18.6.08

De 32 a 5, sin escalas

La película de Leonardo Favio, "Aniceto", no fue un gran éxito comercial. Con 16 mil personas en cinco días (11 mil en cuatro días, lo que se calcula habitualmente) y en 32 salas se puede decir que fue un fracaso. No sonoro, ni terrible, ni tremendo. Solo que no funcionó. Ahora bien: no se entiende por qué la película se cae de las 32 salas que salió originalmente a las ¡5! en las que quedó después de la primera semana.

Se podría entender una reducción en salas (digamos, a la mitad), pero esta forma de borrar la película del mapa para hacer entrar a "Hulk" y a "El fin de los tiempos" hace imposible que la película sobreviva, mínimamente. De esas 16 mil personas que vieron "Aniceto" en el fin de semana largo, varias seguramente la recomendarán. Pero los que ya quieran ir a verla se encontrarán con que, de las salas grandes, solo quedó en una del Abasto y en el Gaumont. Directamente, la borraron.

Si se habla de que una de las deudas pendientes "oficiales" del cine argentino es el cuidado de la distribución y comercialización de sus películas, aquí hay una prueba más de que la Ley de Cine funciona mal o directamente la pasan por arriba. No tengo los datos exactos de cuántos espectadores por sala y por día hizo, y si esa media debería permitirle quedarse más tiempo en esas salas (los detalles numéricos de la Ley de Cine me exceden, pero recuerdo que había una cláusula que tenía que ver con una permanencia de dos semanas mínimo), pero la eliminación absoluta de la película me parece vergonzoso, catastrófico, especialmente tomando en cuenta que se trata de una figura irreprochable como Favio haciendo su primera película en quince años.

También la película de Pablo Trapero, "Leonera", se vio perjudicada por estos estrenos y por los de "Narnia" y "Sex & the City" la semana pasada. Sigue con la misma cantidad de copias, pero los complejos la mandaron a sus sucursales menos concurridas con lo que obviamente la película caerá rápidamente en cantidad de espectadores.

Buena parte del cine argentino funciona gracias al "boca en boca". Seamos honestos: la gente no corre a ver las películas de Favio, Trapero o Burman el primer fin de semana como lo hacen con "Indiana Jones", "Narnia" o lo harán con "Superagente 86". Y si no se les da un mínimo tiempo a las películas para que se encuentren con su público, con la calidad no alcanza. Cuando el "boca en boca" favorable comienza a rodar, lo más probable es que al que quiera verlas no le quede otra que terminar consiguiendolas en el Parque Rivadavia...

Presentación del Fondo Metropolitano

Buenos Aires, 17 de junio de 2008

Estimados Productores y Directores:

El Ministerio de Cultura y la Dirección General de Festivales de la Ciudad invitan a Ud. a la Presentación del Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias 2008– Línea Audiovisuales para largometrajes y cortometrajes.

El objetivo de este lanzamiento es informarles las fechas y requisitos para la presentación de las obras y cantidad y montos de los subsidios que se otorgarán, así como poder esclarecer las dudas que tengan respecto de las presentaciones.

Los esperamos el jueves 26 de junio en la Sala Leopoldo Lugones, Corrientes 1530, 10º piso, a las 11 hs.

Esperamos contar con su presencia,

Sergio Wolf
Director Artístico BAFICI

Rosa Martínez Rivero
Productora General BAFICI

Se ruega confirmar presencia a:
paula@bafici.gov.ar


Paula Niklison
Coordinadora de Cine Argentino
Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente
Tel/Fax: (54 11) 4328 3454
Av. Roque Sáenz Peña 832 – Piso 6º - C1035AAQ
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
paula@bafici.gov.ar
www.bafici.gov.ar

17.6.08

"Aniceto", o el éxito que no fue


Unas 16 mil personas fueron a ver "Aniceto", de Leonardo Favio, en sus primeros cinco días de exhibición. La lanzaron --audazmente, tratándose de un filme que en buena parte es un ballet-- en 32 salas y las cifras no alcanzarán, seguramente, a satisfacer a nadie. De jueves a domingo (los cuatro días que normalmente se miden) hizo sólo once mil espectadores, lo que da a entender que, claramente, la película no encontró su público.

El otro día Favio decía estar convencido de que iba a pasar algo fuerte con su película. Yo no me atreví a contradecirlo, pero le comenté que los fenómenos masivos como "Juan Moreira" o "Nazareno Cruz y el lobo" ya no se ven más. Y que, tomando en cuenta la propuesta, no era muy probable que "Aniceto" marcara récord alguno.

Favio, inteligente, me retrucó diciendo que creía que "lo fuerte" de la película estaba en los rumbos estéticos que iba a marcar. De vuelta, no lo contradije, pero no imagino decenas de cineastas saliendo a hacer ballets o musicales. Menos en la Argentina. Un conocido director que me encontré el otro día me decía que le había gustado mucho la película, pese a que "yo me tiento de risa cada vez que alguien se pone a bailar".

Tal vez sí, y en esto estoy de acuerdo con Leonardo, sea "fuerte" para su posicionamiento frente al hecho de hacer películas. Hoy, a Leonardo Favio le interesa filmar así, excederse de los límites de lo convencionalmente cinematográfico y acercarse a una experiencia estética que incluya otras artes. Me aseguraba que "El mantel de hule" --su próximo proyecto-- irá por ese lado.

A esta altura nadie puede cuestionarle el derecho a Favio a hacer lo que se le venga en gana. Es valioso --y agradable-- saber que un director de 70 años quiere seguir experimentando y probando cosas del lenguaje cinematográfico. Tendrá que saber, claro, que no es muy probable que el público lo acompañe masivamente en este viaje. Pero, a la vez, no dejar amedrentarse por eso. El cine es bastante más que cifras de taquilla y promedios de espectadores por sala.

16.6.08

La France - Banda de sonido

Las cuatro encantadoras canciones que interpreta el pequeño ejército desertor en el filme de Serge Bozon, "La France", en las versiones que se escuchan en la película. Una vez que se te pegan en la cabeza, no hay forma de sacarlas de ahí.

Cortesía de Mark Peranson

L'Angleterre

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L'Allemagne

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La Pologne

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L'Italie

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Jean-Luc Godard: los "años Mao"

Complejo Teatral de Buenos Aires
Teatro San Martín
Jean-Luc Godard: los “años Mao”


Nueve films inéditos en Argentina, en la Sala Leopoldo Lugones

La agenda completa del ciclo es la siguiente:

Miércoles 18:

Un film como cualquier otro (Un film comme les autres; Francia, 1968)

Jean-Luc Godard recupera las imágenes de archivo de las revueltas estudiantiles de mayo del 68, filmadas por el grupo militante ARC en París, para montarlas junto a las discusiones entre tres estudiantes de la universidad de Nanterre y dos obreros de la fábrica Renault.

A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas. (103’).

Jueves 19:

British Sounds (Reino Unido, 1969)

Imágenes y sonidos de la cadena de montaje de la British Motor Co. en Cowley, Oxford; un presentador de televisión; estudiantes de Essex haciendo pósters de propaganda de izquierda; un grupo de militantes obreros marxistas. Jean-Luc Godard construye un film político en el que estudia las condiciones de trabajo de la clase obrera en Gran Bretaña y las posibles vías revolucionarias para derrocar a la clase dirigente. (50’).

Pravda (Francia/República Federal Alemana, 1969)

El término ruso pravda significa “verdad” pero es también el nombre del periódico oficial que acompañó la vida política de la Unión Soviética. El grupo Dziga Vertov trabaja sobre este doble sentido: con imágenes obtenidas clandestinamente en Checoslovaquia pone de manifiesto cómo el cine puede mentirle al espectador y prueba, asimismo, que el capitalismo estaba fuertemente presente en los países comunistas de Europa del Este. (58’).

A las 14.30 y 19.30 horas (118’ duración total)

Viento del este (Le Vent d’Est; Francia/Italia/República Federal Alemana, 1969)
Con Gian Maria Volontè, Anne Wiazemsky, Cristiana Tullio-Altan, Marco Ferreri, Glauber Rocha.

Encargado por un mecenas a un amplio colectivo, Viento del este fue realizado por Godard y Gorin y supuso una suerte de manifiesto fundador del grupo Dziga Vertov. Las estructuras, los clichés y los estereotipos del western tradicional sirven de coartada para una reflexión sobre la lucha de clases y la desestimación del cine burgués.

A las 17 y 22 horas (89’)

Viernes 20:

Vladimir y Rosa (Vladimir et Rosa; Francia/República Federal Alemana, 1970)
Con Yves Afonso, Juliet Berto, Jean-Luc Godard.

En 1969, ocho militantes norteamericanos fueron acusados de “conspiración para provocar la revolución” y juzgados en el proceso conocido como el juicio de los Ocho de Chicago. Aquí Godard hace una reconstrucción paródica del juicio cuyo juez lleva por nombre Ernest Adolf Himmler y se distrae haciendo garabatos sobre ejemplares de la revista Playboy en lugar de escuchar a los acusados. Una sorprendente mezcla de cine político y farsa que hace una caricatura de la justicia aburguesada y corrupta. “Esta película nos ha mostrado la dificultad de hacer un film de ficción, con actores, que sea un film materialista. Es una cuestión que los chinos empiezan a plantearse: la ventaja que nos llevan radica en que nosotros no hemos tenido la revolución, ni la revolución cultural. Conviene trabajar en esta dirección, siguiendo nuevas formas que no estén demasiado teorizadas” (Jean-Luc Godard, 1970).

A las 14.30 y 19.30 horas (92’).

Luchas en Italia (Lotte in Italia; Italia/Francia, 1970)
Con Cristiana Tullio-Altan, Paolo Pozzesi, Jerome Hinstin.

Análisis de la evolución de una joven militante marxista y las contradicciones entre la ideología marxista y la ideología burguesa que existen en su vida cotidiana. Una voz en off, verdadera voz de la conciencia política, examina minuciosamente las condiciones de vida de esta joven. Rodada en 1969 por el Grupo Dziga Vertov, es una excelente muestra de la etapa política -los llamados “años Mao”- del cine de Godard.

A las 17 y 22 horas (59’).

Sábado 21:

One P.M. (One Parallel Movie) (Estados Unidos, 1971)
Con Marty Balin, Amiri Baraka, Carol Bellamy.

Un retrato de la escena política radical norteamericana centrada en el rechazo de la guerra de Vietnam, con testimonios, entre otros, de Eldridge Cleaver, líder de los Panteras Negras. El film fue rodado por Godard junto a dos maestros del documental, D. A. Pennebaker y Richard Leacock, quienes terminaron la película por su cuenta con el título One P.M. (One Parallel Movie) cuando, después del visionado del material en bruto, Godard rechazó seguir participando del proyecto.

A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (78’).

Domingo 22:

Carta a Jane: investigación sobre una fotografía (Letter to Jane: An Investigation About a Still; Francia, 1972)

A partir de una fotografía de Jane Fonda publicada en L'Express en la que la actriz norteamericana aparece retratada en Hanoi junto a dos vietnamitas, Godard y Gorin denuncian la hipocresía y falsedad de los medios de comunicación de masas. (50’)

Aquí y en otro lugar (Ici et ailleurs; Francia, 1974)

Aquí y en otro lugar desarrolló la última fase del montaje de Jusqu'à la victoire, film del Grupo Dziga Vertov rodado en Palestina con Armand Marco en la primavera de 1970. Después de varios montajes sucesivos, jamás presentados en público, el film quedó inacabado cuando el Grupo se disolvió a comienzos de 1973. El proyecto fue retomado más tarde por Godard, sin Gorin pero con Anne-Marie Miéville. Gorin rechazó constar como co-autor. El film cuestiona las imágenes rodadas en Palestina y hace un retrato desencantado de la etapa militante de Jean-Luc Godard. (53’)

A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (103’ duración total).

Precio de las localidades en la Sala Leopoldo Lugones $ 7.- Estudiantes y jubilados $ 4.- (Los interesados deberán tramitar su credencial de descuento en el 4° piso del Teatro San Martín, de lunes a viernes de 10 a 16 horas.)

15.6.08

"Dylan inventó su propia historia"


Micah P. Hinson & The Red Empire Orchestra (2008)


El rock nacido del dolor crónico


XAVI SANCHO
- Barcelona - 15/04/2008

Hace 15 días que cumplió los 27 años, la edad en la que antaño morían las estrellas de rock. Hace una semana que se casó, hecho que, según algunos historiadores musicales, conduce a la sequía creativa. Estos dos acontecimientos se han convertido, en el caso de este cantautor criado en Abilene (Tejas), en lanzamientos de una carrera que, tras años de underground, parece dispuesta a pegar el gran salto. Diez fechas por España -el tour arrancó el 10 de abril en Alicante, y tras Madrid, ayer, seguirá por Bilbao (mañana), Durango, Santiago de Compostela, Vigo, Barcelona, y terminará el 23 en Valencia- paseando su folk, gospel, country y soul de deliciosa factura sonora y emoción lírica marcan el inicio del que puede ser su gran año.

Micah P. Hinson, entre entrevista y entrevista, se acerca a la habitación de al lado, donde descansa su esposa. Le propuso matrimonio sobre un escenario en Londres y en su anterior visita a España llevaba una instantánea de la chica en la guitarra. "Me ha convertido en mejor persona. He hecho muchas cosas malas en el pasado. Ella me ha cambiado. Es muy religiosa y me ha hecho entender que la religión no es un feudo de hijos de puta como yo creía", comenta mientras fuma marihuana de una lata de cerveza. Sonríe y se explica. "Una lata no es una prueba de ningún delito. A mi mujer no le gusta que lo haga". Sonríe de nuevo y advierte que, por mucho que la ame, no tiene ninguna intención de convertirse en un cristiano renacido.

El nuevo disco de Hinson, que se edita en mayo, lleva el título de Micah P. Hinson and the red empire orchestra. Es su cuarto álbum y el primero en el que las ambiciones musicales compiten con las confesionales. Hinson posee un turbio pasado, plagado de adicciones, visitas a la cárcel y oscuros accidentes, de los que le han quedado notables secuelas físicas. Problemas en una vértebra, dolores crónicos que justifican una de cada dos visitas a la lata de cerveza. "Es terapéutico, como mi música. Todos mis discos nacen de circunstancias especiales. Desde la necesidad de salir del pozo a la terapia a través de la poesía, pasando por el hecho de estar postrado en una cama y darte cuenta de que tus finanzas están hechas polvo. Ahora todo ha sido mucho menos dramático. La espalda me dolerá siempre. Eso sí, lo del dinero parece solucionado con esta gira", confiesa entre risas el hombre cuya biografía se lee como un libro de Cormac McCarthy y su música se escucha como la de un Nick Cave derrotado.

Hinson ha escrito tres autobiografías a base de escritura automática y dolores. Parece que también le darán réditos. "Quieren hacer un filme con mis libros. Trabajaré en el guión, haré la música e incluso el papel principal. Por primera vez siento que toda la mierda que he vivido tiene un sentido".

Malambo islandés


Sigur Rós – Gobbledigook

Tétrico


El viernes pasado me ofrecen hacer una entrevista express a Vincent Gallo con motivo de la presentación de sus películas en el MALBA. "No puedo", les digo, "es mi franco" y pienso: "Ni muerto doy vuelta media ciudad para entrevistar por un rato a Gallo". Quiero ser claro: el tipo me parece un muy buen actor y director (el ciclo de hoy es Super Recomendable), pero no me lo hago un gran conversador ni me motiva lo suficiente para levantarme del sillón en el que cómodamente estoy tirado leyendo nosequé. Lo llamo a Diego Papic, quien más veloz que la delantera holandesa marcha raudo hacia el destino prefijado por Gallo: el Faena Hotel.

Diego saca el asunto en tiempo récord. Entrevista a Gallo, desgraba, envía y en pocas horas el material sale publicado en "Clarín". La nota contiene algunos comentarios barderos --previsiblemente-- de Don Gallo, una ironía y una "mala onda" que me resultan festejables (que la comida de acá no es taaan buena, que las mujeres son muy complicadas, que el sindicato de actores es impresentable, etc, etc, todas cosas que, vamos, nadie que viene de afuera dice y muchos deben pensar) y que, lo sé, también le parecieron así a Papic.

Pero lo cierto es que a Gallo (o a su productora o a los que organizaron el ciclo), la nota --publicada un domingo-- no les gustó ni medio. Me piden rectificaciones, un espacio para que Gallo "se descargue", me recomiendan escuchar las grabaciones. Diego asegura que todo lo dicho, dicho está. "Gallo's people" dice que no, que no fue tal, que dijo cosas maravillosas sobre todo el mundo y habló mucho de su cine. Papic me confirma que habló de sus pelis pero que, claro, tomando en cuenta su trabajo en la película de Coppola y el poco espacio que había, prefirió poner sus comentarios sobre su experiencia porteña. E insiste (y sé que es cierto) sin ninguna mala onda. Al contrario, casi aplaudiendo su libertad de expresarse contra el bife de chorizo y demás orgullos patrios.

La historia se va complicando a lo largo de la semana. Sin mala onda, pero con insistencia, vuelven con el tema. Les ofrezco que Gallo mande un "statement". Me dicen que el hombre no quiere, que todo lo bueno para decir ya lo dijo en la entrevista y que publique lo que no salió en "Clarín" (Diego, ¿y si lo desgrabás y lo ponemos acá?). Les digo que es imposible publicar dos entrevistas seguidas a Gallo y termino proponiéndoles una tregua: vuelvo a publicar la programación del ciclo y quedamos a mano. OK, me dicen. El "pirulito" sale. No vuelvo a saber de ellos, aunque imagino que esta tarde en el MALBA alguien se ocupará de mencionarlo.

(Como si esto fuera poco, por internet empieza a circular el link a una página web en la que Gallo ofrece sus dotes sexuales a cambio de altísimos precios... nunca pude descifrar si era una joda o qué)

En medio del "affaire Gallo" me llaman de parte de Leticia Bredice quien, me aseguran, quiere aclarar "los falsos rumores" de que tendría algún tipo de histora con Coppola, que a esta altura ya se parece más a "Guillote" Coppola (el ex manager de Maradona, para los que leen "overseas") que a Francis Ford. "OK", digo, "cuando ella quiera". Pasan las horas y los intercambios de emails. Que si, que no, que luego, que mañana. Finalmente se borran y yo, metido en una entrevista a Todd Haynes que --pueden imaginarlo-- me interesaba mucho más, decido abandonar la pesquisa. Tendrán seguramente otros interlocutores receptivos.

En el medio me quedo pensando si una cosa y la otra tuvieron que ver, si hay un clima enrarecido en torno a "Tetro". Explico: no estuve aquí durante todo el affaire sindical y me enteré ya bastante tarde de todo ese asunto de los contratos y eso. Y como oficialmente la producción no se comunica (set cerrado, actores que no pueden hablar de nada, jefes de prensa instruidos para que avisen que no quieren ser molestados), todo funciona por los costados, por actores bocones, amigos de conocidos que trabajan en la película, chismes de lo más escatológicos (escuché un par que no me atrevo a reproducir siquiera acá) y gente que habla de más y luego se arrepiente.

Sólo espero que la película sea más interesante y digna que esta "soap opera" de rumores. Lo cierto es que estoy empezando a temer lo peor. Tengo en casa el DVD de "Youth Withouth Youth" (su última película filmada en Rumania y aún no estrenada aquí) y no me atrevo a verlo.

¿En Bucarest le habrá pasado lo mismo?

13.6.08

"No soy yo cuando me transformo"




Estaba escuchando nuevamente la banda sonora de "I'm Not There" --la semana que viene se estrena la película-- y volví a pensar en la idea de los covers. Recuerdo que se hicieron bastantes críticas respecto a la salida del disco y a que no tiene temas originales de Bob Dylan (salvo, claro, "I'm Not There", que estaba inédito). Más allá de la calidad específica de las versiones, la idea de que el disco no cuente con los originales es perfectamente congruente con la tesis de la película.

Si Bob Dylan no debe ser visto --entiende Haynes, yo comparto-- como un emblema de la autenticidad sino, más bien, como un ente en constante reinvención, un fantasma de si mismo, un discurso hecho persona/s, la idea de que Dylan no aparezca en la banda sonora es perfecta, como también lo es que, cuando Bob aparece finalmente en la película sobre el final, no habla. Simplemente, toca la armónica.

Ahora bien, las versiones tienen la particularidad --en su mayoría-- de ser bastante fieles al sonido original de Dylan. Cambia la voz, la instrumentación, ciertos tiempos, pero casi no hay deconstrucciones radicales como debería haberlas tomando en cuenta la propuesta de Haynes. No llega a ser la banda de sonido que el filme merece.

Se me ocurre, en cambio, y habiendo visto a Bob Dylan en vivo varias veces (la última en Velez, hace poco) que el mejor autor de covers de Dylan es él mismo, cuando hace sus canciones en vivo. Los temas de la banda sonora se reconocen a los pocos segundos. En el show de Dylan, en cambio, había que esperar medio minuto para descubrir qué canción estaba cantando, y aún así, podías equivocarte. No sólo la voz de Dylan cambia "la puesta" de las canciones: la banda también toca "otra cosa".

Una prueba más de esa idea de la reinvención constante de la que habla el filme, el "Dylan Live" es una mutación más del hombre de Duluth, una que el filme no incluye, tal vez, porque es una mutación permanente, que no se puede cristalizar en ningún momento o época.

Me gusta que "I'm Not There" se estrene la misma semana que "The Incredible Hulk": son dos películas mucho más parecidas de lo que uno podría suponer. No sólo por el tema de la mutación y del cambio. "The Incredible Hulk" es, también, un cover de "Hulk", de Ang Lee. Un caso raro de remake inmediata...




Más sobre "covers"



"Suzanne", de Leonard Cohen, por Nick Cave

Suzanne takes you down to her place near the river
You can hear the boats go by
You can spend the night beside her
And you know that she's half crazy
But that's why you want to be there
And she feeds you tea and oranges
That come all the way from China
And just when you mean to tell her
That you have no love to give her
Then she gets you on her wavelength
And she lets the river answer
That you've always been her lover
And you want to travel with her
And you want to travel blind
And you know that she will trust you
For you've touched her perfect body with your mind.

And Jesus was a sailor
When he walked upon the water
And he spent a long time watching
From his lonely wooden tower
And when he knew for certain
Only drowning men could see him
He said "All men will be sailors then
Until the sea shall free them"
But he himself was broken
Long before the sky would open
Forsaken, almost human
He sank beneath your wisdom like a stone
And you want to travel with him
And you want to travel blind
And you think maybe you'll trust him
For he's touched your perfect body with his mind.

Now Suzanne takes your hand
And she leads you to the river
She is wearing rags and feathers
From Salvation Army counters
And the sun pours down like honey
On our lady of the harbour
And she shows you where to look
Among the garbage and the flowers
There are heroes in the seaweed
There are children in the morning
They are leaning out for love
And they will lean that way forever
While Suzanne holds the mirror
And you want to travel with her
And you want to travel blind
And you know that you can trust her
For she's touched your perfect body with her mind.

12.6.08

¿Será un "judío genuino"?



"You Don't Mess With the Zohan" trailer

El silencio, la espera, la pasión


Discos de Junio



Joan As Police Woman: "To Be Loved", del álbum "To Survive"



Fleet Foxes: "White Winter Hymnal", del álbum "Fleet Foxes" (No Official Video)



Paul Weller: "Have You Made Up Your Mind", del álbum "22 Dreams" (Live with Jonathan Ross)



Aimee Mann: "Freeway", del álbum "@#%&*! Smilers"



Bon Iver: "Flume", del álbum "For Emma, Forever Ago"




Neil Diamond: "Pretty Amazing Grace", del álbum "Home Before Dark", plus "Love on the Rocks" (Live on Jonathan Ross)

11.6.08

Recuerdos de "La león"

Vi "La león" hace mucho tiempo (un año y medio, casi) y a veces resulta un buen ejercicio escribir algo sobre un filme --no una crítica, no sería justo-- más en función de los recuerdos y las impresiones que va dejando con el correr del tiempo que a partir de la inmediatez y especificidad de un visionado reciente. El tiempo permite una especie de destilación, la película empieza a decantar hacia una zona donde sólo quedan las sensaciones más profundas, más específicas, las que más impacto causaron.

Puedo decir que no recuerdo todos los detalles argumentales de la trama, pero me quedaron algunas escenas, que tal vez ni siquera existieron tal como yo creo recordarlas: el viejito en la casa, la mirada de Román a la lancha que pasa, Valenzuela estacionando "La león", su mirada torva y caliente cada vez que lo ve a Jorge (uso los nombres de los actores, no me pidan que recuerde los de los personajes, sepan disculpar, mi memoria funciona así), el partido de fútbol (una escena que no me gusta mucho), cuando Román se queda sin poder tomar la lancha colectiva, una especie de canoa con un curioso grupo humano, y la sensación generalizada de ver una película bella, infrecuente, que ganaba puntos por su exploración sexual (aunque la escena de sexo entre ambos, se nota, no les salió muy bien) y por adentrarse en un universo poco usual, pero que por momentos tendía a regurgitar el lenguaje del cine argentino contemplativo.

Después de "La león" vinieron "La orilla que se abisma" y "El sueño del perro", dos películas que circulan por zonas similares, todas ellas parientes indirectas de "Los muertos". El filme de Otheguy se estrena, como otras películas, un poco fuera de tiempo, más de lo que ya casi estaba en su momento de gestación. Sigue siendo una película recomendable, puramente cinematográfica: si se deciden por ella, no opten por el DVD. Su lugar está en la pantalla grande.

10.6.08

Cover versions


Un comentario de Favio, en la entrevista que le hice el otro día, me dejó pensando acerca de la diferencia que existe entre la música, el ballet y el teatro frente al cine a la hora de hacer nuevas versiones de objetos artísticos ya existentes. El hablaba de "El lago de los cisnes" y como cada nueva puesta puede ser analizada de manera independiente de las anteriores, mientras que en el cine siempre caemos en el remanido concepto de la remake, y en la idea de que no se puede mejorar el original, o bien, en que "algo malo está pasando" para que volvamos a algo ya hecho y probado.

En la música pop está pasando algo similar. Si bien en el jazz, el tango o la música clásica, por ejemplo, es lo más normal del mundo reversionar canciones o temas, muchas canciones de pop y rock (especialmente, after-Dylan) parecen poseer un "aura" de intocabilidad. Son "canciones de autor", hechas para ser escuchadas una y otra vez de la manera en la que fueron compuestas y por quienes las compusieron o interpretaron originalmente.

Sin embargo, día a día me voy a dando cuenta que el universo de las versiones (covers) en el ámbito de la música me resulta cada vez más fascinante. No me refiero, claro, a engendros tales como "Bossa & Ramones", los imitadores de los Beatles (o Génesis, o Pink Floyd o Queen...), ni a las bandas de bar que copian prolijamente a grupos o cantantes (los falsos Sabinas que pululan por Buenos Aires meten miedo). Me interesa la desacralización de ciertos temas, la posibilidad de volverlos a escuchar por artistas muy lejanos a los originales, en tiempos y estilos completamente diferentes a los que fueron hechos por primera vez.

Hay un tipo de "covers" que lleva la delantera comercial y siempre es agradable de escuchar, aunque termina agotando al poco tiempo. Es la versión acústica, sensible o dramática de canciones pop que fueron famosas por ser todo lo contrario. Digo, hacer un tema de Madonna en guitarra acústica o uno de George Michael en versión cantautor puede tener su gracia ("Mad World", de los Tears for Fears, por Gary Jules, es un logro en este sentido), pero es como un chiste que se acaba a la tercera escucha.

El área que más me interesa es el de la reinterpretación. Modificar el tema, alterarlo, mantener algunos ecos del original, pero que en la transposición quede evidente la marca del nuevo intérprete: "Wonderwall", por Ryan Adams; "Walk Away Renee", por Billy Bragg; "Your Song", por The Streets. Son sólo algunos ejemplos. En estas semanas el mercado se está inundando de discos de "covers". Algunos se componen de temas cuyos originales son tan poco conocidos que si nadie nos avisa que son "covers" ni nos enteramos. El notable nuevo disco de Vetiver, "A Thing of the Past", por ejemplo, es así. O "Takes", de Adem. No tanto los de Cat Power ("The Covers Record" y "Jukebox"), Grant Lee Phillips ("Nineteeneighties") el curioso experimento de Scarlett Johansson con canciones de Tom Waits ("Anywhere I Lay My Head") o las increíbles versiones resignificantes de todo el rock que pasaba por la voz de Johnny Cash.

Lo cierto es que el asunto puede funcionar muy bien: la canción cobra una nueva vida a partir de esa otra voz, de esa otra instrumentación, del estilo (recordar a Caetano Veloso "cubriendo" a Michael Jackson, entre muchos otros) y genera nuevos sentidos y significados.

Pero en el cine parece imposible. La remake es un género bastardeado. "Funny Games", de Michael Haneke, es un filme impresentable comparado al original. El ejercicio "Psicósis", de Gus Van Sant, no funcionó. Las remakes de terror casi nunca superan a las originales. Y nadie se imagina a alguien diciendo: "Vamos a hacer otra versión de 'La dolce vita' ". Lo más parecido a un experimento exitoso en apropiación fue "Stellet Licht", la película de Carlos Reygadas que tenía algunos puntos de contacto con el "Ordet", de Carl T. Dreyer. Pero lejos estaba de ser una remake. Están, claro, las incontables versiones de novelas o de operas o de obras teatrales. Pero yo hablo aquí de cine sobre cine.

¿Por qué no puede versionar/se sin ser cuestionado? ¿Por qué se desestima "Aniceto" suponiendo que Favio tiene que hacer otra cosa y no volver a una historia que ya filmó? Uno podría también asegurar que muchos directores filman una sola película durante toda su vida, con pequeñas variantes, y no estaríamos muy errados si pensamos en cada película de Lucrecia Martel o de Lisandro Alonso como una "cover version" de la anterior. Y si asi fuera: ¿cuál es el problema? ¿Por qué deberían moverse hacia otros territorios si ese mundo que conocen y manejan les permite inagotables opciones interpretativas?

Favio se dio el gusto de hacer una extraña versión orquestada de "Aniceto". Si la otra fue una película "unplugged", ésta es una rara mezcla entre lo sinfónico (la música, atronadora) y el minimalismo aún más exacerbado de la trama y de la puesta. ¿La canción es la misma? ¿Los mecanismos del cine permiten que una "cover version" no sea bastardeada? ¿Será que no conviene meterse con el cánon?

En unos años tendremos "El eternauta", por Lucrecia Martel.

Ahí volveremos a hablar...

Mientras tanto, escuchen "Walk Away Renee", de The Left Banke, por Billy Bragg --un tema que jamás pensé que podía ser mejorado--, y entenderán de lo que hablo...




The Billy Bragg version



The Left Banke version