor radio, no matter how high you turn the bass up on your grown-up hi-fi stereo.

If you don't possess Thunder, Lightning, Strike then how much you'll like this will almost certainly depend on how much you like, for example, hair grips, Graham Coxon, Manga comics, and Ghost World. Go! world is a remaining-childlike-as-a-radical-statement kind of place. But what lends Proof of Youth a whiff of genius is its ability to evoke exuberant innocence without making your teeth ache. Like I said, smart cookies.


Convocatoria - Festival de Mar del Plata

23º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

CONVOCATORIA CINE ARGENTINO

El 23º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que se llevará a cabo entre el 6 y el 16 de noviembre próximo, convoca a realizadores argentinos para integrar su nueva programación. Se recibe material audiovisual de producción local, en cualquier formato, soporte y duración. Debe ser inédito en Argentina y con fecha de producción posterior a noviembre de 2007.

La convocatoria está abierta para películas de ficción, documentales y experimentales.
Las producciones nacionales seleccionadas podrán formar parte de alguna de las siguientes secciones:
• Largometrajes: Competencia Oficial, Competencia Latinoamericana, Competencia Argentina y Work in Progress.
• Cortometrajes: Competencia Internacional y Competencia Argentina.

Cada una de estas secciones contará con sendos jurados que otorgarán los siguientes premios:
• dos (2) ampliaciones a 35mm para la Competencia Argentina de largos.
• dos (2) ampliaciones a 35mm para la Competencia Argentina de cortos.
• Una (1) cámara HDCAM para el mejor corto latinoamericano de la Competencia Internacional de cortos.
• una (1) ampliación a 35mm en la sección Work in Progress.
• Para la Competencia Latinoamericana, se otorgará un premio en efectivo de
pesos ochenta mil ($ 80.000)

En el caso de que una película argentina sea seleccionada para la Competencia Oficial, y no se encuentre en 35mm, el Festival considerará su ampliación para poder participar de la misma.

El reglamento de la convocatoria y la ficha de inscripción están disponibles en el sitio oficial del festival, www.mardelplatafilmfest.com

La inscripción cierra el 29 de agosto. El material deberá ser presentado personalmente en el horario de 10 a 19 hs o enviado por correo a las oficinas del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Hipólito Yrigoyen 1225 – Piso 4 C1085ABO - Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Informes: Tel 4383-5115 o a info@mardelplatafilmfest.com

23.6.08

Alguien que me explique...


Sigo sin entender muy bien como funciona la taquilla porteña. No hablo de los éxitos de "Narnia", "Hulk, el hombre increíble" o el muy buen arranque de "El fin de los tiempos" (les aseguro que se cae estrepitosamente para la semana que viene), sino del furibundo fracaso de "I'm Not There", la película de Todd Haynes sobre Bob Dylan que se estrenó el jueves y que, según informa Batlle en Otros Cines, llevó 1.600 espectadores a las cinco salas en las que se exhibe.

El viernes me crucé casualmente con el distribuidor que ya me había adelantado que la película había arrancado mal. El entendía --y yo comparto-- que el limitado público potencial que la película tiene ya la había visto, bien en el BAFICI o bien por de manera pirata (online o "mercado negro"). Es cierto. Tardar más de medio año en estrenar una película en relación a los Estados Unidos, y especialmente si se trata de una película de "nicho", es casi un suicidio.

De cualquier manera, yo estuve en marzo viendo a Bob Dylan en Vélez y había, digamos, 25.000 personas. Sé que no es lo mismo ver "a Dylan" que ver "una película sobre Dylan", pero uno podría esperar en que un buen porcentaje de esa gente esté interesada en una película que no sólo tuvo muy buenas críticas sino que también se le dio muchísimo espacio en los medios, tanto del rock como en los diarios.

Sin embargo, no aparecen por los cines. ¿Es todo culpa del download y/o la piratería? ¿O la queja de querer mejores películas en la cartelera queda en las charlas de café? ¿Alguien tiene alguna idea?


Por otro lado, dice el mismo informe de Otros Cines que "La cuestión humana", de Nicolas Klotz, ya lleva más de diez mil espectadores en aún menos salas que la de Todd Haynes. Y también es una película vieja (Cannes 2007) y también se pasó en el BAFICI. Y si me ponen contra la pared, les digo que la francesa es doblemente más compleja y "difícil" que el collage pop de Haynes. Y que, aparte, es todavía más larga...

¿Alguna explicación?

"Tropic Thunder" on MTV Awards

22.6.08

Más vale tarde que nunca...



"Alegrías del incendio", de Los Planetas

Viernes 27, Centro Cultural Recoleta

21.6.08

Shyamalandia


Me había dejado muy confundido "The Happening" ("El fin de los tiempos"). Siempre me interesó el cine de M. Night Shyamalan y, más allá de algunas cosas de sus películas que me fastidian un poco, estoy convencido que es un realizador de muy inteligentes y audaces ideas cinematográficas. Esperé al estreno del jueves para sentarme, tranquilo, a escribir (a descifrar) lo que me había parecido la película, a la que veía, cada vez más, como un fallido intento de remedar los filmes de ciencia ficción paranoica de los años 50 con un toque hitchcockiano de "Los pájaros".

Mientras me decidía a empezar a hacerlo, leí en Otros Cines --el sitio de Diego Batlle-- el excelente texto de mi buen amigo catalán Manu Yáñez, y me di cuenta de que había leído la película de la misma manera que yo, y que no tenía ningún sentido escribir algo similar. Perezoso al fin como soy (es un fin de semana lluvioso y horrendo, sepan entender), prefiero linkeárselos. Léanlo. Opino lo mismo, sólo que él lo expresa mucho mejor de lo que yo podría hacerlo un sábado frío y con el partido de Holanda a punto de empezar...

Trailer Trash



"The Dark Knight" (Christopher Nolan, 2008)




"Australia" (Baz Luhrmann, 2008)




"Step Brothers" (Adam McKay, 2008)




"Valkyrie" (Bryan Singer, 2009)




"Tropic Thunder" (Ben Stiller, 2008)

20.6.08

Santogold


Santogold "L.E.S. Artistes", del album "Santogold"

Village Voice

Santogold: A Star Grows in Brooklyn


Santi White's strident debut finally justifies all those magazine spreads


by Katie Hintz


If you haven't heard of Santogold by now, your hype machine is surely out of order. Since the tip-off of 2007, the 32-year-old Bed-Stuy resident, born Santi White, has toured with Björk, graced countless magazines in all her neon-leggings- with-frosted-jean-cutoffs-and-gold- door-knocker-earrings glory, and been hailed as the next M.I.A. Indeed, the two iconoclasts share more than a loud fashion sense: Santogold also calls Diplo and Switch her producers and makes genre-defying—or, rather, genre-blending—music.

With her eponymous debut's deft mix of dap, punk, rock, pop, house, reggae, and hip-hop, she won't completely live down associations with the famous Sri Lankan (whom she also counts as a friend), but the result emerges as much more than a mere imitation.

On "Creator"—with drums thumping, helium-tight vocals squealing, and Atari-like noises chirping—Santogold comes off as playfully braggadocious, making a declaration that defines the entire album: "Me, I'm a creator/Thrill is to make it up/The rules I break got me a place/Up on the radar." Though nearly every track is laced with the chopped-synth sounds you'd expect from her production crew (also including John Hill, Disco D, and FreQ Nasty), the star attraction incorporates an impressive musical know-how gained as frontwoman for the short-lived indie-punk band Stiffed. "Lights Out" and "I'm a Lady" channel the Pixies with a punk-pop sound fueled by spare guitar plucks, simple drum patterns, and lyrics delivered in a talk-sing stutter with random falsetto breaks; the reluctant love song "My Superman" ("Well, you're a liar and your cues are all wrong/But I can't count all the ways you woo me") and "Anne" go goth, with thick basslines burbling beneath the wobbly vocals and wolf howls.

But the music of the Philly native gets better as her influences get more muddled. She hits her stride in the hard-to-understand (due to gibberish lyrics and a faux West Indies accent) but impossible-not-to-move-to tracks like the single "L.E.S. Artistes" (which ironically lambastes downtown hipsters over a 1980s-meets-2000s mix of melodies), the island-bop feel of "Shove It," and "You'll Find a Way (Switch and Sinden Remix)." The latter is Santogold's biggest banger: Listening to the original sped-up ska version (track two) and then encountering the same song 10 tracks later with a completely different feel—the rock instrumentation stripped away in exchange for sexy beats building on each other and fusing to Santi's isolated vocals—proves that sometimes, hype happens for a reason.

20/7/2008 - Summerstage - Central Park - New York

Algunas vagas consideraciones sobre la Nueva Comedia de Hollywood (I)


El otro día vi "Forgetting Sarah Marshall", una de las más recientes integrantes de la familia Apatow, considerado el Rey de la Nueva Comedia de Hollywood (en El Amante gustan llamarla NCA, pero eso me genera confusiones con el llamado "ya saben qué", asi que preferí autobautizarla NCH, y cambiar el "americana" por "Hollywood", sepan disculpar) y si bien no pude dejar de disfrutar con algunos de sus chistes y situaciones, empecé a sentir que ciertas aristas de este género tan en boga -las que lo hicieron tan atrapante en los últimos años-- habían empezado a perder cierto interés,

Hoy Apatow produce, escribe y dirige cinco cosas a la vez, su elenco de figuras repetidas (Jonah Hill, Paul Rudd, Michael Cera, John C. Reilly, Leslie Mann, Seth Rogen, Jason Segel y, por supuesto, los capocómicos de turno) ya son facilmente reconocibles y cada una de sus películas genera una sensación de comodidad, de estar entre amigos, viejos conocidos, "pals".

Pero, como pasa en las verdaderas familias y con los amigos, hay momentos donde uno puede cansarse de ellos. No cansarse del todo, claro, pero sí que sus chistes repetidos se nos vuelvan demasiado previsibles y con el correr del tiempo empiecen a perder parte de su gracia. Especialmente si uno los ve muy seguido.

Con el Clan Apatow, noté, mientras me preparo para ver la muy maltratada "Walk Hard" (mi radar me dice que las más maltratadas suelen ser las que más me gustan en este género) que empieza a resultar algo circular y reiterada su propuesta, su simpática alianza con el nerd y perdedor (en este caso el tal Segel, un grandote con cara de nene bueno, de esos a los que toda tía pellizcaría en sus cachetes) enfrentado a ejércitos de mujeres que lo tienen a mal traer y que, en general, suelen ser mucho más bonitas que él.

Hay una escena en medio de la película en la que Sarah Marshall --la chica que dejó al bueno de Peter y que él trata de olvidar yendo a Hawaii y encontrando que ella fue a ese mismo lugar pero con su nuevo novio, un sexy rockero inglés-- se encuentra con Rachel, la chica que atiende el Front Desk del hotel de la que Peter está empezando a enamorarse. Ambas hablan loas de Peter, una se pone a llorar, y nuestro amigo queda elevado a la categoría de semidios.

Como en "Knocked Up" (Ligeramente embarazada) o "Virgen a los 40" ese personaje aparentemente impresentable se transformará en un objeto de deseo difícil de creer. Uno sabe que Apatow y su gente buscan la identificación del público masculino con este querible perdedor y, también, la del femenino, que debería encontrar en ese tipo tierno y sensible (Peter se la pasa llorando media película) la solución a todos sus problemas con el otro sexo. Apatow los hace lo suficientemente torpes, banales y, si se quiere, adolescentes, como para hacernos poner en duda su capacidad de afrontar relaciones serias, pero lo que nadie duda --de entrada-- es de que se trata de chicos que toda madre quisiera para su hija, sólo que de tanto en tanto se fuman un porro (este, ni eso), se desnudan por cualquier cosa o tienen infantiles obsesiones deportivas o cinematográficas.

Los críticos solemos ser especialmente indulgentes con este tipo de personajes sensibles y ligeramente impresentables, tal vez porque hay un proceso de identificación bastante importante y su triunfo es el triunfo de muchos de nosotros. Pero especialmente en las películas "para toda la familia" del Clan Apatow (las de Adam McKay, por ejemplo, no entran en este grupo, son las más delirantes e irreverentes, y él es el verdadero Preston Sturges del Clan), hay un sistema que parece estar al borde del agotamiento.


Insisto, "Forgetting Sarah Marshall" tiene sus momentos encantadores, es disfrutable y por momentos hasta muy graciosa, pero me parece parte del sector más conservador de este tipo de películas. Se suele hablar de "aburguesamiento" en el NCA (debate que fue, aparentemente, borrado de un plumazo gracias a "Leonera", pero que seguro reaparecerá ante la próxima de...) y uno podría achacarle lo mismo al NCH. Por supuesto que el género tiene su larga vida y excede por mucho al equipo de Apatow. Hay títulos que uno espera con ganas para los próximos meses ("Pineapple Express", "Step Brothers", la muy divertida "Semi-Pro", "The Rocker", "Tropic Thunder"), pero hay una línea "safe" de este tipo de películas que corren el riesgo de "asimilarse", de perder su individualidad, sus rasgos característicos.

Son películas en las que la excentricidad, el delirio o la personalidad desquiciada de los protagonistas quedan reducidas a pequeños toques (Peter compone un pésimo musical sobre Drácula, es sorprendido desnudo un par de veces, y hay una pareja en el hotel que tiene un muy peculiar funcionamiento sexual) que los conectan con la galería de los Ricky Bobby o los Barry Egan. Toques que parecen puestos como pequeños guiños para "miembros de la familia" en películas que parecen hechas por los miembros menos inspirados del grupo, o los que son los encargados de mantener las cuentas de la casa en orden.

Más cerca de "Ligeramente embarazada" que de, digamos, "Superbad" ("Supercool"), "Forgetting Sarah Marshall" --cuyo estreno está anunciado, en imdb, para el 11 de setiembre en la Argentina aunque, con este tipo de películas nunca se sabe si siquiera se van a estrenar-- es una película divertida, pero menor, del cánon Apatow. Que el nerd se quede con la chica es tierno, pero no es suficiente. Prefiero a Will Ferrell y a su banda de basquetbolistas de madera saltando y festejando a los gritos: "Fourth place!" "Fourth Place!" ("¡Cuarto lugar!" "¡Cuarto lugar!"

Nice guys don't win. Nice guys finish in fourth place. And that's OK.

19.6.08

¿Harán fila por esto en Starbucks?


Como todo porteño bien sabe, la cadena Starbucks ha desembarcado en la Argentina con un local a todo lujo puesto en el Alto Palermo. Desde que se abrió --hace unas dos semanas-- hay largas filas de gente que esperan hasta una hora en el frío de la Avenida Coronel Díaz por conseguir un "coffee related product" de esa tienda. Los precios son imposibles (se puede pagar hasta 16 pesos por uno de esos cafés mutantes que, convengamos, tampoco están tan mal), pero hay cientos de bares y cafeterías en Buenos Aires con mejores productos, precio y calidad.

De cualquier manera, no me interesa aquí hacer una diatriba contra Strabucks (llegado el caso, sí de cierta ñoñería y snobismo porteño), sino de hablar del compilado de ¡Sonic Youth! que editó la compañía el pasado 10 de junio en los Estados Unidos. Como muchos sabrán, Starbucks se ha convertido allí en una editora/disquería alternativa que produce y distribuye discos, especialmente de "coffee table artists", pero que de vez en cuando se despacha con alguna interesante sorpresa.

El compilado de Sonic Youth fue uno de las decisiones de la banda más resistidas por sus fans y su convenio con Starbucks lo fue aún más. Pero el grupo de Thurston Moore y compañía se ha convertido, hace rato, en Artistas de Catálogo (los edita Geffen Records, no un sello independiente) y no necesariamente tendría que ser visto como un "sell-out". Aún cuando, ouch, compusieron una canción especialmente para el compilado.

El problema parece ser que, como se lo temían los fans, Starbucks no está haciendo mucho por vender, mover o promover el disco. Sólo lo venden en pocas tiendas y muchos se quejan de no encontrarlo por ningún lado. Tampoco, aseguran, se hace mucha promoción y, de hecho, yo me acabo de enterar de la existencia del álbum hace pocos días.

¿Estará el disco en el local del Alto Palermo entre frapuccinos, mokas y ejecutivos haciendo que trabajan con sus novísimas notebooks? ¿O se lo habrán pasado a la cada vez más despoblada Musimundo? ¿Quíen sabe? Por cualquier cosa, si van a comprarlo, averiguen antes de ponerse en la fila. Lo más probable es que estén perdiendo el tiempo, o que terminen usando esa misma cantidad de dinero para comprarse dos cortaditos.


Un misterio envuelto en un enigma

Digitalia (I)


El otro día, viendo "Hulk, el hombre increíble" (también conocida como "la velada autobiografía del calentón de Edward Norton") no podía dejar de prestar atención a la digital artificialidad de las criaturas. Me incomodaba, me parecía falso y no entendía porqué. Quiero decir: me he acostumbrado a ver efectos digitales hace mucho tiempo y si bien advierto muchas veces cuando aparecen, en el caso de "Hulk" se me hacen más notorios. El tema es la piel, me decía un colega, que digitalmente no puede hacerse. El tema es el tamaño, pensaba yo, y me daba cuenta que esas fluctuaciones de altura, esa manipulación de objetos grandes me resultaban falsas. El tema es el movimiento, podríamos decir, ya que la criatura se mueve con la chiclosa fibrosidad del truco digital.

No creo haber llegado a ninguna conclusión, pero tengo la impresión de que lo que me pasó es que me irritaba un poco (la película me gustó bastante más de lo que pensaba, especialmente si se la piensa como un estudio sobre la impotencia sexual) el intento de combinar un universo realista con uno que, definitivamente, no lo es. La "Hulk" de Ang Lee, por ejemplo, era mucho más artificial en sus efectos visuales, pero toda la propuesta estaba virada hacia ese lado, desde los cuadritos, los imposibles saltos y movimientos de la criatura, el tono operístico de la historia. Aquí se lo quiere colar en un mundo "plausible" y los choques son inevitables, especialmente cuando queda en evidencia la diferencia entre la ampulosidad de las historietas y la lógica algo más ajustada de las películas de acción.

Pensando en "Hulk" recibí "El amante" y me encontré con una serie de notas sobre "Indiana Jones", muchas de las cuales hacían hincapié en lo humano, lo geográfico, lo digital, lo falso, lo real, lo creado en computadora, y cómo la película de Spielberg trabajaba sobre eso. Uniendo unas y otras cosas --sumando una serie de títulos de los últimos años, como "Meteoro", "El hombre araña", "Soy leyenda", la trilogía Bourne, la nueva saga "Star Wars", y otros-- me daba la impresión de que todavía estamos atravesando una etapa de transición, de adaptación, entre dos modelos cinematográficos, dos modelos que son estéticos y también narrativos.

Uno es el de la "realidad física", el del plano organizado, el de la complejidad psicológica, el de la narración clásica, de la cual "Indiana Jones" parece ser su última expresión purista (no me malentiendan, hay mucho digital en el filme pero, salvo al final, se usa discretamente y tratando de que pase desapercibido). Y, en el otro extremo, "Meteoro", que juega con el tiempo y el espacio, con la unidad significante, destruye la continuidad convencional entre planos y luce como un mundo absolutamente artificial. Y con orgullo.

Y en el medio, la pelea por saber cómo se hará el cine popular en las próximas décadas. Por ahora, da la impresión (con "Hulk" como ejemplo cabal) que lo digital sigue siendo estético, vestuario, chapa y pintura, que habilita a tener escenas de acción de mayor espectacularidad. Pero que la intención es conservar los tópicos narrativos y los conflictos (familiares, edípicos, de pareja, etc.) clásicos. Ni siquera "Meteoro" zafa de eso: más allá del fastidio que pueda causar en alguno de nosotros su frenético montaje y su estética "Day-Glo", lo que verdaderamente termina limitando las posibilidades expresivas del filme es su insípida trama con un conflicto familiar y moral que está cincuenta años atrasado a la manera en la que la película está filmada.

Y ni hablar de "Star Wars" que con técnicas del siglo XXI filma tra(u)mas del siglo XIX. O "Iron Man", que pasa de ser una comedia ácida de los '40 a un catálogo de gadgets sin transición de por medio. O "Duro de matar 4", que intentaba hacer una revaloración del "old school" a partir de escenas sólo posibles gracias a las "new schools". Todo esto, claro, no necesariamente descalifica a las películas (bah, a algunas sí, como "Transformers", por ejemplo, que combina todas estas ideas de la peor manera posible), pero sí habla de una etapa de transición entre un modelo analógico y otro digital, en un sentido mayor que el de "los efectos especiales". En uno que abarca una idea de lo que debería ser el cine popular en un espacio social como el actual en donde lo virtual, lo inmediato, lo veloz, lo sintético y lo voraz parecen ser predominantes. En un mundo "Wii".

Se puede decir --y es rigurosamente cierto-- que defender ciertos "valores bazinianos" de "Indiana Jones" (cuenten la duración de los planos en esa película) es en algún sentido una postura reaccionaria y conservadora. Pero la película está construida en función de modelos preestablecidos. No intenta marcar tendencia, pretende rescatar un formato de otra época apenas exagerando un poco la ironía y con un tono zumbón (esa es la palabra y no otra) que sólo se entiende en referencia a esos modelos.

"Meteoro" es una exploración en el vacío de "la realidad física" que no se atreve a llevar ese "modelo digital" a su construcción de personajes. Recuerdo que Truffaut se quejaba de la búsqueda de cierto viejo cine francés por construir un "realismo psicológico". Hoy seguimos pidiendo lo mismo: necesitamos personajes construidos desde los conflictos más elementales, los funcionales, los que arman la estructura "analógica" que todavía necesitamos para pintar sobre ella un universo digital.

Es por eso que, de todas las películas que trabajan sobre estas ideas la que me parece más cercana a pegar el salto es, tal vez, la que se vea como menos "digital" de todas: la trilogía Bourne. En ellas, la fragmentación está inserta tanto en el personaje como en la estética, no hay pasado porque el personaje es amnésico, casi no hay traumas (los hay, pero mucho menos que la cuota habitual) y las imágenes se suceden velozmente, como en un recorrido acelerado y fugaz por distintos escenarios (re)construidos desde el montaje.

Era curioso oirlo hablar a Spielberg maravillas de esta trilogía y a la vez defender su idea de hacer planos más largos, que el espectador entienda para qué lado mira cada personaje, quien pelea contra quien, etc. "Bourne" consigue sere comprensible pero no por respetar la realidad física sino por construir una, puramente cinematográfica, acorde a la lógica del personaje, por construir historia desde el momento, desde la fugacidad, desde lo inasible.

"Hulk" navega entre esas dos aguas y si se convierte en un producto efectivo es por que hoy todavía seguimos necesitando de esa combinación entre lo "analógico" (eso que a algunos actores les gusta definir como "personajes bien desarrollados") y lo puramente sensorial, virtual, digital. La excusa humana que nos libere de la culpa de disfrutar 45 minutos de lucha libre entre dos criaturas enormes y horribles creadas en una computadora.