1.10.09

Programación completa del DOCBSAS/09


GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Del jueves 15 al lunes 26 de octubre, DOCBSAS presenta su novena edición. La Ciudad de Buenos Aires será el escenario donde se verán y discutirán las mejores producciones internacionales de cine documental de creación.

El objetivo fundamental del DOCBSAS/09 es la profesionalización de la producción documental a partir del estímulo a la creación y desarrollo de proyectos originales con una potencial proyección internacional. El DOCBSAS/09 es organizado y coordinado por la Asociación DocBsAs, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), Servicio de Acción Cultural de la Embajada de Francia, el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina. Con el apoyo del Goethe Institut, Centro Cultural de España y la Embajada de Brasil.

Las funciones se llevarán a cabo en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avda.Corrientes 1530).


El programa de exhibiciones está integrado por:


Proyecciones especiales (PE)

Aunque éstas “Proyecciones especiales” no se lo hayan propuesto deliberadamente -son, en esencia, films de grandes nombres del cine contemporáneo- el concepto de “fuera de campo” reaparece de distintas maneras a lo largo de los títulos que integran la sección. En Nénette, el más reciente documental de Nicolas Philibert, que el DocBsAs/09 presenta en calidad de estreno mundial, la protagonista absoluta es la mona que le da su título al film. Pero hay toda una vida que se agita del otro lado de la jaula de Nénette en el Jardin des Plantes de París. En Irène, Alain Cavalier se atreve a elaborar el duelo que nunca pudo hacer de la muerte de su primera esposa. Sin apelar a ningún material de archivo y desempolvando apenas un par de fotos, Cavalier consigue ir dando forma a ese recuerdo de la manera más creativa y original. Esa fuerte presencia de lo ausente es también el nexo entre Madam Butterfly, Una carta para el tío Boonmee y Hogar. La película de Tsai Ming-liang posee un anclaje en lo real tan intenso que por momentos borra la frontera entre ficción y documental, mientras que el film de Apichatpong Weerasethakul es una “carta” cinematográfica dirigida a un campesino aniquilado por la represión del ejército o muerto en la clandestinidad o el exilio. En el corto de Claudia Larcher lo que falta en ese hogar del que habla el título es nada menos que la familia que debería habitarlo. También hay una presencia común y a la vez invisible en La tierra de la locura, de Luc Moullet, y en Rip in Pieces America, de Dominic Gagnon: la locura. Lo que permanece “fuera de campo” es aquello que nunca va a poder ser representado en el espacio: la enajenación del espíritu. Finalmente, el maestro Frederick Wiseman. A pesar de que su cámara logra permanecer siempre invisible, aún en salas de ensayos repletas de espejos, La danse no refleja otra cosa que el más evidente “fuera de campo”: la presencia de un gran director.


Cuatro estrenos argentinos (CEA)

En Los resistentes, el nuevo film de Alejandro Fernández Mouján, sus personajes tienen la palabra, deshilvanan el ovillo de la memoria y van dando cuenta de sus experiencias en la resistencia peronista luego del golpe militar de 1955. No sólo recuerdan. También piensan en voz alta y discuten frente a cámara cuáles fueron las razones de esa lucha y qué legado dejan a los jóvenes de hoy y a las generaciones venideras. Ese carácter de botella al mar, de cápsula lanzada al futuro, consigue profundizar, dejar una huella, despertar una emoción genuina. Lejos de la épica de Los resistentes, la opera prima de Cecilia Priego, Familia tipo, se plantea, por el contrario, como un film intimista, en primera persona, que persigue la necesidad de comprender una compleja situación personal y familiar y que para ello recurre al documental, al cine como herramienta de conocimiento. Contra el “de eso no se habla”, la película de Priego está dispuesta a hablar de todo aquello que han venido silenciando sus padres durante tantos años. Con desparpajo, un poco de locura y bastante humor, Buscando un tesoro en el patio de atrás, el cortometraje de Felipe Rugeles y Soledad Torres Agüero sale en pos de los supuestos tesoros sepultados durante la Guerra de la Triple Alianza y, en el camino, borra las fronteras entre personas y personajes, realidad y fantasía, registro y representación. Finalmente, El sirviente, de Ernesto Baca, se revela a su vez como un film tan diferente de los otros que integran esta sección como de la obra previa del propio director, con la cual comparte sólo su carácter experimental. En lo profundo del conurbano bonaerense, Baca encuentra una familia Hare Krishna y va desplegando un retrato del padre, Jiva, y de toda una comunidad, con sus ritos y ceremonias.


Los trabajos y los días (TD)

El mundo del trabajo ha cambiado radicalmente desde la llegada del nuevo siglo, produciendo desplazamientos, marginaciones y anacronismos. Los films de esta sección exploran las consecuencias de esos cambios. Quizás nadie mejor que el gran director chino Wang Bing -de quien a lo largo de los años el DocBsAs ha venido difundiendo sistemáticamente toda su obra- para servir de cineasta insignia en este tema. En El dinero del carbón Bing vuelve a pensar que el trabajo constituye la esencia del hombre y, al mismo tiempo, su factor primordial de alienación. Este film forma parte del proyecto titulado “The Ways of the World (Los modos o las maneras del mundo) que dirige el cineasta y antropólogo Stéphane Breton. Del propio Breton se verá a su vez su aporte a la serie, titulado La casa vacía, filmado en la frontera entre Estados Unidos y México, allí donde alguna vez hubo trabajo y ahora hay apenas polvo y olvido. También antropólogo, el estadounidense J.P. Sniadecki observa magistralmente en Demolición no sólo los cambios operados en el espacio urbano de la República Popular China sino también en el interior mismo de las comunidades de trabajadores inmigrantes, llegados desde poblaciones campesinas. Rouge Nowa Huta, de Blandine Huk y Frédéric Cousseau, se formula la pregunta inversa: ¿qué queda de una ciudad y de sus trabajadores cuando los ideales bajo los cuales fue erigida desaparecen como cenizas barridas por el viento? El colapso del socialismo real todavía deja ver sus consecuencias veinte años después de la caída del Muro de Berlín, como también lo prueba el excelente corto Abandonados, de Fabian Daub y Andreas Gräfenstein. Los personajes de El país profundo, de Antoine Boitet y de Debajo del nivel del mar, de Gianfranco Rosi, por el contrario, no han sido abandonados por la sociedad sino son ellos quienes la han desechado. Por su parte, Sharon Lockhart -discípula del gran James Benning- restituye, como hace mucho no sucedía, la imagen de los trabajadores, en una operación cinematográfica que en Salida remite a la famosa Salida de los obreros de la fábrica, de los hermanos Lumière. En Pausa para almorzar va incluso más allá: mediante un proceso extremo de ralenti convierte la breve pausa de almuerzo de un turno de trabajadores en un hipnótico plano secuencia que se afirma como un radical manifiesto político: la reivindicación del tiempo propio contra el tiempo otorgado por la patronal.


Actualidad de Pier Paolo Pasolini (PPP)

Pocos cineastas surgidos en los años ’60 han logrado atravesar tan bien -con tanto vigor, con tanta inteligencia, con tanta actualidad- la prueba del paso del tiempo como Pier Paolo Pasolini. Y el caso de La rabbia -que el DocBsAs/09 exhibe por primera vez en Argentina, reconstruida ahora por Giuseppe Bertolucci para la Cineteca di Bologna- es particularmente significativo. Tal como indica su título, hay una indignación, una cólera lúcida, pero también una encendida belleza en este objeto visual no identificado que hacen del film, aún hoy, casi medio siglo después de haber sido concebido, una obra viva, palpitante, capaz de interpelar al espectador con su poesía. ¿Qué es eso que llamamos realidad? ¿De qué está hecha? ¿Cómo se construye? ¿A partir de qué mitos, tradiciones y ceremonias? ¿Qué papel cumplen en esa construcción el cine y la religión? Esas son algunas de las preguntas de un film que nació como un proyecto por encargo de un productor inescrupuloso y que Pasolini convirtió en una obra intransferiblemente propia, como todas las suyas. Junto con La rabbia, esta sección incluye otro ensayo injustamente olvidado de Pasolini: Apuntes para una Orestíada africana (1970). “Digamos enseguida que se trata de una de las películas más bellas de Pasolini”, escribió Alberto Moravia. “Nunca convencional, nunca pintoresco, el documental nos muestra un África auténtica, en absoluto exótica y por ello mucho más misteriosa que el misterio propio de la existencia”. Finalmente, Gennariello dos veces, de la directora francesa Élise Florenty, vuelve a poner de manifiesto hasta qué punto la obra de Pasolini sigue siendo no sólo vigente sino también provocativa y permanente fuente de referencia e inspiración. A partir del “tratadito pedagógico” (en sus propias palabras) que Pasolini escribió durante el último año de su vida para Gennariello, un hipotético adolescente napolitano, Florey vuelve a la ciudad que dio origen a ese texto y contrasta aquellas ideas con las nuevas realidades. Y descubre que, trágicamente, siguen coincidiendo.


Foco Brasil (FB)

Durante los últimos años de producción cinematográfica en Brasil el registro de lo real –con sus diversos, infinitos abordajes- ha adquirido una relevancia imposible de soslayar. A diferencia de lo que ocurre en el territorio de la ficción, el cine documental brasileño es hoy uno de los más ricos y estimulantes de la región, empeñado en hurgar, descubrir, redescubrir, evidenciar y presentar al público ciertas realidades que las corrientes de comunicación masivas suelen dejar de lado. Pero para exponer, para poner en evidencia esas realidades, es preciso primero iniciar un camino de investigación que, muchas veces, no tiene una estación terminal definida. Es el caso de Pachamama, el nuevo largometraje de Eryk Rocha, quien carga su cámara al hombro y permite que los pobladores de pueblos y ciudades fronterizas de Brasil, Bolivia y Perú pinten su aldea, lejos de los números macro y el editorial global. Búsqueda es también la palabra ideal para describir el último opus de Eduardo Coutinho: tomando como base un ensayo de “Las tres hermanas” de Chejov, el director dicta un par de directivas y deja a su libre albedrío a los actores y actrices. Moscú es una película extraña, inquietante, por momentos absurda, que hace foco en los límites entre realidad y ficción, entre verdad y representación. Otro mundo cercano pero invisible para la mayoría está presente en La casa de los muertos, cortometraje de extraña e hipnótica belleza que comparte con los internos de una institución mental algunos momentos de comunión y con el espectador una infinita e indescriptible tristeza. Finalmente, El hombre que embotellaba nubes se inscribe en el territorio del documental musical, aunque su protagonista sea no tanto un personaje público como un fantasma. Hijo del sertão más profundo, Humberto Teixeira es el hombre detrás de decenas de canciones exitosas. Es también el nombre de un ser humano desconocido para la inmensa mayoría de los brasileños, un artista popular paradójicamente oculto de las miradas.


Situación del documental latinoamericano (SDL)

La producción latinoamericana, cada vez mas importante tanto en número como en calidad, nos trae este año cinco trabajos con variadas duraciones y temáticas, que nos permiten redescubrir nuestras historias de resistencia tanto desde el punto de vista de los contenidos como de la forma. La sorprendente Lucanamarca de Carlos Cárdenas y Héctor Gálvez, nos sumerge en una versión de la historia relativamente reciente del Perú, compleja, dolorosa y cruda como pocos sospechamos. En 1983, miembros de Sendero Luminoso asesinaron a hachazos a sesenta y nueve personas, entre los que se encontraban veinte niños. Veinte años después surge la posibilidad de probar lo ocurrido, pero la desconfianza recorre también las calles del pueblo. Por su parte Siete instantes, de Diana Cardozo, también es un film que nos lleva a rememorar un pasado de violencia de la historia reciente de Uruguay. Es la historia de mujeres que fueron guerrilleras tupamaros en los 70 y que dan cuenta de las complejas decisiones personales, éticas y emocionales que tal pertenencia desató en cada una de ellas. Desde Venezuela llega María y el nuevo mundo, de George Walter Torres, quien a través del retrato de María, quien vive de un basural, describe el contexto de un pueblo situado en un hermoso paisaje del estado de Aragua, la Colonia Tovar. El film chileno La ausencia, de Ricardo Greene, y el colombiano Migración, de Marcela Gómez Montoya, recorren cada uno a su modo la zona densa de la discriminación. El tema de la invisibilidad, que forma parte de la vida laboral de muchas empleadas domesticas, se junta con el modo en que también son hostigados los inmigrantes latinos en los Estados Unidos. Con sutileza de recursos Greene nos muestra el sentimiento de muchas mujeres, trabajadoras domesticas, cuya existencia es negada por aquellos que requieren de su existencia y actividad. Por su parte, Gómez Montoya realiza a través de un pequeño relato familiar un alegato a favor de la abolición de toda frontera, principalmente de las fronteras internas de los hombres.


Huellas de un siglo (HS)

Con motivo de cumplirse el bicentenario de la Argentina como nación libre, la televisión pública decidió producir Huellas de un siglo, una serie de 26 documentales de 26 minutos de duración, para su emisión durante el año 2010. La idea fundamental del ciclo es contar la historia argentina del siglo XX a partir de acontecimientos claves ocurridos en fechas precisas, como mojones históricos o momentos epifánicos, contextualizados a través de sus antecedentes y consecuencias en el quehacer nacional, haciendo al mismo tiempo visibles los vínculos entre capítulos. Esta serie apunta a provocar la reflexión sobre los hechos o momentos históricos tratados; la historia en permanente movimiento y no los hechos aislados como compartimentos estancos. Rompiendo al mismo la monotonía y previsibilidad de los hechos contados como inmutables y digeridos. Los títulos de los seis capítulos que se exhibirán en el marco del DocBsAs09 son los siguientes: 1973, la primavera de los pueblos (Hernan Khourian), 1976, descabezamiento de la clase obrera (Gustavo Fontán), El malón de la paz (Pablo Reyero), El grito de Alcorta (Marcel Cluzet), Eva Perón, último año con su pueblo (Alejandro Fernández Mouján) y Bombardeo a la Plaza de Mayo (Carlos Echeverría)


Fantasmas de la historia (FH)

El film emblemático de esta sección es, en todo sentido, Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx - Eisenstein - El Capital, de Alexander Kluge. El título mismo del experimento de Kluge ya da cuenta de la voluntad de desenterrar, de devolver a la vida, de convertir en “noticia” una ideología que muchos consideran pretérita. Por otra parte, el gesto de Kluge de resucitar el ambicioso proyecto de Eisenstein de filmar “El Capital” no hace sino volver a poner en primer plano el fantasma de Marx, para que vuelva a recorrer Europa. A su vez, Béla Bartók parece acechar desde las brumas del paisaje de Transilvania en El réquiem de Bartók, de Jan N. Lorenzen. Sin enunciarlo en voz alta, el film sigue los mismos caminos que alguna vez recorrió el compositor y va encontrando trazas de una identidad histórica y musical más amenazada que nunca, pero aún así dispuesta a resistir en sus sobrevivientes. ¿Y qué es el cine y su historia sino una usina de fantasmas?, parece decir Archipels Nitrate, la película de Claudio Pazienza dedicada a la colección de la Cinematek de Bruselas, un duelo sobre las imágenes que se disuelven en el tiempo y que quizás sólo persistan, como sombras, en el recuerdo. ¿Qué sucede cuando esas imágenes ni siquiera llegaron a existir? El caso de Independencia, de Raya Martin, es muy singular, porque más allá de su increíble belleza formal, se trata de un film que practica una operación cultural muy compleja: retroceder en el tiempo y crear un “documento” fantasma, un film mudo que pueda servir como mito de origen. Film epistolar, compuesto a partir de las cartas que una mujer le envía a un hombre confinado y a quien nunca verá, Los pájaros de Arabia, de David Yon, reconstruye la relación a la distancia entre la pensadora Simone Weil y un refugiado español, Antonio Atarès. Videocartografías: Aida, Palestina habla de otros refugiados, más cercanos en el tiempo y aún vivos, que resisten al estado de sitio que les impone el ejército israelí. Por su parte, Memoria perforada, de la directora jordana Sandra Madi, encuentra un refugio de fantasmas, de viejos combatientes de la primera resistencia palestina, que ahora se reúnen para recordar sus luchas y compartir sus soledades delante de un té de menta.


La agenda completa es la siguiente:


Jueves 15: Rip in Pieces America

(Canadá/Estados Unidos, 2009)

Dirección: Dominic Gagnon

(62’)

“Navegando en Internet noté que ciertos videos caseros eran denunciados por su contenido. Como desaparecían de los sitios de hospedaje gratuito, comencé a guardarlos y editarlos en formato de cápsula. Operando en una zona gris respecto del derecho de autor, pude satisfacer no obstante la voluntad de los autores de contextualizar su situación, agrupando sus videos y, más importante aún, difundiendo y preservando sus mensajes”. Dominic Gagnon. (PE)

A las 12:30 horas.

Archipels nitrate

(Bélgica, 2009)

Dirección: Claudio Pazienza.

(62’)

"Retrato íntimo y personal de la Cinemateca Real de Bélgica (recientemente remodelada y rebautizada Cinematek). En aquella pantalla, fragmentos del mundo, de cierta idea de la Historia, de la belleza. En aquella pantalla, una parte congruente de humanidad. “Soy lo que vi”, dijo Matisse. Pero no todas las imágenes vistas permanecen intactas. Y mucho menos la imagen de uno mismo. El tiempo las atraviesa, las marchita, las martiriza. Y esa delicada epidermis -el nitrato- es la partitura visual que hace posible que un centenar de películas coexistan en el seno de un solo y único viaje." (Claudio Pazienza). (FH)

A las 14:30 horas


Apuntes para una Orestíada africana

(Appunti per un'Orestiade africana, Italia; 1970)

Dirección: Pier Paolo Pasolini.

(65’)

Fascinado por las antiguas leyendas griegas de Orestes, Pasolini viajó al continente africano para rodar una serie de imágenes relacionadas con las costumbres y rituales tribales. Su intención original era utilizar estos planos para un film sobre el “Orestes africano”. Ese film nunca fue realizado, pero Pasolini decidió juntar las escenas que consiguió filmar junto con otras de tipo documental acerca de la realización de la película, incluyendo comentarios de tipo político y estético. (PPP)

Gennariello dos veces

(Gennariello due volte; Francia/Italia, 2009)

Dirección: Élise Florenty.

(39’)

El proyecto de Elise Florenty se origina en un texto de Pier Paolo Pasolini, las “Cartas luteranas”, un pequeño tratado pedagógico sobre la familia, la escuela, los medios de comunicación, la religión y la política. La película presenta la Nápoles actual: muchachos que juegan en un terreno baldío, una escuela secundaria ocupada y fragmentos de la ciudad mostrados alternativamente. Al regresar a las locaciones de ciertas películas de Pasolini, o al evocar algunas de sus secuencias entre homenaje y actualización, Gennariello dos veces opta por mantener esa tregua, ese tiempo doble. Película puntuada por secuencias a contracorriente que asimismo crean cuerpos fantasmagóricos y mutantes que nos colocan en un tiempo paradójico y dialéctico, retrospectivo y prospectivo, todo uno sólo. (PPP)

A las 17 horas. (Duración total: 104 minutos).


Nénette

(Francia, 2009)

Dirección: Nicolas Philibert.

(55’)

Nacida en 1969, en las selvas de Borneo, Nénette acaba de cumplir 40 años. ¡Casi nada! Es raro que los orangutanes lleguen a esa edad. Residente del zoológico del Jardín de las Plantas, de París, desde 1972 ve desfilar frente a su jaula a cientos de visitantes todos los días. Naturalmente, cada uno hace su comentario. Originalmente un encargo del Museo de Historia Natural parisino, este último trabajo documental de Nicolas Philibert (Ser y tener) se presenta en calidad de estreno mundial en este DocBsAs 09, en su versión extendida de una hora de duración. (PE)

A las 19:30 horas.


Hogar

(Heim; Austria, 2009)

Dirección: Claudia Larcher.

(12’)

Recorrer una casa desde el desván hasta el sótano. Una casa entera, abierta ante nuestros ojos. Todo el espectro de un idilio parroquial de provincia puesto al descubierto en el video animado de Claudia Larcher, en forma de fotografías e imágenes en movimiento ensambladas en una toma panorámica que parece infinita. Se oyen zumbidos de fondo, y algo molesto y siniestro despierta. (PE)

Madam Butterfly

(Taiwán/Italia, 2009)

Dirección: Tsai Ming-liang

(35’)

“De la ópera de Puccini, Tsai Ming-liang conserva muy poco: el marco exótico y el destino de una mujer abandonada por su amante. Todo está dicho: tendrá que ser suficiente para la narración y la película tendrá que arreglárselas con ello. He aquí nuestra Dama Mariposa, en una terminal de ómnibus de Kuala Lumpur, sin dinero suficiente para pagar su pasaje. Surge de repente la oportunidad de deambular, a lo que Tsai es afecto; en medio de una densa multitud, entre puestos de frutas y mercancías para el viaje. En el cine de Tsai muy contadas veces la ficción ordena el conjunto de los eventos: él elige un actor, una actriz, para zambullirlos en un decorado que permanece intacto. Cada cual se dejará llevar, arrastrar el uno por el otro”. (Jean-Pierre Rehm). (PE)

Una carta para el tío Boonmee

(A Letter to Uncle Boonmee; Tailandia/Alemania/Reino Unido, 2009)

Dirección: Apichatpong Weerasethakul.

(18’)

Una cámara que se mueve lentamente captura el interior de varias casas en un pueblo. Todas están desiertas a excepción de una, ocupada por un grupo de soldados jóvenes. Están cavando. No queda muy claro si exhuman algo, o si lo entierran. Se oyen las voces de tres muchachos, que repiten, ensayan y memorizan una carta dirigida a un hombre llamado Boonmee. A él le cuentan acerca de una pequeña comunidad llamada Nabua, cuyos habitantes abandonaron su hogar. Una carta para el tío Boonmee forma parte de “Primitive”, un proyecto de soportes múltiples enfocado en los conceptos del recuerdo y la extinción, y transcurre en el noreste de Tailandia. (PE)

A las 22 horas. (Duración total: 65’)



Viernes 16: Abandonados

(Left Behind; Alemania, 2008)

Dirección: Fabian Daub, Andreas Gräfenstein.

(13’)

En Waldenburg, en la Baja Silesia, todas las minas están clausuradas. Hace ya varios años que Lukasz y su amigo Jacek, mayor que él, siguen extrayendo carbón bajo su propio riesgo. Como otros cientos de ex mineros en la periferia de la ciudad, ellos extraen el oro negro en forma ilegal. La policía siempre les anda pisando los talones. Varias veces los ex mineros han quedado atrapados en los túneles; pero de todas maneras continúan. (TD)

Rouge Nowa Huta

(Francia, 2009)

Dirección: Blandine Huk, Frédéric Cousseau.

(53’)

La ciudad industrial polaca de Nowa Huta debía simbolizar la utópica promesa del comunismo. Hoy, este colosal complejo metalúrgico encarna el tipo de monstruosidad al que esta ideología ha dado origen. Un vidente nos zambulle en el corazón de este sueño frustrado y nos ofrece una imagen del futuro. Pero, veinte años después de la caída del Muro de Berlín, ¿quién sabe qué sueños quiere realmente concretar el hombre? (TD)

A las 12:30 horas. (Duración total: 66’).


Demolición

(Demolition; Estados Unidos, 2008)

Dirección: J.P. Sniadecki.

(62’)

Demolición es un retrato del espacio urbano, la mano de obra inmigrante y las relaciones efímeras en el centro de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, en el oeste de China. Atendiendo primero a las dimensiones formales del cambiante lugar de trabajo, la película vira luego su enfoque hacia la dinámica social de un grupo de treinta hombres y mujeres que llegaron del campo para trabajar en este paisaje urbano en constante transformación. Explorando las diversas interacciones entre estos miembros de la “población flotante” de China, los habitantes de la ciudad y el realizador, Demolición expresa, a la vez que resiste, la naturaleza fugaz de la experiencia urbana. (TD)

A las 14:30 horas.


El dinero del carbón

(L’Argent du charbon; China/Francia, 2009)

Dirección: Wang Bing.

(53’)

En la ruta del carbón, que va desde las minas del Shanxi hasta el gran puerto de Tianjin, en el norte de China, los choferes trabajan día y noche al volante de sus camiones de cien toneladas. A lo largo de la ruta: prostitutas, policías, chantajistas de medio pelo, dueños de garajes, mecánicos. El dinero del carbón reflexiona acerca de la China de hoy, entregada a la salvaje ley del mercado, revelándonos de qué manera el carbón se convierte en dinero. Su puesto de observación: el asiento del pasajero en la cabina de uno de los camiones que transportan el carbón por todo el país. Siempre al mismo nivel que los hombres que observa, Bing capta el presente, sin mediar distancias, filmando las luchas humanas que entran en juego en cualquier tipo de comercio. (TD)

La casa vacía

(La Maison vide; Francia, 2008)

Dirección: Stéphane Breton.

(52’)

En la periferia de los Estados Unidos, en Nuevo México, una pequeña comunidad española fundada a comienzos del siglo XIX sobrevive -o, mejor dicho, va muriendo en paz- en el centro de una provincia seca, carcomida por el óxido, la cerveza y ráfagas de arena. Filmado desde la perspectiva de un borracho, este mundo da una impresión de delicioso abandono. El caos de todos los días en este lugar desierto no hace la vida más difícil; por el contrario, la dota de una cierta liviandad. (TD)

A las 17 horas. (Duración total: 105’).


El sirviente

(Argentina, 2009)

Dirección: Ernesto Baca.

(47’)

El Sirviente es un documental experimental que retrata la vida de Jiva en el seno de una familia hinduista que profesa la religión Hare Krishna. Jiva vive en una típica casa del conurbano bonaerense junto con su esposa y sus ocho hijos en donde una profunda religiosidad se filtra en forma permanente dentro de lo cotidiano. A través de una pantalla dividida, durante todo el film, se reflejan los diversos aspectos de esta forma de vida.

El film será presentado por su realizador, Ernesto Baca.

A las 19:30 horas.


La tierra de la locura

(La terre de la folie; Francia, 2009)

Dirección: Luc Moullet.

(85’)

Oriundo de los Alpes del Sur, Luc Moullet cayó en la cuenta de que los casos de trastornos mentales eran especialmente numerosos en esta región. Homicidios, cuerpos descuartizados, suicidios, inmolaciones; a través de su propia familia, sus allegados y los distintos "expedientes" de los cien últimos años, Moullet investiga las causas y consecuencias de estos fenómenos psíquicos locales. (PE)

A las 22 horas.



Sábado 17: El dinero del carbón

(L’Argent du charbon; China/Francia, 2009)

Dirección: Wang Bing.

(53’) (TD)

La casa vacía

(La Maison vide; Francia, 2008)

Dirección: Stéphane Breton.

(52’) (TD)

A las 14:30 horas. (Duración total: 105’).


Huellas de un siglo – Programa 1

(Argentina, 2009)

Huellas de un siglo es una serie de 26 documentales de 26 minutos de duración cada uno que serán emitidos en Canal 7 durante el año 2010, con motivo de cumplirse el bicentenario de la Argentina. Con la presencia de los realizadores en la sala, en este primer programa serán exhibidos:

1973, la primavera de los pueblos

Dirección: Hernan Khourian

El 25 de Mayo de 1973 asume la presidencia de la nación Hector Cámpora. La efervescencia de lo que Perón había descripto como juventud maravillosa está en pleno apogeo. ¿Cómo eran posibles de conciliar la patria peronista y la patria socialista? Esta es la historia del camino a Ezeiza.

1976, descabezamiento de la clase obrera

Dirección: Gustavo Fontán

Atilio López, Rene Salamanca y Agustín Tosco eran dirigentes sindicales de la rama más combativa del movimiento obrero. Ninguno de los tres está hoy con vida. El plan de aniquilamiento sobre los trabajadores que se inicia con el último golpe de estado es la historia que se cuenta en este documental.

El malón de la paz

Dirección: Pablo Reyero

Alentados por Perón, 174 kollas caminan hasta Buenos Aires en 1946 por la restitución de sus tierras. A su paso, en todo el país se aviva el anhelo de la reforma agraria. El flamante presidente los recibe en la Casa Rosada y les promete soluciones. Pero los kollas son alojados en el hotel de inmigrantes y veinte días después enviados por la fuerza hasta Abra Pampa, en el límite con Bolivia. ¿Son estos los límites inclusivos y redistributivos del gobierno de Perón? (HS)

A las 17 horas. (Duración total: 78).


Moscú

(Moscou; Brasil,2009)

Dirección: Eduardo Coutinho.

(80’)

En su último largometraje, Coutinho acompaña al ensamble teatral Grupo Galpão, dirigido por Enrique Diaz, durante los ensayos de la pieza “Las tres hermanas” de Anton Chejov. La elección del texto no fue casual, ya que Coutinho es un apasionado de esa obra desde hace décadas: la historia de Olga, Macha e Irina, tres hermanas que deciden viajar a Moscú ante la falta de perspectivas en su vida de provincia. Cuando el proyecto del film fue aceptado por el grupo, el realizador dejó en claro que la idea central era no tanto el resultado final de la puesta sino la experiencia misma, el camino y no tanto el punto de llegada. Moscú es un documental compuesto de experimentos, improvisaciones y ensayos de una pieza que no tuvo ni tendrá noche de estreno. (FB)

El film será presentado por su realizador, Eduardo Coutinho.

A las 19:30 horas.


Irène

(Francia, 2009)

Dirección: Alain Cavalier.

(85’)

Para el cineasta Alain Cavalier, Irène es una película-confesión en la misma veta que su antecesora, El filmador. Con la ayuda de su pequeña cámara digital, se zambulle en los recuerdos de unos diarios íntimos de comienzos de los años 70. Quiere evocar a Irène, la mujer de su vida, quien falleció en un accidente de auto. “Ella está detrás de la puerta. Hace años que la oigo llamar despacio. ¿Por qué tardé tanto en abrirle? ¿Por temor de lo que ella podría pedirme? ¿Por miedo a una confesión? ¿Por rechazo a alumbrar estos rincones oscuros? La única certeza es que ella está ahí, viva, hoy, delante de mí. Ella guía mis gestos. Yo trato de ir más allá de nosotros, hacia el ayer". (Alain Cavalier). (PE)

A las 22 horas.



Domingo 18 Pausa para almorzar

(Lunch Break; Estados Unidos, 2008)

Dirección: Sharon Lockhart.

(83’)

Por primera vez en sus películas, Lockhart da rienda suelta a una cámara móvil, aunque a su vez fija a una trayectoria cuidadosamente estipulada, que atraviesa una sección de Bath Iron Works, en la costa de Maine, en un momento muy preciso: la pausa del mediodía, cuando los obreros se sientan a lo largo del pasillo central para comer y charlar. Al reducir el ritmo de la película deliberadamente, Lockhart despliega un abanico de detalles, texturas y gestos, captados en cada cuadro, que resuenan en la banda sonora -profundamente evocativa y compleja- compuesta por Becky Allen y el director de cine y mentor de Lockhart, James Benning. El gradual paso de Pausa para almorzar a través de la antigua fábrica ofrece una reflexión meditativa y melancólica sobre lo arquitectónico, lo social y lo fenomenológico de este espacio, de un notable anacronismo respecto de la mano de obra industrializada. (TD)

Salida

(Exit; Estados Unidos, 2008)

Dirección: Sharon Lockhart.

(40’)

Tal como hicieran los hermanos Lumière antes que ella, Lockhart sale de la fábrica para filmar una obra lírica, complementaria de Pausa para almorzar. Estructurada en cinco tomas separadas, filmadas de lunes a viernes, Salida capta el paso del trabajo al descanso, la transición temporal y física que viven los obreros al salir de los talleres de herrería, y observa las diferencias sutiles y simetrías que sustentan el ritmo de la mano de obra fabril. (TD)

A las 14:30 horas. (Duración total: 123’).


Moscú

(Moscou; Brasil,2009)

Dirección: Eduardo Coutinho.

(80’)

El film será presentado por su realizador, Eduardo Coutinho.

A las 17 horas.


La danse – El ballet de la Ópera de París

(La danse - Le ballet de l'Opéra de Paris; Francia/Estados Unidos, 2009)

Dirección: Frederick Wiseman

(158’)

El ballet de la Ópera de París es uno de los mayores del mundo. Frederick Wiseman supo captar todos los aspectos de la vida y obra de esta institución, monumento cultural. Al filmar las clases diarias, los ensayos y las actuaciones, Frederick Wiseman destaca la escuela francesa de ballet, conocida por su atención rigurosa a la perfección técnica y la precisión de movimiento. La danse muestra cómo funciona una escuela de ballet, desde su administración, el soporte técnico y las clases, hasta los ensayos y las actuaciones de siete ballets. La película realiza un perfil de todos los aspectos de esta compañía de ballet, una de las principales instituciones francesas. Esta es una nueva obra realizada con el tradicional método de trabajo de Wiseman, cine hecho con mística de artesano, moldeado con un propósito propio: tratar de identificar las reglas de la institución, escuchando cómo éstas son "contadas" por ella misma. (PE)

A las 19:30 horas.



Lunes 19 Nénette

(Francia, 2009)

Dirección: Nicolas Philibert.

(55’) (PE)

A las 12:30 horas.


Pachamama

(Brasil, 2008)

Dirección: Eryk Rocha.

(105’)

Pachamama es un término que significa “Madre Tierra” para varios grupos de nativos latinoamericanos y se refiere a la diosa bucólica de los trabajadores rurales. El film cuenta la historia del viaje de un cineasta -el propio director- a través de la selva tropical del Brasil, en su camino hacia el Perú y Bolivia. Allí se encuentra con la realidad de personas históricamente desconectadas de los procesos políticos de su propio país y que, por primera vez, intentan influenciar el desarrollo de su propio destino. Es una pequeña odisea de treinta días en el Amazonas y los Andes que revela un continente quebrado, pero también a diversos grupos de habitantes que están construyendo nuevos ideales políticos. Pachamama es el segundo largometraje documental del realizador Eryk Rocha, hijo del legendario Glauber Rocha. (FB)

A las 14:30 horas.


Migración

(Colombia, 2008)

Dirección: Marcela Gómez Montoya.

(25’)

Hace casi ocho años que la familia de Marcela Gómez se separó. Sus padres y su hermana menor emigraron a los Estados Unidos y ella se quedó viviendo en Cali, Colombia. Mientras reconstruye la historia de su familia a través de las home movies que ellos le han enviado por correo, Marcela se cuestionará sobre el fenómeno de las migraciones del tercer mundo hacia las grandes potencias y sobre la forma en que estas potencias asumen a sus inmigrantes. (SDL)

Los pájaros de Arabia

(Les oiseaux d’Arabie; Francia, 2009)

Dirección: David Yon.

(40’)

En la víspera de la II Guerra Mundial, miles de refugiados españoles cruzaron los Pirineos huyendo del avance de Franco. Antonio Atarès fue uno de ellos. A su llegada a Francia, lo internan en el campo de Vernet d'Ariège. En marzo de 1941, recibe carta de una desconocida, la filósofa Simone Weil. Se inicia una correspondencia entre ambos. Por un lado, una intelectual judía, comprometida con la lucha política y mística en Marsella. Por el otro, un paisano anarquista exiliado en Francia, entonces en las puertas del Sahara, en Djelfa, Algeria. David Yon, amante y conocedor del cine, escogió esta primera película para retratar la distancia que implica la correspondencia. (Jean-Pierre Rehm). (FH)

A las 17 horas. (Duración total: 65’).


Pausa para almorzar

(Lunch Break; Estados Unidos, 2008)

Dirección: Sharon Lockhart.

(83’) (TD)

Salida

(Exit; Estados Unidos, 2008)

Dirección: Sharon Lockhart.

(40’) (TD)

A las 19:30 horas. (Duración total: 123’).


Independencia

(Filipinas/Francia/Alemania/Holanda; 2009)

Dirección: Raya Martin.

(77’)

Filipinas, comienzos del siglo XX. Los sonidos de la guerra anuncian la llegada de los estadounidenses. Una madre huye hacia las montañas con su hijo, en busca de una vida tranquila. Un día, en plena selva, el hijo descubre una mujer herida y decide traerla a casa. Los años pasan. Hombre, mujer y niño viven aislados del creciente caos del conjunto del país. Pero sobre ellos se cierne una tormenta que los amenaza, las tropas estadounidenses están más cerca. (FH)

A las 22 horas.



Martes 20: La tierra de la locura

(La terre de la folie; Francia, 2009)

Dirección: Luc Moullet.

(85’) (PE)

A las 12:30 horas.


Archipels nitrate

(Bélgica, 2009)

Dirección: Claudio Pazienza.

(62’) (FH)

A las 14:30 horas

Irène

(Francia, 2009)

Dirección: Alain Cavalier.

(85’) (PE)

A las 17 horas.


La casa de los muertos

(A Casa dos Mortos; Brasil, 2009)

Dirección: Debora Diniz.

(24’)

Bubu es un poeta con un historial de doce internaciones en manicomios judiciales, un hombre que desafía el sentido de estos hospitales-presidios, instituciones híbridas que sentencian la locura a la reclusión perpetua. El poema “La casa de los muertos” fue escrito durante el rodaje del documental, revelando las muertes olvidadas dentro de estas instituciones. Tres historias y tres actos de muerte: Jaime, Antonio y Almerindo son hombres anónimos, considerados peligrosos para la vida social, cuyo castigo será la tragedia del suicidio, el ciclo interminable de internaciones o la supervivencia en prisión perpetua en las “casas de los muertos”. Bubu es el narrador de su propia vida, pero también de su destino de muerte. La casa de los muertos resultó ganadora del Premio al Proyecto Más Creativo del Fórum de Producción Documental DocBsAs/08. (FB)

Lucanamarca

(Perú, 2008)

Dirección: Carlos Cárdenas, Héctor Gálvez.

(70’)

Santiago de Lucanamarca, una remota comunidad campesina de los Andes peruanos, se estremece por la presencia de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que viene a abrir las tumbas de los 69 fallecidos en la matanza del 3 de abril de 1983. Veinte años más tarde surge la posibilidad de cerrar viejas heridas pero la desconfianza recorre también las calles del pueblo. “¿Acaso no somos todos peruanos?”, se pregunta uno de los afectados. La historia de Lucanamarca nos muestra lo esquiva que puede ser la justicia. (SDL)

A las 19:30 horas. (Duración total: 94’)


Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx – Eisenstein – El Capital

(Nachrichten aus der ideologischen Antike - Marx/Eisenstein/Das Kapital; Alemania, 2008)

Dirección: Alexander Kluge.

(83’)

En noviembre de 1929, pocos días después del crac de la Bolsa de Nueva York, el realizador soviético Sergei Eisenstein visitó al novelista James Joyce en Paris, confesándole su descomunal idea de filmar “El Capital”. Su proyecto, se sabe, jamás se concretó. 81 años después, uno de los hombres más lúcidos de Alemania llevó al cine la obra principal del gran filósofo alemán con una serie de casi diez horas. La versión abreviada que presentamos en estreno absoluto para América Latina fue preparada por el realizador e incluye las notas de Eisenstein, fragmentos originales de “El Capital”, Kluge mismo en diálogo con H. M. Enzenberger sobre la crisis del 29, un excurso de ficción filmado por Tom Tykwer sobre el fetichismo de la mercancía, una escena de la ópera de Luigi Nono “Al gran sole carico d´amore" y concluye con una visita a la verdadera tumba de Marx en Londres. Presentada por el Goethe-Institut. (FH)

A las 22 horas



Miércoles 21: La casa de los muertos

(A Casa dos Mortos; Brasil, 2009)

Dirección: Debora Diniz.

(24’) (FB)

Lucanamarca

(Perú, 2008)

Dirección: Carlos Cárdenas, Héctor Gálvez.

(70’) (SDL)

A las 12:30 horas. (Duración total: 94’)


Debajo del nivel del mar

(Below Sea Level; Estados Unidos/Italia, 2008)

Dirección: Gianfranco Rosi.

(115’)

A 300 Km. al sureste de Los Angeles y 40 metros bajo el nivel del mar, cerca de Salton Sea, una antigua base militar cercana a un centro de tiro aéreo en pleno desierto, se alza Slab City, un inmenso campamento con caravanas, carpas, casas rodantes, autobuses destartalados, furgonetas, camionetas e incluso un par de cabañas. Ahí vive una comunidad de marginales sin agua ni electricidad, vale decir, sin policía ni gobierno. Estos hombres y mujeres llegaron al desierto en búsqueda de una paz interna que la sociedad les negaba. No vinieron en busca de otro mundo, sino del desierto en sí. La soledad es el fin del viaje. Sin embargo, un par de fotos, un teléfono celular, una palabra fuera de lugar, bastan para que el pasado sepultado vuelva a surgir y el dolor aflore de nuevo. (TD)

A las 14:30 horas.


Buscando un tesoro en el patio de atrás

(Argentina, 2008)

Dirección: Felipe Rugeles, Soledad Torres Agüero.

(18’)

Fortín Soledad es uno de esos pueblos que ha sido profundamente marcado por el paso de la guerra. Un paisaje verde, intenso, doliente y laberíntico convive con el oro y la muerte. El pueblo termina donde comienza el desolado pantano. Walter Mereles busca en lugares recónditos alguno de los tantos tesoros sepultados durante la Guerra de la Triple Alianza. Su búsqueda está signada por la existencia de la luz blanca, una vieja leyenda que toma diferentes cuerpos y vive en la memoria de los habitantes de la zona. Mientras indaga a los pobladores sobre la existencia de este mito, Walter construye junto a diversos personajes su propia fantasía de los tan anhelados entierros de oro. El film será presentado por sus realizadores. (CEA)

El país profundo

(Le plein pays; Francia, 2009)

Dirección: Antoine Boutet.

(58’)

Un hombre vive recluido desde hace treinta años en un bosque de Francia. En solitario, cava profundas galerías subterráneas, las cuales adorna con grabados arcaicos. Éstos tendrán que resistir a la anunciada catástrofe planetaria, para así poder brindar información a los futuros moradores mediante sus límpidos mensajes. La película narra esta experiencia al margen de la sociedad moderna, afectada por la miseria humana y la pérdida definitiva de un mundo perfecto. (TD)

A las 17 horas. (Duración total: 76’).


La ausencia

(Chile/Reino Unido, 2008)

Dirección: Ricardo Greene.

(12’)

Con el objetivo de explorar el lugar central y a la vez invisible que ocupan las empleadas domésticas en la cultura chilena, La Ausencia emprende un viaje a través del tiempo y del espacio. La película se sumerge en el proceso de producción y reproducción de memorias familiares, combinando el análisis de álbumes fotográficos con los usos del espacio, y elevando preguntas sobre el sentido del lugar, la construcción de la memoria, los usos de la fotografía, los bordes de la familia y los regímenes de visibilidad. El film será presentado por su realizador, Ricardo Greene. (SDL)

Familia tipo

(Argentina; 2009)

Dirección: Cecilia Priego.

(75’)

“Familia Tipo aborda el tema de la falta de memoria histórica a través de la reconstrucción de una historia familiar. Mi nombre es Cecilia Priego. Llevo años atorada en el pasado, desenterrando aquello que otras generaciones quisieron ocultar, tratando de recuperar aquello que mis padres intentaron silenciar. Durante 15 años me dediqué a desentrañar la intriga familiar y decidí registrar todas las etapas de esta investigación, que comenzó con una historia aparentemente simple y terminó enfrentando a una familia con los secretos que la sostienen. Familia Tipo es un documental que trabaja sobre la certeza de que uno se descubre a sí mismo a través del diálogo con su pasado y de que la identidad no es otra cosa que un conjunto de narraciones”. El film será presentado por su realizadora, Cecilia Priego. (CEA)

A las 19:30 horas. (Duración total: 87’).


Hogar

(Heim; Austria, 2009)

Dirección: Claudia Larcher.

(12’) (PE)

Madam Butterfly

(Taiwán/Italia, 2009)

Dirección: Tsai Ming-liang

(35’) (PE)

Una carta para el tío Boonmee

(A Letter to Uncle Boonmee; Tailandia/Alemania/Reino Unido, 2009)

Dirección: Apichatpong Weerasethakul.

(18’) (PE)

A las 22 horas. (Duración total: 65’)



Jueves 22 Buscando un tesoro en el patio de atrás

(Argentina, 2008)

Dirección: Felipe Rugeles, Soledad Torres Agüero.

(18’) El film será presentado por sus realizadores. (CEA)

El país profundo

(Le plein pays; Francia, 2009)

Dirección: Antoine Boutet.

(58’) (TD)

A las 12:·30 horas. (Duración total: 76’).


El réquiem de Bartók

(Bartók’s Requiem; Alemania/Hungría, 2008)

Dirección: Jan N. Lorenzen.

(87')

Comienzos del siglo XX: un compositor prácticamente desconocido en ese momento, Béla Bartók, recorre los pueblos de Transilvania para registrar canciones campesinas. Las graba con un fonógrafo y anota sus melodías para preservarlas del olvido. La diversidad que descubre lo llevará incluso a volverse un apologista de aquellas identidades culturales. Cien años más tarde, el documentalista Jan Lorenzen viaja por las mismas tierras de Rumania y Hungría indagando qué fue de aquella música y de su gente a través del tiempo y la historia. No habla de la vida de Béla Bartók, sino que sigue sus huellas: se apropia de su método y dirige su mirada a la identidad cultural de esos pueblos. ¿Lograrán esas músicas populares sobrevivir al avance de la modernidad?

Presentado por el Goethe-Institut. (FH)

A las 14:30 horas.


Memoria perforada

(Thakira Mathkouba; Jordania, 2008)

Dirección: Sandra Madi.

(62’)

Memoria perforada vuelve sobre los pasos del fedahin en distintos momentos de la resistencia palestina. Hoy, estos hombres y mujeres están viejos, enfermos, inválidos y pobres. Algunos pasaron muchos años en cárceles israelíes, otros regresaron del combate mutilados. Ahora deben luchar por su derecho a una pensión y a la atención médica. No obstante, las asociaciones donde se encontraban poseen un tesoro escondido: son lugares para el recuerdo, memoria viva de la resistencia palestina que no encuentran expresión en ninguna otra parte. La edición de Memoria perforada refleja la dispersión y el aislamiento de estos importantes testigos, que en su vejez están tan solos como lo estuvieron en sus años de combate. (FH)

Videocartografías: Aida, Palestina

(Vidéocartographies: Aïda, Palestine; Francia/Palestina, 2009)

Dirección: Till Roeskens.

(46’)

En pantalla, sábanas de papel blancas se van llenado de líneas poco a poco, una tras otra: los habitantes de Aida, Belén, dibujan mapas mentales de lugares circundantes y cuentan historias sobre esas topografías subjetivas. Paso a paso, de dibujo en dibujo, descubrimos un campo de refugiados y sus alrededores, seguimos las rutas de algunas personas y su modo de lidiar con el estado de sitio en el que viven. Llamémoslo un tributo a la resistencia, ir sorteando obstáculos en tiempos en que la mismísima posibilidad de esa resistencia parece desaparecer. (FH)

A las 17 horas. (Duración total: 108’).


Los resistentes

(Argentina, 2009)

Dirección: Alejandro Fernández Mouján.

(167’)

Luego del golpe militar autodenominado Revolución Libertadora se fractura el Movimiento Peronista como movimiento policlasista y la clase trabajadora queda sola en la defensa de los derechos adquiridos a partir de 1945. El peronismo pasa así a ser la identidad de los “negros”, de los “cabecitas” y la dirigencia demuestra su incapacidad para resistir la proscripción del Movimiento. Surge la Resistencia, una lucha clandestina, más o menos espontánea según donde y quien la analice. Los resistentes de esta película, hombres y mujeres del pueblo, trabajadores y trabajadoras, se autodefinen como los que siempre dijeron no a los "arreglos", a la burocratización, a la traición, al olvido. Su recuerdo y la voluntad de dejar testimonio de esa lucha son los elementos principales que le dan sentido a este relato. Son los “resistentes” del título. El film será presentado por su realizador, Alejandro Fernández Mouján. (CEA)

A las 19:30 horas.



Viernes 23 Migración

(Colombia, 2008)

Dirección: Marcela Gómez Montoya.

(25’) (SDL)

Los pájaros de Arabia

(Les oiseaux d’Arabie; Francia, 2009)

Dirección: David Yon.

(40’) (FH)

A las 12:30 horas. (Duración total: 65’).


Abandonados

(Left Behind; Alemania, 2008)

Dirección: Fabian Daub, Andreas Gräfenstein.

(13’) (TD)

Rouge Nowa Huta

(Francia, 2009)

Dirección: Blandine Huk, Frédéric Cousseau.

(53’) (TD)

A las 14:30 horas. (Duración total: 66’).

Demolición

(Demolition; Estados Unidos, 2008)

Dirección: J.P. Sniadecki.

(62’) (TD)

A las 17 horas.


Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx – Eisenstein – El Capital

(Nachrichten aus der ideologischen Antike - Marx/Eisenstein/Das Kapital; Alemania, 2008)

Dirección: Alexander Kluge.

(83’) (FH)

A las 19:30 horas.


Rip in Pieces America

(Canadá/Estados Unidos, 2009)

Dirección: Dominic Gagnon

(62’) (PE)

A las 22 horas.



Sábado 24 María y el nuevo mundo

(Venezuela, 2009)

Dirección: George Walker Torres.

(57’)

En plena selva de la cordillera de la costa Venezolana se alza un pueblo que parece haber salido de un cuento de Hans Christian Andersen, la Colonia Tovar. Construido en el siglo XIX por campesinos alemanes muy pobres, la Colonia es hoy en día una próspera atracción turística. María, una mujer venezolana de 37 años, vive en “el bote”, el basurero de este pueblo tan peculiar. Separada de su hija, María trabaja recogiendo botellas y latas, rodeada por sus compañeros y una manada de perros abandonados. Este film es su historia. Su lucha por sobrevivir y por recuperar a su hija. Una historia de abandono y de inocencia. La de María, la de su hija Joana, y también la de los colonos alemanes que llegaron a estas tierras con la ilusión de un Nuevo Mundo. (SDL)

A las 14:30 horas.


Huellas de un siglo – Programa 2

(Argentina, 2009)

Huellas de un siglo es una serie de 26 documentales de 26 minutos de duración cada uno que serán emitidos en Canal 7 durante el año 2010, con motivo de cumplirse el bicentenario de la Argentina. Con la presencia de los realizadores en la sala, en este segundo programa serán exhibidos:

El grito de Alcorta

Dirección: Marcel Cluzet

En 1912 un grupo de chacareros de la localidad de Alcorta declara una huelga por tiempo indeterminado. Reclaman entre otras cosas baja de arrendamientos y contratos por un mínimo de cuatro años. Arrendatarios y peones se ponen por primera vez del mismo lado. Este es el comienzo de la Federación Agraria.

Eva Perón, último año con su pueblo

Dirección: Alejandro Fernández Mouján

El 22 de Agosto de 1951, en la Avenida 9 de Julio, una multitud dialoga con Eva Perón y le pide que sea candidata a vicepresidente acompañando a Perón. Unos días después Evita rechaza la candidatura. Son muchas las especulaciones: la enfermedad que avanza, la presión militar. Aún persiste la incógnita. El documental se centra en la relación que establece Evita con su pueblo. Las voces e imágenes de este relato son las que más tarde constituirán el mito.

Bombardeo a la Plaza de Mayo

Dirección: Carlos Echeverría

El 16 de junio de 1955 aviones de la Marina lanzan sobre la Plaza de Mayo 14 toneladas de bombas. Hay más de trescientas víctimas, fundamentalmente civiles. La conspiración terrorista adujo como objetivo derrocar a Perón e involucró a autoridades de las Fuerzas Armadas y destacados dirigentes de partidos opositores. El decurso posterior de la historia política argentina hará que este acontecimiento ocupe un lugar desplazado en la memoria pública. (HS)

A las 17 horas. (Duración total: 78).


El hombre que embotellaba nubes

(O Homem que Engarrafava Nuvens; Brasil, 2008)

Dirección: Lírio Ferreira.

(100’)

Humberto Teixeira es uno de los compositores más prolíficos dentro de la música popular brasileña, además de ser el responsable de la creación de uno de los estilos más importantes de la música genuinamente brasileña: el “baião”. Por años vivió en relativa oscuridad, conocido sólo para unos pocos como el compositor destrás del legendario Luis Gonzaga, quien inmortalizó sus canciones y las transformó en algunas de las más reconocibles melodías de la cultura brasileña. El hombre que embotellaba nubes acompaña a su hija, Denise Dummont, en un viaje destinado a revelar detalles sobre la vida y obra de su padre, el hombre detrás de clásicos como “Asa branca” y “Adeus Maria Fulô”. El film cuenta con la participación, entre otros, de Chico Buarque, David Byrne, Gal Costa, Gilberto Gil y Caetano Veloso. El film será presentado por su realizador, Lírio Ferreira. (FB)

A las 19:30 horas.


La rabbia de Pasolini

(La rabbia di Pasolini; Italia, 1963/2008)

Dirección: Pier Paolo Pasolini, Giuseppe Bertolucci.

(83’)

La rabbia de Pasolini recrea, cuarenta y cinco años después, la primera versión de La rabbia (1963), film realizado por Pasolini a partir de noventa mil metros de material de noticiarios cinematográficos. El propio Pasolini se refirió a este proyecto como “un ensayo más que una historia, con mis razones políticas y con mi sentimiento poético” sobre el miedo, la rabia y la angustia, sobre el mundo antiguo y el mundo futuro, con la voz de Giorgio Bassani y la voz de prosa de Renato Guttuso. A pesar de que el documental fue considerado una obra maestra, pionera del cine de ensayo, el productor, temeroso de la polémica, transformó la película en un díptico, añadiendo a la visión de izquierda de Pasolini la mirada de la derecha de Guareschi. Luego de un proceso de documentación llevado a cabo por varias instituciones y el realizador Giuseppe Bertolucci, se han incorporado al montaje original dieciséis minutos de material inédito y un epílogo. (PPP)

A las 22 horas.



Domingo 25 Siete instantes

(México, 2008)

Dirección: Diana Cardozo.

(90’)

Siete Instantes es la historia de mujeres que fueron guerrilleras en Uruguay a principios de los años 70. Bajo un enfoque intimista, el film gira en torno a los momentos de decisión y las encrucijadas personales que conllevan. El documental busca la experiencia y la mirada de individuos comunes en situaciones excepcionales y ahonda en la carga de tensiones, miedos, contradicciones y costos personales que tienen esos instantes de "parto" de la Historia. (SDL)

A las 14:30 horas.


El hombre que embotellaba nubes

(O Homem que Engarrafava Nuvens; Brasil, 2008)

Dirección: Lírio Ferreira.

(100’)

El film será presentado por su realizador, Lírio Ferreira. (FB)

A las 17 horas.


La rabbia de Pasolini

(La rabbia di Pasolini; Italia, 1963/2008)

Dirección: Pier Paolo Pasolini, Giuseppe Bertolucci.

(83’) (PPP)

A las 19:30 horas.


Apuntes para una Orestíada africana

(Appunti per un'Orestiade africana, Italia; 1970)

Dirección: Pier Paolo Pasolini.

(65’) (PPP)

Gennariello dos veces

(Gennariello due volte; Francia/Italia, 2009)

Dirección: Élise Florenty.

(39’) (PPP)

A las 22 horas. (Duración total: 104 minutos).



Lunes 26 Debajo del nivel del mar

(Below Sea Level; Estados Unidos/Italia, 2008)

Dirección: Gianfranco Rosi.

(115’) (TD)

A las 14:30 horas.


Memoria perforada

(Thakira Mathkouba; Jordania, 2008)

Dirección: Sandra Madi.

(62’) (FH)

Videocartografías: Aida, Palestina

(Vidéocartographies: Aïda, Palestine; Francia/Palestina, 2009)

Dirección: Till Roeskens.

(46’) (FH)

A las 17 horas. (Duración total: 108’).


El réquiem de Bartók

(Bartók’s Requiem; Alemania/Hungría, 2008)

Dirección: Jan N. Lorenzen.

(87') (FH)

Presentado por el Goethe-Institut.

A las 19.30 horas.


Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx – Eisenstein – El Capital

(Nachrichten aus der ideologischen Antike - Marx/Eisenstein/Das Kapital; Alemania, 2008)

Dirección: Alexander Kluge.

(83’) (FH)

A las 22 horas.


Spike Jonze Will Eat You Up (GQ)


He made the unfilmable filmable. He turned ‘Being John Malkovich’ and ‘Adaptation’ and a bunch of trippy videos into perfect vehicles of his surreal, almost childlike vision. But what he’s done with ‘Where The Wild Things Are’—a children’s movie that’s not really for kids—is truly scary

By Chris Heath

many years ago, when he was a twentysomething skate kid turned video director, Spike Jonze was asked to direct a film adapted from the children’s book Harold and the Purple Crayon. For a year and a half he worked away, planning out an unusual mixture of animation and live action, but this first encounter with the movie industry would not be a happy one.

“I realize now I didn’t really know what I was up against,” he says a little ruefully, “trying to work in a machine like that.” There were so many dispiriting moments along the way: “It had slowly, day by day, moved away from what I was trying to do. I didn’t realize how things get corrupted not all in one fell swoop, they get corrupted millimeter by millimeter by millimeter, and only when you look back and you see where you were trying to go and where you came from, only then do you really realize how far adrift you’ve gone.” On the day the plug was finally pulled, Jonze and his collaborators held a ceremony at sunset to mark their liberation. They carried an eight-foot plastic crayon they had been given to the roof of the twelve-story building they were working in. “We threw it off and watched it fall and then shatter into a million pieces,” he remembers. “And I just had this huge sense of relief.”

Determined that this would never happen to him again, Jonze would soon go on to make two remarkable, and remarkably unusual, movies, Being John Malkovich and Adaptation, each a different kind of proof that when people did trust him to follow his own peculiar instincts and seek his own idiosyncratic truths, the results could be wonderful. What reason, then, to flinch from making a film of another classic children’s tale? He had now shown what he could do when left to his own devices. Besides, the book was just ten sentences and forty pages. What could there be to worry about?

‘Adaptation,’ Spike Jonze’s last movie, was released in 2002. Where the Wild Things Are, which he began work on not long afterward, finally comes out this month. When I first meet with Jonze, in May, he is on the top floor of a building in central London at a company called Framestore, in a room that is filled with row upon row of computer screens, the faces of various wild things frozen upon many of them. “I’m just deep in the throes of this thing,” he says.

For the benefit of anyone who was never a child, or who has somehow forgotten, the slender text of Maurice Sendak’s book describes how a misbehaving boy called Max finds himself on an island inhabited by a motley collection of toothy monsters known as wild things who make Max their king and romp with him while also letting slip that he might make good eating. For Jonze’s movie, the wild things have been filmed in real life, played by human “suit performers” in wild-thing costumes with static, impassive wild-thing faces. At Framestore these faces are being brought alive with the painstaking digital additions that will animate every single wild-thing expression. It’s quite a job.

Jonze shows me how the wild things’ expressions are determined. Worried that digitally created facial movements tend toward cliché, resorting to a constrained repertoire of simplistic emotions, Jonze devised a complicated work process. When the actors who provide the wild things’ voices recorded their parts, they did so together, acting out each scene as well as voicing them, and as they did this each actor had a separate camera focused on his or her face. It is this footage—of real-life expressions with all their unpredictable nuances—that the special-effects experts here are using as a reference. I watch as a technician clicks from the face of the wild thing called Ira to the raw footage of Forest Whitaker saying the same line. “Just making sure everything has an intention, comes with a thought,” Jonze explains. This seems a typical Spike Jonze decision: to embark upon an unmapped, inconvenient, cumbersome, labor-intensive process that others might consider unnecessary with faith that the end result will be imbued with a kind of realness that might, perhaps undetectably, make all the difference.

The history of Where the Wild Things Are is strangely tied up with the children’s-book adaptation Jonze didn’t make, Harold and the Purple Crayon. When Jonze was first taking studio meetings in the mid-’90s about possible films (early on, he turned down the second Ace Ventura movie), at one such meeting he spotted a copy of Maurice Sendak’s book lying on a table. Where the Wild Things Are was a story his mother had read to him as a child. “I can still totally hear the inflection of all the lines through her—I hear her delivery of them,” he says. “I do remember it being hypnotic. Just totally engrossing. Not even wanting to be Max, but just in being Max.” The book was there because Sendak had a production deal with that studio; Harold and the Purple Crayon was one of the projects he was producing. That was how Jonze got to know Sendak, and Sendak Jonze. The author, who is known for being prickly and protective when it comes to his work, liked what he found. As Sendak would later describe: “He was the strangest little bird I’d ever seen. He had fluttered into the world of the studios, and could he not be swatted dead, I knew he would manage. I had total faith in him.” It was then that Sendak first suggested Jonze might be the man to film his most famous book. Jonze wasn’t sure. “I’d percolate on it for a month and put the book next to my bed and read it before I went to bed and think about it,” Jonze remembers. Eventually he said no: “I turned it down because I had no idea what I could add to it.”

Sendak asked Jonze again after Being John Malkovich came out, and then once more after Adaptation. That was when it clicked. “It just hit me that wild things could be wild emotions,” says Jonze. “It was that simple of an idea. And all of a sudden, it seemed infinite where I could go from there.”

Jonze can be almost phobically reserved about the specifics of his early life (“Um, I just grew up in… I don’t know…in America?” he responds to my first direct question on the subject), but sometimes, as when he’s talking about childhood emotions, he’ll open up in a way that illuminates both movie and maker. “As a kid, that was really scary and confusing—both the wild emotions in me and the wild emotions in the people around me,” he says. “Unpredictable emotions, positive or negative—you don’t know where they’re coming from, you don’t know what they mean. Especially negative emotions. Your own behavior—you don’t know why you’re acting a certain way and it scares you, or you don’t know why somebody else is acting a certain way and it scares you. Big emotions that are unexplained are really scary. At least to me. I guess it’s anger, or sadness, guilt—or guilt for being angry, you know. Just the whole big mess that we’re sort of thrown into. Emotions are messy and hard to figure out. Hard to know where you start and the next person stops. Even as an adult, that’s a hard thing to know. As a kid it can be really confusing, because it’s all new and you’re trying to sort of make your map.”

That was what Where the Wild Things Are would be about.

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it seems that there is a secret fact many people believe they know about Spike Jonze and can’t wait to share with me: that he is actually the heir to the Spiegel-catalog fortune. Grateful as I am for such pointers, they are making two mistakes. One is in believing that this information is truly secret. In fact it has been mentioned in print many times, often by reputable sources. For instance: “Jonze is a pseudonym used by Adam Spiegel, a 29-year-old Bethesda, Maryland–bred heir to the $3-billion-a-year Spiegel catalog business, who in June married Hollywood hipster princess Sofia Coppola at Francis Ford Coppola’s Napa Valley vineyard” (New York magazine, 1999). “Spike Jonze, the hip film director, didn’t let the fact that he was born Adam Spiegel, heir to the clothing-catalog fortune, sink him into a slough of pampered despond” (The New York Times, 2003).

The second, more fundamental mistake when it comes to this secret fact is that it is not a fact at all. Jonze is heir to nothing of the sort—the slur that he’s a spoiled brat slumming with the cool kids is a false one. Jonze insists he often used to set the record straight. “I think I gave up,” he says. When he did say anything, he would explain that his real name is Adam Spiegel but that he is only distantly related to the catalog family. That, too, is slightly misleading. The catalog was started at the beginning of the past century by the German émigré Joseph Spiegel and his son Arthur. Given that Spike’s father is called Arthur Spiegel III, this suggests that the genetic link is a pretty direct one; Jonze confirms this. “Yeah. I guess, my great-great-grandfather. But my family hasn’t…They sold it. So it’s by name only.” (His mother has been variously described as a writer, a communications consultant, and having worked in public relations; his father used to run a medical-consulting business.)

Nor is the name he now uses an alias he adopted to distance himself from his privilege. It came when he was about 13, when he would hang out at the BMX shop in Rockville, Maryland—the nexus of the teenage obsession that would eventually plug him into BMX and skate culture and lead him, the moment he left school, to head west to California as a writer and photographer for skate magazines. “Spike” was inspired both by the haircuts Jonze used to give others and by his own youthful skyward hair; “Jonze” completes a homophone of the old-time eccentric bandleader Spike Jones. Nothing at all to do with escaping the stigma that might accompany what I refer to as “a multimillion-dollar catalog fortune.”

This is a description Jonze takes real exception to.

“I thought it was multibillion-dollar,” he insists. “That’s the one I heard.”

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armed with his “wild things = wild emotions” insight, Jonze worked on his own for about six months, writing pages and pages of notes and filling out the story of Max’s adventure with the wild things. He was excited by what he was coming up with, and Sendak was mostly supportive. “At a certain point,” says Jonze, “he was like, ‘I don’t care what’s in it. As long as you make something that is personal and that is dangerous and that takes it seriously and that doesn’t pander to kids and is honest, you can do whatever you want.’ ‘Take kids seriously,’ that’s what Maurice said, and that weaves right into my natural aesthetic and what I want it to feel like and what excites me.”

Jonze had never written a movie script before, but to him this seemed no impediment. “I never knew how to do anything before I did it, really,” he reasons. “Those are the situations that I find the most exciting. It’s most fun just to decide, ‘Okay, I’m going to choreograph this. I’ve never choreographed before, I’ve never really danced before, but I know what kind of dancing I like, so I’ll do that.’ ” It seems to him that such resolutions are less leaps of grandiose self-confidence than a way to reprise the unworried and unfettered creativity of childhood. “Like, if you were going to make a fort in your backyard,” he says, “you’re not going to go, like, hire someone to make your fort or go buy plans. You’re just going to have an idea for it and go make your fort.”

After a while, however, he decided it would be more fun to build this new fort with someone else. He asked Charlie Kaufman, who’d written both of his previous movies, but Kaufman was otherwise engaged. So he called Dave Eggers. They’d been friends since Eggers approached Jonze about filming his first book, A Heartbreaking Work of Staggering Genius. To write the Wild Things script, Jonze moved up to San Francisco, where Eggers lives, for several months, and they worked together in a rented room near the Castro. Eggers remembers how Jonze mapped out what he intended: “That it was going to be live-action, that there was going to be real danger, that it was going to be—like Maurice’s work—not necessarily written for kids even though it’s about a kid. I was always the guy, at least in this first year and a half when no one else got involved, that just kept on wondering how the hell he was going to pull it off. When we would write something, I would say, ‘Well, how are you going to do this?’ And he didn’t want to think about it then. It was really just about what’s best for the story. There was kind of a stunning, relentless commitment to that.”

Max was someone with whom they both strongly identified. “Spike is still half Max, probably, to this day,” Eggers says. “He’s still got a lot of boy in him.” (To this Jonze takes mock umbrage. “I’m 39!” he protests. “I’m a 39-year-old man!”) Though Eg-gers did the typing, this doesn’t mean he was in control. “Spike’s vision drove it all,” he says. “For every word on the page, there was an hour of talking, maybe. The recurring impulse was: Every word that went down had to be true, and it had to be right. It had to be something that was so true it hurt, I think. Efficiency, or deadline, didn’t factor into it.” He mentions one other facet of their nontraditional process: “I’ve never known a grown man to take as many naps as Spike does. ‘Yeah, it’s one o’clock—let’s take a nap.’ ” Eggers would get on with his own work until Jonze woke again.

“I like naps,” Jonze says. “I don’t drink coffee.

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there seems no easy explanation for Spike Jonze’s speedy rise, as it is usually told, from BMX kid to skateboard photographer to innovative music videographer (the Beastie Boys’ “Sabotage,” Weezer’s “Buddy Holly,” Fatboy Slim’s “Praise You”) to filmmaker. Jonze gives me the impression that he was a somewhat aimless high school student with no clear ambitions. Whether through modesty or his aversion to sharing, Jonze may be underplaying how early he blossomed. When I call his old photography teacher, Frank Stallings—the one school inspiration Spike mentions—Stallings paints a vivid picture of a small Mohawked boy who struggled academically but was inventive and popular and highly motivated, often away riding on BMX tours but already obsessed with filmmaking. “He ate and slept video,” says Stallings. “He was just so talented. I didn’t need to teach him.” In fact, Stallings says, a short film Jonze made and acted in back then won both county and state film competitions.

Charlie Kaufman’s Being John Malkovich script was apparently considered brilliant but unfilmable. The expectation could have been, from a very superficial knowledge of Jonze’s videos, that he would make the weird weirder, the wacky wackier, the gimmicky more gimmicky. But his smartness, and the source of the movie’s power, was to never lose track of the very human desires and foibles that lay at the center of all this strangeness. His videos thrived on what Eggers identifies as their “commitment to concept,” but the concept he committed to in his first two movies was an old-fashioned one—that, amid all the strangeness, at their center lie real, subtle emotions and the complicated, unpredictable ways these shift as an odd world changes around them.

After Being John Malkovich, Jonze agreed to film an F. Scott Fitzgerald story, “The Curious Case of Benjamin Button,” but then backed away. “It was at a studio [Paramount] that I just didn’t hit it off with,” he says. Instead he turned back to Charlie Kaufman and Adaptation, which he calls “probably the best script I’ve ever read.”

They had planned a third movie together. After Adaptation, Amy Pascal, head of Sony, had suggested that Jonze and Kaufman make a horror movie. What they came up with, says Jonze, was not the regular horror pulp but “illness and mortality and heartbreak and loss—things that were actually horrifying.” That turned into Synecdoche, New York, a movie Kaufman would end up directing himself. By then, Jonze was too busy with creatures of his own.

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originally, Jonze was to have made Where the Wild Things Are for Universal, but the studio eventually decided not to proceed. Its reaction to Jonze and Eggers’s script was the first presage of the rough times ahead. When I ask Jonze about Universal’s decision, it is before I have seen the finished movie.

“I could show you the movie, and then you can try and guess why they didn’t want to make it,” he says. “I’m sure it’s probably the same issues we had last year when we were editing and Warner Bros. was really anxious about the movie we were making. Because it’s just not what they pictured. It’s not what they think of when they make a children’s movie. The tone of it…it’s not like ‘a movie kid.’ It doesn’t have that movie reality. I tried to make it true to my memory, my experience, of being a human being at that age of life—what it’s like to be 9 and be alive. That was my goal. This movie is going to be in the children’s-movie section at the video store, and that’s fine, and our other movies were in the comedy section.” His expression seems to suggest that there is no point in being anything other than stoic in the face of a world that scrunches up and classifies everything in this manner. “I mean, they’ve got to put it somewhere. It doesn’t matter where it is.”

And when they put this in the children’s section?

“That’s fine, but I didn’t set out to make a movie they could put in the children’s section. I set out to make a movie that was about being 9 years old.”

Viennale 2009: Opening and Closing Film


La Pivellina by Tizza Covi and Rainer Frimmel

The opening film of the Viennale 2009 is La Pivellina by Tizza Covi and Rainer Frimmel. Thus, the Vienna film festival will be opened for the first time in its history with an Austrian production. The film had its much acclaimed international premiere at this year’s Cannes Film Festival.

Following their documentary Babooska, in which they followed a family of circus artists throughout Italy, La Pivellina is the first feature film by Tizza Covi and Rainer Frimmel, realized with amateur actors. The center of the story is an abandoned little girl called “La Pivellina,” who is found and taken in by a family of circus artists. La Pivellina is an unsentimental film about moral courage and solidarity on the fringes of society.

The directors and actors will be present at the gala screening of the film on October 22 in Vienna’s Gartenbaukino. In addition to a number of other festival guests, we are also happy to welcome the actress Tilda Swinton, to whom the Viennale dedicates a tribute this year, on the opening evening of the festival.

A Serious Man by Ethan and Joel Coen

As closing film of the festival on November 4, the Viennale will present the Austrian premiere of the latest work by the brothers Ethan and Joel Coen, A Serious Man. Cast with largely unknown actors, it ranks among one of the best films by the Coen brothers in years. Set in 1967, in a small town in the American Midwest, A Serious Man is a comedy about a Jewish middle-class family, filmed in the absurd, tragicomical style characteristic of earlier works by the Coen brothers.


Miles Benjamin Anthony Robinson – Summer of Fear (2009)



What did you do last summer? It’s a simple question, really; enough to provide the plot of a Jennifer Love Hewitt film, written by the dude from Dawson’s Creek.

Simple unless you’re Miles Benjamin Anthony Robinson. Here’s his story from a couple summers ago, its pages turned in no particular order: Bitterness. Regret. Betrayal. Bouts of self-loathing. Burning buildings and falling bodies. Breakups and new beginnings. Numerology. And endless nights at the same Brooklyn bar—lots of last calls that drop you in the arms of another, in the death grip of decisions that are wrong in retrospect yet oh-so-right…right?

“The summer of 2007 was like that episode of Seinfeld, where everyone decides to do the opposite of what they’re supposed to do,” explains Robinson. “So instead of going home to your girlfriend or whatever at night, you’d just stay at the bar and let someone inappropriate take you home. It was a bad joke at first, like a terrible ’90s movie unfolding before our eyes. It became an awful unravelling. 2002 had it’s revenge.”

A movie you’ll want the DVD of later; a movie by the name Summer of Fear. It’s got a hell of a soundtrack, too, the culmination of years spent in eight-track studios, cypher-fueled jam sessions, and dicey club dates that often ended in fist fights and broken glass. Not to mention a revolving door of collaborators that helped Robinson work out the kinks in his skewed pop hooks and melancholic melodies, including the Grizzly Bear members (drummer Christopher Bear, multi-instrumentalist/producer Chris Taylor) who worked on Robinson’s self-titled solo disc several winters ago—the winter before the fear set in. As acclaimed as Robinson’s debut was when it finally received a proper pressing in 2008 (a CD-R version first infiltrated Brooklyn in late 2006), the effort was meant to be a glorified demo, a proper introduction to Robinson’s solo direction after the dissolution of his longest-running band, Jackson Plastic. Summer of Fear is what happened six months later, as life alternated between darkness and light, and spare bedroom songs blossomed into speaker-popping arrangements of sweeping strings, honking horns, and chords that cut so deeply they’re bound to leave a mark. A biting cross-section of Petty and Dylan, Pavement and Fleetwood Mac, delivering a eulogy to yesterday and the curtain-drawing promise of another day. Not just any day, either; a day Robinson’s determined to seize on an international stage, with a battered guitar by his side and a four-alarm fire in his chest.

“Listening to it now,” says Robinson, “It’s like someone banging on a door really hard, until they start throwing their shoulder into it….then someone on the other side simply opens it and on the next lunge the solicitor goes hurtling across the threshold. It’s well-produced, but there’s a lot of frustration and rage on the record. Every song has a point of catharsis.”

TV on the Radio’s Kyp Malone—a close friend since the pair met en route to a Grizzly Bear show in 2005—helped bottle Robinson’s bruised hymns last winter, ramping up the tension in such standout tracks as “Death by Dust,” “Summer of Fear pt. 2,” “The Sound,” and the 11-and-a-half draining minutes of “More Than a Mess,” a haunting epic that deserves its own short film. (Or more than half of Side D; Summer of Fear is spread across two LPs like one of Robinson’s favorite records, Tusk.) Since they both “have a tendency toward a generally and hilariously doom stricken worldview,” Malone also understood what Robinson was going for with his redemption songs. After all, he was there that summer. He saw it all go down, and now that he’s heard the whole thing told through Summer of Fear’s relentless and raw tone poems, he can’t wait to see what Robinson comes up with next. (Robinson is desperate to record his third record—yes, already. Written last year in the midst of touring to support his unexpected self-titled debut, he describes the disc as containing,”actual songs…as opposed to vaguely melodic litanies of grievance.”)
hangout.altsounds

"Los abrazos rotos", de Pedro Almodóvar (Clarín)


Goys, God, dentistry and "A Serious Man" (Salon)


By Andrew O'Hehir

So you want to hear a story? I've got one for you. It's about a beleaguered suburban dad who's got problems in his marriage and goes to see the rabbi -- actually, a whole sequence of rabbis -- with unsatisfactory results. It's got an envelope full of money and a glorious 1964 Coupe de Ville in it, both of which lead to startling and unforeseen consequences. It's got a secret message, possibly or probably from Hashem (aka God), inscribed on the teeth of an oblivious goy. This whole story might indeed be a fable about the way Hashem works in the lives of ordinary people -- or it might be about a dybbuk, a demonic spirit from ancient Jewish folklore. Then again, the fable might just be about the disordered, random operations of fate, and the futile human struggle to understand them.

One thing is for sure: This story, which comes to us in the form of a movie called "A Serious Man," is one of the subtlest, darkest and most deceptive ever spun by Joel and Ethan Coen, its writers, directors and producers. This is by far the most personal and revealing film the Coens have ever made, which might not seem like saying much: They're known for creating mannered, sardonic fictional worlds shaped as much (or more) by film history as by real life. But in recapturing the vanished realm where they grew up -- a self-enclosed world of Midwestern Jewish suburbia -- the Coens have crafted perhaps their most original work, one that presents itself, early on, as middleweight middle-American domestic comedy before revealing a strange and secret power that's closer to magic or myth.

In fact, it isn't true that "A Serious Man" appears to be suburban comedy at first, since it opens with an ambiguous yarn straight out of 1920s Yiddish theater. On a snowy night, in a shtetl somewhere in Eastern Europe, a man and his wife are visited by -- well, who, exactly? Is it a man who recently recovered from a serious illness and was mistakenly reported to be dead? Or has the man really died, and been possessed by a malicious, wandering spirit -- a dybbuk? (Whether dybbuk or human, the visitor is played by legendary Jewish theater actor Fyvush Finkel.)

Only after that are we plunged into suburban Minneapolis in 1967, straight into the ear canal of bored teenager Danny Gopnik (Aaron Wolff), who is listening to Jefferson Airplane on his transistor radio instead of paying attention in Hebrew school. That transgression will be discovered and punished -- Hashem sees everything we do, after all -- and so will the other sins committed by the movie's characters, which range from adultery to accepting bribes to smoking some killer weed in the middle of a weekday afternoon with the hot, semi-abandoned wife next door.

What's the connection between the dybbuk story, set in a vanished world of poor and superstitious villagers, and the far more familiar story of Danny's dad, Larry (the wonderful Michael Stuhlbarg, another New York theater actor), a perennially perplexed college professor who's trying to keep his respectable suburban existence from slipping between his fingers like so much Minnesota lake mud? There are a lot of possible answers: The Coens could be saying, for instance, that modern American Jews still inhabit the same mythological universe their European forebears did; or perhaps that the people in the 1960s story are still paying off the debt incurred by that couple in the Yiddish tale.

But the real answer is that I don't know, and that like "A Serious Man" in general, the Yiddish prologue either clicks with you or it doesn't. Although critics generally love this movie so far, there also seems to be an emerging consensus that it's "too Jewish" and too light on star power to have any chance with a general audience. Maybe that's all true -- there's definitely no Clooney or Pitt in this cast -- but speaking as someone who's about as goyish as you can get while still living in New York City, I found this beautifully crafted movie to be frequently hilarious, consistently surprising and rigged with spring-loaded narrative bombs, from its opening scene to its devastating final shot.

Is Larry Gopnik even the "serious man" of the title? He yearns to be, but his wife, Judith (a pitch-perfect Sari Lennick), reserves that adjective for Sy Ableman (Fred Melamed), the pompous, erudite pseudo-bon-vivant for whom she's leaving Larry. Melamed -- one of those guys you've seen in, say, Woody Allen movies but couldn't put a name to -- gives an absolutely priceless performance, but it's tough to pick a favorite in a supporting cast like this. Richard Kind plays Larry's depressive brother Arthur, who haunts the Gopnik family in dybbuk-like fashion, monopolizing the bathroom (to drain his sebaceous cyst) or arriving home at dawn and in handcuffs. Adam Arkin is a pathologically pessimistic divorce lawyer, George Wyner plays the rabbi who tells us the story of the goy's Hashem-inscribed teeth, and Amy Landecker gets one wonderful scene as the blasé-but-smoldering stoner babe next door.

You certainly couldn't say that "A Serious Man" is suffused with Proustian longing for the Jewish suburbia of years gone by -- these are the Coens, after all, and there are plenty of other sources for that kind of thing. But it isn't a ruthless satire, either. I think it's a meticulously pitched black comedy, which is both too slippery to hold in your hands and fundamentally sincere in expressing the Coens' view of their roots and the universe.

Although Joel Coen (the taller one, with longer hair, generally seen in sunglasses) and Ethan Coen have a reputation as being difficult interview subjects, in my few encounters with them I've found them congenial, amusing and completely willing to discuss their films, their methods and their motivations. I think they don't do well with vague or general questions -- when asked at a recent press conference, "What's the best thing about being Jewish?" they declined to answer -- and don't especially relish playing the role of celebrities. Ask them to talk about movies, though, or about the vicissitudes of 1960s television reception, and you're golden. I met them recently in New York, just before the premiere of "A Serious Man."

I was thinking about your last three movies: "No Country for Old Men," "Burn After Reading" and now this one. They're really pitched in different keys, so to speak. Is that deliberate, or did it just come out that way?

Joel Coen: You do pursue that to an extent. The funny thing about those three movies is that the scripts were all done around the same time, and they got made in the particular order that happened for boring production reasons. But when you move on to something else, you're often thinking, "What can we do that's not like what we just did?" Just because that makes it more fun for us.

I'm someone who also lived through the period of American history you capture in this film, and it's incredibly vivid. It seems like one thing you guys really like about making movies is the opportunity to create a world, a place and time that's specific to each film.

Ethan Coen: It is important to us, where and when the story is set. To get a grip on the story, we kind of have to get a grip on its context. Especially in this case, because the context of this one is where and when we grew up. It's interesting you refer to it as American history -- I guess that means we're getting on. But yeah, the whole enterprise of doing a story in the '60s, in suburbia, in this Jewish community -- Midwestern suburbia -- was interesting to us. And part and parcel of thinking about this story was thinking about where it was set.

J.C.: Part of the pleasure of making a movie, of actually putting the movie together, is creating a world that's specific to the movie. When you're doing period movies, that has its own challenges and pleasures, which was pretty much the case here.

You have some shtick in this movie about sending Dad up onto the roof to adjust the TV antenna, in a futile effort to get rid of all that snow on the screen during your favorite show. I can remember that, but I suppose there are now several generations of Americans now who will never have that experience.

J.C.: That's true. Those times are gone -- TV aerials. We actually had to put the aerials up on all those houses. Another interesting problem was that we were looking for a neighborhood -- and you can find them where we were shooting -- where the houses are of that vintage and are still in great shape. The problem is that they're surrounded by old trees that weren't there 30 or 40 years ago. So most or all of the trees were removed digitally, by computer. But in doing that, because they used the roof lines of the houses as matte lines, then they had to put all those aerials back in.

E.C. I want to say we had rabbit ears on our TV, which we didn't use in the movie. I remember dicking around with the rabbit ears, spinning them and moving them around on top of the set.

With aluminum foil on top of the rabbit ears?

We didn't do that. Some people did, but we didn't do that.

You were not low-class enough for aluminum foil on top of the TV set. That's a goy thing. [Laughter.]

You know, we always had a black-and-white TV, even past when our friends got color TV. But I remember that the early color TVs had controls for "Hue," and there was something else, some other quaint, dated term.

I remember that. I can't remember what it was called. You could make it go really green in one direction, and then really, like, this hideous orange-red color in the other. Was that what it was?

Yeah, I guess. You saw some really gruesome color.

Now, the most specific and startling thing about this film's setting, which is definitely not universal, is that it's a Jewish community that looks very generic at first glance, but totally isn't. Most representations of Jewish culture in American movies comes down to two things: immigrant culture, on one hand, or the fully assimilated culture of a Barry Levinson movie, where the people are into Cadillacs and football. This is totally different: middle-class, fully American but not assimilated.

J.C.: That's correct. That's a really good characterization of it, and of how it's different from what you're familiar with: things like a Barry Levinson movie or, like, Bernard Malamud or Saul Bellow novels. Those are also more urban.

E.C.: They're all more urban and except for Saul Bellow, more East Coast.

J.C.: Yeah, he was a Chicagoan, but Chicago is very different from where we grew up. You're right, it's very American but not assimilated. It was a community that existed within the wider culture but was protective and somewhat insular. You felt like your experience -- even though we were aware that most of the people around us were not Jewish, in the city that we lived -- we felt like our experience was in certain ways really bounded by the community.

E.C.: It wasn't just us. It was universal among the Jews in our community. We went to Hebrew school every day after school, Monday through Thursday. We went to shul on Saturday, and Hebrew school again on Sunday morning. It was, you know --

J.C.: We had some form of religious instruction six days a week.

That's impressive. I notice that you don't ever show the kids in the movie in public school, where presumably they are interacting with non-Jews every day. Except for the scary neighbors, and of course the goy with the teeth, there pretty much aren't any non-Jews in the movie.

J.C.: Right. What seemed interesting, as a place to set a story, was that world on the bus coming home from school, and the experience in Hebrew school and the synagogue. To a certain extent, when you're thinking about these things, you're also aware of the things you've seen many, many times and the things you haven't seen at all. The things you haven't seen at all seem like more interesting challenges, more interesting stories.

Some viewers may be taken aback by the way you depict the community's attitude toward non-Jews. There's a lot of dismissive talk about "goys," and the community seems totally self-contained: Jewish doctors, Jewish lawyers, Jewish dentists. I guess it's all summed up at the end of the anecdote the rabbi tells about the "goy's teeth." Which is awesome, by the way. At the end of it, Larry asks the rabbi, "What happened to the goy?" and the rabbi is, like, "The goy? Who cares?"

J.C.: [Laughter.] That always brings the house down.

E.C.: It's a classic line.

J.C.: That's the way, you know, non-Jews were talked about. It wasn't in a dismissive way. It was that, in certain contexts anyway, they were the Other.

E.C.: Right. It wasn't even about slighting them. It was: They have nothing to do with us.

Well, I'm definitely out of my depth with respect to Jewish culture, but the whole story -- the whole movie -- feels to me like a Talmudic parable, a moral fable about what happens to somebody who makes certain choices in his life. Then you've got these other stories nested into it, including a prologue that's in Yiddish and has the feeling of the old Yiddish theater. It uses the old tradition of the dybbuk, a kind of demonic spirit from Jewish folk tradition. I'm sure you don't want to give too much away, but what can you say about the relationship between that story and the main story?

E.C.: Well, it's interesting that you ask about it in connection with your other comment, that the main body of the movie feels like a folk tale or fable. That, I guess, is the ambition -- well, not even the ambition of putting on that beginning story, because there was no clear-cut agenda. It just felt right to us. But I think it felt right for that reason. It felt like a folk tale, so it served implicitly as an introduction, to say, "Here's another folk tale, here's another Jewish story." I guess this is imposing an explanation after the fact, because we don't really think about it in these terms while we're doing it, but, yeah, it's part of the whole Yiddishkeit, part of the whole Jew storytelling thing. Jews are big on stories, you know?

J.C.: Yeah, exactly. At a certain point we were thinking, maybe not explicitly, "What is Jewish storytelling?" This is Jewish storytelling, and this is Jewish storytelling. Are they an echo or a reflection of each other? Can they be? Would that be interesting? "What is a Jewish community?" This is a Jewish community in the shtetl, this is a community in another place. Are they reflections or echoes of each other in some way that's vaguely interesting and feels right, or at least not wrong? Will it be an interesting ambassador for the rest of the movie?

As Ethan was saying, sometimes you impose these things after the fact. But I think there was a little bit of thinking that by doing this we were saying immediately, "This is a story very specifically about Jews." Not a story about the Midwest, which you might have felt for a while if we hadn't done this. We were plunging into the deep end, and saying, "Here you are in a world of Jews, and that's what this movie is going to be about." It's a cliché, but when you see them in the long black coats and the sidelocks, that's putting your face in it. And we thought that was a good thing.

Yeah, I guess that's roughly how I responded to it. I assumed that there was a relationship between that first story and the later story, but not a linear, one-to-one connection, like those people in the shtetl are the grandparents of those later people or something. It does pose a question right away: What's the relationship between this village in Poland or wherever the hell it is, and this suburban neighborhood in Minneapolis?

E.C.: Another thing that appealed to us about it was that first you see Jews where you're used to seeing them, in the shtetl -- and then you see Jews on the plains. That's odd!

Let's talk about the story of the goy's teeth. So some non-Jew goes to see a Jewish dentist, who discovers that he's got a coded message from God written on the inside of his lower front teeth in biblical Hebrew. Did you make this up from whole cloth, or does it have some basis in folklore or something?

E.C.: It's got a basis in fact. It's something that happened to me a few years ago. I don't really like to talk about it. [Laughter.] No, we just made it up. The whole Jewish storytelling thing: You go to the rabbi with a problem, and he tells you a story. So what's the story going to be?

J.C.: The only thing we had trouble with was coming up with a Hebrew expression or word that was exactly seven characters that meant "Help me." For that we went to a rabbi named Daniel Sklar, who suggested something.

E.C. It was good. He said, "It's kind of 'help me,' kind of 'save me,' kind of 'redeem me.' And we thought, OK, that's perfect. Those are all good tones.

This is your most overtly Jewish movie, by a long shot. But I was able to come up with a brief list of other Jewish characters in your films. John Goodman's immortal Jewish convert in "The Big Lebowski," of course, who announces that he doesn't fucking roll on Shabbos. And I think we can assume that Barton Fink is Jewish.

E.C. We assumed that too.

J.C.: Well, he's Jewish and the Michael Lerner character in that movie is Jewish. The studio head. Some people kind of objected to that at the time, absurdly.

E.C.: We made a studio head Jewish! Imagine that!

"A Serious Man" opens Oct. 2 in New York, Los Angeles and Minneapolis, with wider national release to follow.