19.6.08

Digitalia (I)


El otro día, viendo "Hulk, el hombre increíble" (también conocida como "la velada autobiografía del calentón de Edward Norton") no podía dejar de prestar atención a la digital artificialidad de las criaturas. Me incomodaba, me parecía falso y no entendía porqué. Quiero decir: me he acostumbrado a ver efectos digitales hace mucho tiempo y si bien advierto muchas veces cuando aparecen, en el caso de "Hulk" se me hacen más notorios. El tema es la piel, me decía un colega, que digitalmente no puede hacerse. El tema es el tamaño, pensaba yo, y me daba cuenta que esas fluctuaciones de altura, esa manipulación de objetos grandes me resultaban falsas. El tema es el movimiento, podríamos decir, ya que la criatura se mueve con la chiclosa fibrosidad del truco digital.

No creo haber llegado a ninguna conclusión, pero tengo la impresión de que lo que me pasó es que me irritaba un poco (la película me gustó bastante más de lo que pensaba, especialmente si se la piensa como un estudio sobre la impotencia sexual) el intento de combinar un universo realista con uno que, definitivamente, no lo es. La "Hulk" de Ang Lee, por ejemplo, era mucho más artificial en sus efectos visuales, pero toda la propuesta estaba virada hacia ese lado, desde los cuadritos, los imposibles saltos y movimientos de la criatura, el tono operístico de la historia. Aquí se lo quiere colar en un mundo "plausible" y los choques son inevitables, especialmente cuando queda en evidencia la diferencia entre la ampulosidad de las historietas y la lógica algo más ajustada de las películas de acción.

Pensando en "Hulk" recibí "El amante" y me encontré con una serie de notas sobre "Indiana Jones", muchas de las cuales hacían hincapié en lo humano, lo geográfico, lo digital, lo falso, lo real, lo creado en computadora, y cómo la película de Spielberg trabajaba sobre eso. Uniendo unas y otras cosas --sumando una serie de títulos de los últimos años, como "Meteoro", "El hombre araña", "Soy leyenda", la trilogía Bourne, la nueva saga "Star Wars", y otros-- me daba la impresión de que todavía estamos atravesando una etapa de transición, de adaptación, entre dos modelos cinematográficos, dos modelos que son estéticos y también narrativos.

Uno es el de la "realidad física", el del plano organizado, el de la complejidad psicológica, el de la narración clásica, de la cual "Indiana Jones" parece ser su última expresión purista (no me malentiendan, hay mucho digital en el filme pero, salvo al final, se usa discretamente y tratando de que pase desapercibido). Y, en el otro extremo, "Meteoro", que juega con el tiempo y el espacio, con la unidad significante, destruye la continuidad convencional entre planos y luce como un mundo absolutamente artificial. Y con orgullo.

Y en el medio, la pelea por saber cómo se hará el cine popular en las próximas décadas. Por ahora, da la impresión (con "Hulk" como ejemplo cabal) que lo digital sigue siendo estético, vestuario, chapa y pintura, que habilita a tener escenas de acción de mayor espectacularidad. Pero que la intención es conservar los tópicos narrativos y los conflictos (familiares, edípicos, de pareja, etc.) clásicos. Ni siquera "Meteoro" zafa de eso: más allá del fastidio que pueda causar en alguno de nosotros su frenético montaje y su estética "Day-Glo", lo que verdaderamente termina limitando las posibilidades expresivas del filme es su insípida trama con un conflicto familiar y moral que está cincuenta años atrasado a la manera en la que la película está filmada.

Y ni hablar de "Star Wars" que con técnicas del siglo XXI filma tra(u)mas del siglo XIX. O "Iron Man", que pasa de ser una comedia ácida de los '40 a un catálogo de gadgets sin transición de por medio. O "Duro de matar 4", que intentaba hacer una revaloración del "old school" a partir de escenas sólo posibles gracias a las "new schools". Todo esto, claro, no necesariamente descalifica a las películas (bah, a algunas sí, como "Transformers", por ejemplo, que combina todas estas ideas de la peor manera posible), pero sí habla de una etapa de transición entre un modelo analógico y otro digital, en un sentido mayor que el de "los efectos especiales". En uno que abarca una idea de lo que debería ser el cine popular en un espacio social como el actual en donde lo virtual, lo inmediato, lo veloz, lo sintético y lo voraz parecen ser predominantes. En un mundo "Wii".

Se puede decir --y es rigurosamente cierto-- que defender ciertos "valores bazinianos" de "Indiana Jones" (cuenten la duración de los planos en esa película) es en algún sentido una postura reaccionaria y conservadora. Pero la película está construida en función de modelos preestablecidos. No intenta marcar tendencia, pretende rescatar un formato de otra época apenas exagerando un poco la ironía y con un tono zumbón (esa es la palabra y no otra) que sólo se entiende en referencia a esos modelos.

"Meteoro" es una exploración en el vacío de "la realidad física" que no se atreve a llevar ese "modelo digital" a su construcción de personajes. Recuerdo que Truffaut se quejaba de la búsqueda de cierto viejo cine francés por construir un "realismo psicológico". Hoy seguimos pidiendo lo mismo: necesitamos personajes construidos desde los conflictos más elementales, los funcionales, los que arman la estructura "analógica" que todavía necesitamos para pintar sobre ella un universo digital.

Es por eso que, de todas las películas que trabajan sobre estas ideas la que me parece más cercana a pegar el salto es, tal vez, la que se vea como menos "digital" de todas: la trilogía Bourne. En ellas, la fragmentación está inserta tanto en el personaje como en la estética, no hay pasado porque el personaje es amnésico, casi no hay traumas (los hay, pero mucho menos que la cuota habitual) y las imágenes se suceden velozmente, como en un recorrido acelerado y fugaz por distintos escenarios (re)construidos desde el montaje.

Era curioso oirlo hablar a Spielberg maravillas de esta trilogía y a la vez defender su idea de hacer planos más largos, que el espectador entienda para qué lado mira cada personaje, quien pelea contra quien, etc. "Bourne" consigue sere comprensible pero no por respetar la realidad física sino por construir una, puramente cinematográfica, acorde a la lógica del personaje, por construir historia desde el momento, desde la fugacidad, desde lo inasible.

"Hulk" navega entre esas dos aguas y si se convierte en un producto efectivo es por que hoy todavía seguimos necesitando de esa combinación entre lo "analógico" (eso que a algunos actores les gusta definir como "personajes bien desarrollados") y lo puramente sensorial, virtual, digital. La excusa humana que nos libere de la culpa de disfrutar 45 minutos de lucha libre entre dos criaturas enormes y horribles creadas en una computadora.

18.6.08

De 32 a 5, sin escalas

La película de Leonardo Favio, "Aniceto", no fue un gran éxito comercial. Con 16 mil personas en cinco días (11 mil en cuatro días, lo que se calcula habitualmente) y en 32 salas se puede decir que fue un fracaso. No sonoro, ni terrible, ni tremendo. Solo que no funcionó. Ahora bien: no se entiende por qué la película se cae de las 32 salas que salió originalmente a las ¡5! en las que quedó después de la primera semana.

Se podría entender una reducción en salas (digamos, a la mitad), pero esta forma de borrar la película del mapa para hacer entrar a "Hulk" y a "El fin de los tiempos" hace imposible que la película sobreviva, mínimamente. De esas 16 mil personas que vieron "Aniceto" en el fin de semana largo, varias seguramente la recomendarán. Pero los que ya quieran ir a verla se encontrarán con que, de las salas grandes, solo quedó en una del Abasto y en el Gaumont. Directamente, la borraron.

Si se habla de que una de las deudas pendientes "oficiales" del cine argentino es el cuidado de la distribución y comercialización de sus películas, aquí hay una prueba más de que la Ley de Cine funciona mal o directamente la pasan por arriba. No tengo los datos exactos de cuántos espectadores por sala y por día hizo, y si esa media debería permitirle quedarse más tiempo en esas salas (los detalles numéricos de la Ley de Cine me exceden, pero recuerdo que había una cláusula que tenía que ver con una permanencia de dos semanas mínimo), pero la eliminación absoluta de la película me parece vergonzoso, catastrófico, especialmente tomando en cuenta que se trata de una figura irreprochable como Favio haciendo su primera película en quince años.

También la película de Pablo Trapero, "Leonera", se vio perjudicada por estos estrenos y por los de "Narnia" y "Sex & the City" la semana pasada. Sigue con la misma cantidad de copias, pero los complejos la mandaron a sus sucursales menos concurridas con lo que obviamente la película caerá rápidamente en cantidad de espectadores.

Buena parte del cine argentino funciona gracias al "boca en boca". Seamos honestos: la gente no corre a ver las películas de Favio, Trapero o Burman el primer fin de semana como lo hacen con "Indiana Jones", "Narnia" o lo harán con "Superagente 86". Y si no se les da un mínimo tiempo a las películas para que se encuentren con su público, con la calidad no alcanza. Cuando el "boca en boca" favorable comienza a rodar, lo más probable es que al que quiera verlas no le quede otra que terminar consiguiendolas en el Parque Rivadavia...

Presentación del Fondo Metropolitano

Buenos Aires, 17 de junio de 2008

Estimados Productores y Directores:

El Ministerio de Cultura y la Dirección General de Festivales de la Ciudad invitan a Ud. a la Presentación del Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias 2008– Línea Audiovisuales para largometrajes y cortometrajes.

El objetivo de este lanzamiento es informarles las fechas y requisitos para la presentación de las obras y cantidad y montos de los subsidios que se otorgarán, así como poder esclarecer las dudas que tengan respecto de las presentaciones.

Los esperamos el jueves 26 de junio en la Sala Leopoldo Lugones, Corrientes 1530, 10º piso, a las 11 hs.

Esperamos contar con su presencia,

Sergio Wolf
Director Artístico BAFICI

Rosa Martínez Rivero
Productora General BAFICI

Se ruega confirmar presencia a:
paula@bafici.gov.ar


Paula Niklison
Coordinadora de Cine Argentino
Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente
Tel/Fax: (54 11) 4328 3454
Av. Roque Sáenz Peña 832 – Piso 6º - C1035AAQ
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
paula@bafici.gov.ar
www.bafici.gov.ar

17.6.08

"Aniceto", o el éxito que no fue


Unas 16 mil personas fueron a ver "Aniceto", de Leonardo Favio, en sus primeros cinco días de exhibición. La lanzaron --audazmente, tratándose de un filme que en buena parte es un ballet-- en 32 salas y las cifras no alcanzarán, seguramente, a satisfacer a nadie. De jueves a domingo (los cuatro días que normalmente se miden) hizo sólo once mil espectadores, lo que da a entender que, claramente, la película no encontró su público.

El otro día Favio decía estar convencido de que iba a pasar algo fuerte con su película. Yo no me atreví a contradecirlo, pero le comenté que los fenómenos masivos como "Juan Moreira" o "Nazareno Cruz y el lobo" ya no se ven más. Y que, tomando en cuenta la propuesta, no era muy probable que "Aniceto" marcara récord alguno.

Favio, inteligente, me retrucó diciendo que creía que "lo fuerte" de la película estaba en los rumbos estéticos que iba a marcar. De vuelta, no lo contradije, pero no imagino decenas de cineastas saliendo a hacer ballets o musicales. Menos en la Argentina. Un conocido director que me encontré el otro día me decía que le había gustado mucho la película, pese a que "yo me tiento de risa cada vez que alguien se pone a bailar".

Tal vez sí, y en esto estoy de acuerdo con Leonardo, sea "fuerte" para su posicionamiento frente al hecho de hacer películas. Hoy, a Leonardo Favio le interesa filmar así, excederse de los límites de lo convencionalmente cinematográfico y acercarse a una experiencia estética que incluya otras artes. Me aseguraba que "El mantel de hule" --su próximo proyecto-- irá por ese lado.

A esta altura nadie puede cuestionarle el derecho a Favio a hacer lo que se le venga en gana. Es valioso --y agradable-- saber que un director de 70 años quiere seguir experimentando y probando cosas del lenguaje cinematográfico. Tendrá que saber, claro, que no es muy probable que el público lo acompañe masivamente en este viaje. Pero, a la vez, no dejar amedrentarse por eso. El cine es bastante más que cifras de taquilla y promedios de espectadores por sala.

16.6.08

La France - Banda de sonido

Las cuatro encantadoras canciones que interpreta el pequeño ejército desertor en el filme de Serge Bozon, "La France", en las versiones que se escuchan en la película. Una vez que se te pegan en la cabeza, no hay forma de sacarlas de ahí.

Cortesía de Mark Peranson

L'Angleterre

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L'Allemagne

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La Pologne

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L'Italie

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Jean-Luc Godard: los "años Mao"

Complejo Teatral de Buenos Aires
Teatro San Martín
Jean-Luc Godard: los “años Mao”


Nueve films inéditos en Argentina, en la Sala Leopoldo Lugones

La agenda completa del ciclo es la siguiente:

Miércoles 18:

Un film como cualquier otro (Un film comme les autres; Francia, 1968)

Jean-Luc Godard recupera las imágenes de archivo de las revueltas estudiantiles de mayo del 68, filmadas por el grupo militante ARC en París, para montarlas junto a las discusiones entre tres estudiantes de la universidad de Nanterre y dos obreros de la fábrica Renault.

A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas. (103’).

Jueves 19:

British Sounds (Reino Unido, 1969)

Imágenes y sonidos de la cadena de montaje de la British Motor Co. en Cowley, Oxford; un presentador de televisión; estudiantes de Essex haciendo pósters de propaganda de izquierda; un grupo de militantes obreros marxistas. Jean-Luc Godard construye un film político en el que estudia las condiciones de trabajo de la clase obrera en Gran Bretaña y las posibles vías revolucionarias para derrocar a la clase dirigente. (50’).

Pravda (Francia/República Federal Alemana, 1969)

El término ruso pravda significa “verdad” pero es también el nombre del periódico oficial que acompañó la vida política de la Unión Soviética. El grupo Dziga Vertov trabaja sobre este doble sentido: con imágenes obtenidas clandestinamente en Checoslovaquia pone de manifiesto cómo el cine puede mentirle al espectador y prueba, asimismo, que el capitalismo estaba fuertemente presente en los países comunistas de Europa del Este. (58’).

A las 14.30 y 19.30 horas (118’ duración total)

Viento del este (Le Vent d’Est; Francia/Italia/República Federal Alemana, 1969)
Con Gian Maria Volontè, Anne Wiazemsky, Cristiana Tullio-Altan, Marco Ferreri, Glauber Rocha.

Encargado por un mecenas a un amplio colectivo, Viento del este fue realizado por Godard y Gorin y supuso una suerte de manifiesto fundador del grupo Dziga Vertov. Las estructuras, los clichés y los estereotipos del western tradicional sirven de coartada para una reflexión sobre la lucha de clases y la desestimación del cine burgués.

A las 17 y 22 horas (89’)

Viernes 20:

Vladimir y Rosa (Vladimir et Rosa; Francia/República Federal Alemana, 1970)
Con Yves Afonso, Juliet Berto, Jean-Luc Godard.

En 1969, ocho militantes norteamericanos fueron acusados de “conspiración para provocar la revolución” y juzgados en el proceso conocido como el juicio de los Ocho de Chicago. Aquí Godard hace una reconstrucción paródica del juicio cuyo juez lleva por nombre Ernest Adolf Himmler y se distrae haciendo garabatos sobre ejemplares de la revista Playboy en lugar de escuchar a los acusados. Una sorprendente mezcla de cine político y farsa que hace una caricatura de la justicia aburguesada y corrupta. “Esta película nos ha mostrado la dificultad de hacer un film de ficción, con actores, que sea un film materialista. Es una cuestión que los chinos empiezan a plantearse: la ventaja que nos llevan radica en que nosotros no hemos tenido la revolución, ni la revolución cultural. Conviene trabajar en esta dirección, siguiendo nuevas formas que no estén demasiado teorizadas” (Jean-Luc Godard, 1970).

A las 14.30 y 19.30 horas (92’).

Luchas en Italia (Lotte in Italia; Italia/Francia, 1970)
Con Cristiana Tullio-Altan, Paolo Pozzesi, Jerome Hinstin.

Análisis de la evolución de una joven militante marxista y las contradicciones entre la ideología marxista y la ideología burguesa que existen en su vida cotidiana. Una voz en off, verdadera voz de la conciencia política, examina minuciosamente las condiciones de vida de esta joven. Rodada en 1969 por el Grupo Dziga Vertov, es una excelente muestra de la etapa política -los llamados “años Mao”- del cine de Godard.

A las 17 y 22 horas (59’).

Sábado 21:

One P.M. (One Parallel Movie) (Estados Unidos, 1971)
Con Marty Balin, Amiri Baraka, Carol Bellamy.

Un retrato de la escena política radical norteamericana centrada en el rechazo de la guerra de Vietnam, con testimonios, entre otros, de Eldridge Cleaver, líder de los Panteras Negras. El film fue rodado por Godard junto a dos maestros del documental, D. A. Pennebaker y Richard Leacock, quienes terminaron la película por su cuenta con el título One P.M. (One Parallel Movie) cuando, después del visionado del material en bruto, Godard rechazó seguir participando del proyecto.

A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (78’).

Domingo 22:

Carta a Jane: investigación sobre una fotografía (Letter to Jane: An Investigation About a Still; Francia, 1972)

A partir de una fotografía de Jane Fonda publicada en L'Express en la que la actriz norteamericana aparece retratada en Hanoi junto a dos vietnamitas, Godard y Gorin denuncian la hipocresía y falsedad de los medios de comunicación de masas. (50’)

Aquí y en otro lugar (Ici et ailleurs; Francia, 1974)

Aquí y en otro lugar desarrolló la última fase del montaje de Jusqu'à la victoire, film del Grupo Dziga Vertov rodado en Palestina con Armand Marco en la primavera de 1970. Después de varios montajes sucesivos, jamás presentados en público, el film quedó inacabado cuando el Grupo se disolvió a comienzos de 1973. El proyecto fue retomado más tarde por Godard, sin Gorin pero con Anne-Marie Miéville. Gorin rechazó constar como co-autor. El film cuestiona las imágenes rodadas en Palestina y hace un retrato desencantado de la etapa militante de Jean-Luc Godard. (53’)

A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (103’ duración total).

Precio de las localidades en la Sala Leopoldo Lugones $ 7.- Estudiantes y jubilados $ 4.- (Los interesados deberán tramitar su credencial de descuento en el 4° piso del Teatro San Martín, de lunes a viernes de 10 a 16 horas.)

15.6.08

"Dylan inventó su propia historia"


Micah P. Hinson & The Red Empire Orchestra (2008)


El rock nacido del dolor crónico


XAVI SANCHO
- Barcelona - 15/04/2008

Hace 15 días que cumplió los 27 años, la edad en la que antaño morían las estrellas de rock. Hace una semana que se casó, hecho que, según algunos historiadores musicales, conduce a la sequía creativa. Estos dos acontecimientos se han convertido, en el caso de este cantautor criado en Abilene (Tejas), en lanzamientos de una carrera que, tras años de underground, parece dispuesta a pegar el gran salto. Diez fechas por España -el tour arrancó el 10 de abril en Alicante, y tras Madrid, ayer, seguirá por Bilbao (mañana), Durango, Santiago de Compostela, Vigo, Barcelona, y terminará el 23 en Valencia- paseando su folk, gospel, country y soul de deliciosa factura sonora y emoción lírica marcan el inicio del que puede ser su gran año.

Micah P. Hinson, entre entrevista y entrevista, se acerca a la habitación de al lado, donde descansa su esposa. Le propuso matrimonio sobre un escenario en Londres y en su anterior visita a España llevaba una instantánea de la chica en la guitarra. "Me ha convertido en mejor persona. He hecho muchas cosas malas en el pasado. Ella me ha cambiado. Es muy religiosa y me ha hecho entender que la religión no es un feudo de hijos de puta como yo creía", comenta mientras fuma marihuana de una lata de cerveza. Sonríe y se explica. "Una lata no es una prueba de ningún delito. A mi mujer no le gusta que lo haga". Sonríe de nuevo y advierte que, por mucho que la ame, no tiene ninguna intención de convertirse en un cristiano renacido.

El nuevo disco de Hinson, que se edita en mayo, lleva el título de Micah P. Hinson and the red empire orchestra. Es su cuarto álbum y el primero en el que las ambiciones musicales compiten con las confesionales. Hinson posee un turbio pasado, plagado de adicciones, visitas a la cárcel y oscuros accidentes, de los que le han quedado notables secuelas físicas. Problemas en una vértebra, dolores crónicos que justifican una de cada dos visitas a la lata de cerveza. "Es terapéutico, como mi música. Todos mis discos nacen de circunstancias especiales. Desde la necesidad de salir del pozo a la terapia a través de la poesía, pasando por el hecho de estar postrado en una cama y darte cuenta de que tus finanzas están hechas polvo. Ahora todo ha sido mucho menos dramático. La espalda me dolerá siempre. Eso sí, lo del dinero parece solucionado con esta gira", confiesa entre risas el hombre cuya biografía se lee como un libro de Cormac McCarthy y su música se escucha como la de un Nick Cave derrotado.

Hinson ha escrito tres autobiografías a base de escritura automática y dolores. Parece que también le darán réditos. "Quieren hacer un filme con mis libros. Trabajaré en el guión, haré la música e incluso el papel principal. Por primera vez siento que toda la mierda que he vivido tiene un sentido".

Malambo islandés


Sigur RósGobbledigook

Tétrico


El viernes pasado me ofrecen hacer una entrevista express a Vincent Gallo con motivo de la presentación de sus películas en el MALBA. "No puedo", les digo, "es mi franco" y pienso: "Ni muerto doy vuelta media ciudad para entrevistar por un rato a Gallo". Quiero ser claro: el tipo me parece un muy buen actor y director (el ciclo de hoy es Super Recomendable), pero no me lo hago un gran conversador ni me motiva lo suficiente para levantarme del sillón en el que cómodamente estoy tirado leyendo nosequé. Lo llamo a Diego Papic, quien más veloz que la delantera holandesa marcha raudo hacia el destino prefijado por Gallo: el Faena Hotel.

Diego saca el asunto en tiempo récord. Entrevista a Gallo, desgraba, envía y en pocas horas el material sale publicado en "Clarín". La nota contiene algunos comentarios barderos --previsiblemente-- de Don Gallo, una ironía y una "mala onda" que me resultan festejables (que la comida de acá no es taaan buena, que las mujeres son muy complicadas, que el sindicato de actores es impresentable, etc, etc, todas cosas que, vamos, nadie que viene de afuera dice y muchos deben pensar) y que, lo sé, también le parecieron así a Papic.

Pero lo cierto es que a Gallo (o a su productora o a los que organizaron el ciclo), la nota --publicada un domingo-- no les gustó ni medio. Me piden rectificaciones, un espacio para que Gallo "se descargue", me recomiendan escuchar las grabaciones. Diego asegura que todo lo dicho, dicho está. "Gallo's people" dice que no, que no fue tal, que dijo cosas maravillosas sobre todo el mundo y habló mucho de su cine. Papic me confirma que habló de sus pelis pero que, claro, tomando en cuenta su trabajo en la película de Coppola y el poco espacio que había, prefirió poner sus comentarios sobre su experiencia porteña. E insiste (y sé que es cierto) sin ninguna mala onda. Al contrario, casi aplaudiendo su libertad de expresarse contra el bife de chorizo y demás orgullos patrios.

La historia se va complicando a lo largo de la semana. Sin mala onda, pero con insistencia, vuelven con el tema. Les ofrezco que Gallo mande un "statement". Me dicen que el hombre no quiere, que todo lo bueno para decir ya lo dijo en la entrevista y que publique lo que no salió en "Clarín" (Diego, ¿y si lo desgrabás y lo ponemos acá?). Les digo que es imposible publicar dos entrevistas seguidas a Gallo y termino proponiéndoles una tregua: vuelvo a publicar la programación del ciclo y quedamos a mano. OK, me dicen. El "pirulito" sale. No vuelvo a saber de ellos, aunque imagino que esta tarde en el MALBA alguien se ocupará de mencionarlo.

(Como si esto fuera poco, por internet empieza a circular el link a una página web en la que Gallo ofrece sus dotes sexuales a cambio de altísimos precios... nunca pude descifrar si era una joda o qué)

En medio del "affaire Gallo" me llaman de parte de Leticia Bredice quien, me aseguran, quiere aclarar "los falsos rumores" de que tendría algún tipo de histora con Coppola, que a esta altura ya se parece más a "Guillote" Coppola (el ex manager de Maradona, para los que leen "overseas") que a Francis Ford. "OK", digo, "cuando ella quiera". Pasan las horas y los intercambios de emails. Que si, que no, que luego, que mañana. Finalmente se borran y yo, metido en una entrevista a Todd Haynes que --pueden imaginarlo-- me interesaba mucho más, decido abandonar la pesquisa. Tendrán seguramente otros interlocutores receptivos.

En el medio me quedo pensando si una cosa y la otra tuvieron que ver, si hay un clima enrarecido en torno a "Tetro". Explico: no estuve aquí durante todo el affaire sindical y me enteré ya bastante tarde de todo ese asunto de los contratos y eso. Y como oficialmente la producción no se comunica (set cerrado, actores que no pueden hablar de nada, jefes de prensa instruidos para que avisen que no quieren ser molestados), todo funciona por los costados, por actores bocones, amigos de conocidos que trabajan en la película, chismes de lo más escatológicos (escuché un par que no me atrevo a reproducir siquiera acá) y gente que habla de más y luego se arrepiente.

Sólo espero que la película sea más interesante y digna que esta "soap opera" de rumores. Lo cierto es que estoy empezando a temer lo peor. Tengo en casa el DVD de "Youth Withouth Youth" (su última película filmada en Rumania y aún no estrenada aquí) y no me atrevo a verlo.

¿En Bucarest le habrá pasado lo mismo?

13.6.08

"No soy yo cuando me transformo"




Estaba escuchando nuevamente la banda sonora de "I'm Not There" --la semana que viene se estrena la película-- y volví a pensar en la idea de los covers. Recuerdo que se hicieron bastantes críticas respecto a la salida del disco y a que no tiene temas originales de Bob Dylan (salvo, claro, "I'm Not There", que estaba inédito). Más allá de la calidad específica de las versiones, la idea de que el disco no cuente con los originales es perfectamente congruente con la tesis de la película.

Si Bob Dylan no debe ser visto --entiende Haynes, yo comparto-- como un emblema de la autenticidad sino, más bien, como un ente en constante reinvención, un fantasma de si mismo, un discurso hecho persona/s, la idea de que Dylan no aparezca en la banda sonora es perfecta, como también lo es que, cuando Bob aparece finalmente en la película sobre el final, no habla. Simplemente, toca la armónica.

Ahora bien, las versiones tienen la particularidad --en su mayoría-- de ser bastante fieles al sonido original de Dylan. Cambia la voz, la instrumentación, ciertos tiempos, pero casi no hay deconstrucciones radicales como debería haberlas tomando en cuenta la propuesta de Haynes. No llega a ser la banda de sonido que el filme merece.

Se me ocurre, en cambio, y habiendo visto a Bob Dylan en vivo varias veces (la última en Velez, hace poco) que el mejor autor de covers de Dylan es él mismo, cuando hace sus canciones en vivo. Los temas de la banda sonora se reconocen a los pocos segundos. En el show de Dylan, en cambio, había que esperar medio minuto para descubrir qué canción estaba cantando, y aún así, podías equivocarte. No sólo la voz de Dylan cambia "la puesta" de las canciones: la banda también toca "otra cosa".

Una prueba más de esa idea de la reinvención constante de la que habla el filme, el "Dylan Live" es una mutación más del hombre de Duluth, una que el filme no incluye, tal vez, porque es una mutación permanente, que no se puede cristalizar en ningún momento o época.

Me gusta que "I'm Not There" se estrene la misma semana que "The Incredible Hulk": son dos películas mucho más parecidas de lo que uno podría suponer. No sólo por el tema de la mutación y del cambio. "The Incredible Hulk" es, también, un cover de "Hulk", de Ang Lee. Un caso raro de remake inmediata...




Más sobre "covers"



"Suzanne", de Leonard Cohen, por Nick Cave

Suzanne takes you down to her place near the river
You can hear the boats go by
You can spend the night beside her
And you know that she's half crazy
But that's why you want to be there
And she feeds you tea and oranges
That come all the way from China
And just when you mean to tell her
That you have no love to give her
Then she gets you on her wavelength
And she lets the river answer
That you've always been her lover
And you want to travel with her
And you want to travel blind
And you know that she will trust you
For you've touched her perfect body with your mind.

And Jesus was a sailor
When he walked upon the water
And he spent a long time watching
From his lonely wooden tower
And when he knew for certain
Only drowning men could see him
He said "All men will be sailors then
Until the sea shall free them"
But he himself was broken
Long before the sky would open
Forsaken, almost human
He sank beneath your wisdom like a stone
And you want to travel with him
And you want to travel blind
And you think maybe you'll trust him
For he's touched your perfect body with his mind.

Now Suzanne takes your hand
And she leads you to the river
She is wearing rags and feathers
From Salvation Army counters
And the sun pours down like honey
On our lady of the harbour
And she shows you where to look
Among the garbage and the flowers
There are heroes in the seaweed
There are children in the morning
They are leaning out for love
And they will lean that way forever
While Suzanne holds the mirror
And you want to travel with her
And you want to travel blind
And you know that you can trust her
For she's touched your perfect body with her mind.

12.6.08

¿Será un "judío genuino"?



"You Don't Mess With the Zohan" trailer

El silencio, la espera, la pasión


Discos de Junio



Joan As Police Woman: "To Be Loved", del álbum "To Survive"



Fleet Foxes: "White Winter Hymnal", del álbum "Fleet Foxes" (No Official Video)



Paul Weller: "Have You Made Up Your Mind", del álbum "22 Dreams" (Live with Jonathan Ross)



Aimee Mann: "Freeway", del álbum "@#%&*! Smilers"



Bon Iver: "Flume", del álbum "For Emma, Forever Ago"




Neil Diamond: "Pretty Amazing Grace", del álbum "Home Before Dark", plus "Love on the Rocks" (Live on Jonathan Ross)

11.6.08

Recuerdos de "La león"

Vi "La león" hace mucho tiempo (un año y medio, casi) y a veces resulta un buen ejercicio escribir algo sobre un filme --no una crítica, no sería justo-- más en función de los recuerdos y las impresiones que va dejando con el correr del tiempo que a partir de la inmediatez y especificidad de un visionado reciente. El tiempo permite una especie de destilación, la película empieza a decantar hacia una zona donde sólo quedan las sensaciones más profundas, más específicas, las que más impacto causaron.

Puedo decir que no recuerdo todos los detalles argumentales de la trama, pero me quedaron algunas escenas, que tal vez ni siquera existieron tal como yo creo recordarlas: el viejito en la casa, la mirada de Román a la lancha que pasa, Valenzuela estacionando "La león", su mirada torva y caliente cada vez que lo ve a Jorge (uso los nombres de los actores, no me pidan que recuerde los de los personajes, sepan disculpar, mi memoria funciona así), el partido de fútbol (una escena que no me gusta mucho), cuando Román se queda sin poder tomar la lancha colectiva, una especie de canoa con un curioso grupo humano, y la sensación generalizada de ver una película bella, infrecuente, que ganaba puntos por su exploración sexual (aunque la escena de sexo entre ambos, se nota, no les salió muy bien) y por adentrarse en un universo poco usual, pero que por momentos tendía a regurgitar el lenguaje del cine argentino contemplativo.

Después de "La león" vinieron "La orilla que se abisma" y "El sueño del perro", dos películas que circulan por zonas similares, todas ellas parientes indirectas de "Los muertos". El filme de Otheguy se estrena, como otras películas, un poco fuera de tiempo, más de lo que ya casi estaba en su momento de gestación. Sigue siendo una película recomendable, puramente cinematográfica: si se deciden por ella, no opten por el DVD. Su lugar está en la pantalla grande.

10.6.08

Cover versions


Un comentario de Favio, en la entrevista que le hice el otro día, me dejó pensando acerca de la diferencia que existe entre la música, el ballet y el teatro frente al cine a la hora de hacer nuevas versiones de objetos artísticos ya existentes. El hablaba de "El lago de los cisnes" y como cada nueva puesta puede ser analizada de manera independiente de las anteriores, mientras que en el cine siempre caemos en el remanido concepto de la remake, y en la idea de que no se puede mejorar el original, o bien, en que "algo malo está pasando" para que volvamos a algo ya hecho y probado.

En la música pop está pasando algo similar. Si bien en el jazz, el tango o la música clásica, por ejemplo, es lo más normal del mundo reversionar canciones o temas, muchas canciones de pop y rock (especialmente, after-Dylan) parecen poseer un "aura" de intocabilidad. Son "canciones de autor", hechas para ser escuchadas una y otra vez de la manera en la que fueron compuestas y por quienes las compusieron o interpretaron originalmente.

Sin embargo, día a día me voy a dando cuenta que el universo de las versiones (covers) en el ámbito de la música me resulta cada vez más fascinante. No me refiero, claro, a engendros tales como "Bossa & Ramones", los imitadores de los Beatles (o Génesis, o Pink Floyd o Queen...), ni a las bandas de bar que copian prolijamente a grupos o cantantes (los falsos Sabinas que pululan por Buenos Aires meten miedo). Me interesa la desacralización de ciertos temas, la posibilidad de volverlos a escuchar por artistas muy lejanos a los originales, en tiempos y estilos completamente diferentes a los que fueron hechos por primera vez.

Hay un tipo de "covers" que lleva la delantera comercial y siempre es agradable de escuchar, aunque termina agotando al poco tiempo. Es la versión acústica, sensible o dramática de canciones pop que fueron famosas por ser todo lo contrario. Digo, hacer un tema de Madonna en guitarra acústica o uno de George Michael en versión cantautor puede tener su gracia ("Mad World", de los Tears for Fears, por Gary Jules, es un logro en este sentido), pero es como un chiste que se acaba a la tercera escucha.

El área que más me interesa es el de la reinterpretación. Modificar el tema, alterarlo, mantener algunos ecos del original, pero que en la transposición quede evidente la marca del nuevo intérprete: "Wonderwall", por Ryan Adams; "Walk Away Renee", por Billy Bragg; "Your Song", por The Streets. Son sólo algunos ejemplos. En estas semanas el mercado se está inundando de discos de "covers". Algunos se componen de temas cuyos originales son tan poco conocidos que si nadie nos avisa que son "covers" ni nos enteramos. El notable nuevo disco de Vetiver, "A Thing of the Past", por ejemplo, es así. O "Takes", de Adem. No tanto los de Cat Power ("The Covers Record" y "Jukebox"), Grant Lee Phillips ("Nineteeneighties") el curioso experimento de Scarlett Johansson con canciones de Tom Waits ("Anywhere I Lay My Head") o las increíbles versiones resignificantes de todo el rock que pasaba por la voz de Johnny Cash.

Lo cierto es que el asunto puede funcionar muy bien: la canción cobra una nueva vida a partir de esa otra voz, de esa otra instrumentación, del estilo (recordar a Caetano Veloso "cubriendo" a Michael Jackson, entre muchos otros) y genera nuevos sentidos y significados.

Pero en el cine parece imposible. La remake es un género bastardeado. "Funny Games", de Michael Haneke, es un filme impresentable comparado al original. El ejercicio "Psicósis", de Gus Van Sant, no funcionó. Las remakes de terror casi nunca superan a las originales. Y nadie se imagina a alguien diciendo: "Vamos a hacer otra versión de 'La dolce vita' ". Lo más parecido a un experimento exitoso en apropiación fue "Stellet Licht", la película de Carlos Reygadas que tenía algunos puntos de contacto con el "Ordet", de Carl T. Dreyer. Pero lejos estaba de ser una remake. Están, claro, las incontables versiones de novelas o de operas o de obras teatrales. Pero yo hablo aquí de cine sobre cine.

¿Por qué no puede versionar/se sin ser cuestionado? ¿Por qué se desestima "Aniceto" suponiendo que Favio tiene que hacer otra cosa y no volver a una historia que ya filmó? Uno podría también asegurar que muchos directores filman una sola película durante toda su vida, con pequeñas variantes, y no estaríamos muy errados si pensamos en cada película de Lucrecia Martel o de Lisandro Alonso como una "cover version" de la anterior. Y si asi fuera: ¿cuál es el problema? ¿Por qué deberían moverse hacia otros territorios si ese mundo que conocen y manejan les permite inagotables opciones interpretativas?

Favio se dio el gusto de hacer una extraña versión orquestada de "Aniceto". Si la otra fue una película "unplugged", ésta es una rara mezcla entre lo sinfónico (la música, atronadora) y el minimalismo aún más exacerbado de la trama y de la puesta. ¿La canción es la misma? ¿Los mecanismos del cine permiten que una "cover version" no sea bastardeada? ¿Será que no conviene meterse con el cánon?

En unos años tendremos "El eternauta", por Lucrecia Martel.

Ahí volveremos a hablar...

Mientras tanto, escuchen "Walk Away Renee", de The Left Banke, por Billy Bragg --un tema que jamás pensé que podía ser mejorado--, y entenderán de lo que hablo...




The Billy Bragg version



The Left Banke version

8.6.08

Aniceto (2008)


"A Iván Wyszogrod lo descubrí yo en "Gatica". Tenía 19 años. Es un genio, el músico más grande que ha dado la cinematografía del mundo."

"Por lo general, trabajo con modelos. Una música que me golpea y empiezo a trabajar el guión con esa musica y cuando él músico viene le digo 'con esto me motivé, llegué aca, hice esto'. Y vamos buscando entre los dos. Pero tenés que tener un Stradivarius como Iván."

"La puesta de cámara era previa y el guión bastante de fierro. Le doy mucha bola al sonido, a la música. En "Aniceto" algunas cosas dibujé, trabajé con tipos brillantes como Andrés (Echeveste), el director de arte, un tipo con una sensibilidad exquisita. Estuve acolchonado por todos lados. El equipo me bancaba, me aportaba cosas maravillosas. Al cámara (Miguel Caram) lo distinguí en los titulos porque realmente es un genio. No te regalo la palabra genio, son geniales."

"La experiencia de trabajar en un ambiente controlado es mucho más linda, tipo títeres, tipo Mélies. Con el mundo real ya trabajé mucho. Esta es una experiencia nueva. Hay tantas cosas para hacer."

"Soy obediente de la gente talentosa. No soy necio. Creer que ya la sabes es lo peor que te puede ocurrir, soy de oir a todos. Un día estábamos en Cinecolor viendo que hacíamos con una toma de Gatica en la que llega el hermano a avisarle al manager que no lo encuentra. Llueve, bomberos, coches alineados. La escena tenía ritmo, todo, pero no funcionaba. Pegábamos, sacábamos. Entonces llega Pajarito, un vago amigo mío, y dice: '¿Qué quieren mostrar? ¿Qué tenían guita para alquilar autos?' Y tenía razon. Me estaba quedando con la panorámica. 'Ya mostraste los autos', me dice. Y corté a la mierda todo... Mirá si yo fuera un nabo, me la pierdo."

"A Rodolfo Mórtola lo amo, es otro colaborador de por vida. Dice siempre lo justo, nos entendemos bien."

"Extras" de mi entrevista a Leonardo Favio que saldrá mañana en "Clarín"

(Gracias a Santiago, por compartir la experiencia y los nervios,
y a Lola por haberme enseñado a ver al otro Favio).

7.6.08

Perón, sinfonía de un sentimiento (1999)

"No hay ni nueva etapa ni vieja etapa. Es como decir que hay un nuevo cristianismo. El peronismo siempre fue uno. ¿Se da cuenta? Yo tengo carné de conductor, pero yo no manejo, ¿me entiende? Vos podés llegar a los más altos estamentos de un partido político y no tener nada que ver con ese partido. Porque uno es lo que hace y hace lo que es. ¿Qué tiene de cristiano el Papa Borgia? O tantos otros. O muchos obispos que hemos tenido acá. Y de golpe te encontrás por ahí con una persona en China, por ejemplo, que ni oyó hablar de Cristo, y es más cristiana que su Santidad. Entonces... el partido, como partido, nunca me expresó. Ni como cineasta ni como nada. Lo que yo amé es lo que vi, el trato con el niño que fui, con la ancianidad, las obras que se realizaron, la visión, el talento... Vos escuchás un discurso de Perón en aquella época o algo que respondía y te quedás perplejo, porque estaba cien años adelante de todo. Y todo lo que él dijo se fue dando. Entonces, ¿qué es ser peronista? Yo digo que todo el que se sensibilice frente a un niño desvalido, o frente a un salario injuriante de un obrero, o no vea en una marcha de protesta un tumulto de gente que molesta sino un conjunto de individuos que tienen algo que reclamar, ése es mi compañero, milite donde milite. Yo no le pregunto a nadie quién es ni de dónde viene. Mientras sea buena gente..."

Entrevista de Luciano Monteagudo en "Página 12" (2006)

6.6.08

Gatica, el mono (1992)

-Yo no la quiero a Gatica . Es como una mujer hermosa a la que uno no consigue querer. A Gatica no la quiero ni podré quererla nunca.

-¿No la querés porque no te hizo feliz durante el rodaje?

- Claro, porque fue mucha lucha. Tanta lucha que me asqueó, me hartó. En cambio, me hablás de Soñar, soñar , y yo sé que es chiquita al lado de Gatica , pero la quiero. Con todos los problemas de Monzón y todo, a Soñar, soñar la quiero. El dependiente es otra de mis películas a las que quiero, porque me acuerdo de haber estado filmándola en esas noches estrelladas y cálidas en el patio, charlando con Vidarte, con Graciela, con los técnicos... En cambio, durante el rodaje de Gatica estuve muy enfermo, y sintiéndome tan mal no pude gozarla. Fui muy infeliz haciendo esta película. La hice apretado por la situación económica, buscando la salvación económica.

-Pero en los años que llevó escribir el guión nadie te pagaba.

- Claro, pero yo pensaba: cuando termine Gatica voy a tener tres o cuatro palos verdes. En aquel momento para mí esa como si ya los tuviera en el bolsillo. Por eso vendí mi casa de Mendoza e invertí todo el dinero que tenía ahorrado. Yo soñaba a los jóvenes imitando el vestuario de Gatica...

-Qué paradoja: que habiéndola hecho sin pasión, la película logre transmitir la catarata de emociones que transmite.

- Tal vez suceda eso por el manejo de la emoción, y eso es cuestión de conocimiento. En mi cine yo no confundo la alegría de la construcción con la sensación de que me muero por esa película. Cuando era pibe sentía que hacía cine o me moría. Pero eso murió con El dependiente. Cuando crecí me di cuenta: soy un narrador de cuentos, éste es mi oficio, ésta es mi profesión. No es el ombligo del mundo porque no puedo emular las estrellas ni los ríos. Es mi oficio, pero no me desmayo por una toma. Siento el placer de realizarla. Ese travelling del que te hablaba me hizo sentir el placer de encontrar la estética, de manejarla, de saber que puedo, pero nada más. Mis alegrías no pasan por mis oficios. Pienso que lo mismo le debe ocurrir a todo el mundo. No creo que un poeta se desmaye de amor frente a su poesía. Aunque puede ocurrir que se desmaye de amor frente a lo que provocó el poema.

-¿Y vos no te desmayás de amor si vas a la salida de un cine y comprobás lo que provocó Gatica en el espectador?

- Me alegro, pero nada más. Vamos a hablar a calzón quitado: cuando vos no tenés a quién dedicarle el asombro, no te morís por tu obra. Pienso que la obra es a partir de querer deslumbrar a tu mamá, a tu papá y a tus amigos, en la niñez; y después, a tu maestro y al ser que amás. cuando perdiste esa potencia, la obra es nada más que el oficio. Yo ya no quiero deslumbrar a nadie.


Soñar, soñar (1976)

-¿Conocías al enano Polvorita antes de hacer Soñar, soñar ?

- No, me lo trajeron para la película. Mi hijo Nicolás, que tenía cuatro años en la época del rodaje, se ponía muy nervioso de verlo tan chiquitito al enano, porque veía que era un hombre y que era de su misma estatura. Cuando lo veía sentado, se le acercaba despacito, lo miraba como hipnotizado y le tiraba de las piernas, para ver si se estiraba. Cuando veía que no daba resultado le decía: “Tenés que comer”. Polvorita se moría de risa. Tengo una foto de los dos que es lindísima.

-Después de su primer encuentro con Mario, el Rulo, se ve a Charlie mirándose en el espejito de la bicicleta y diciendo “ O.K., baby ”, como Polín en Crónica de un niño solo .

- Porque a este tipo al que nunca se le ocurrió otra alegría que no fuera la bicicleta y que en la Municipalidad le dieran un traje de invierno y otro de verano, piensa: “Carajo, quiere decir que yo puedo ser ese tipo al que vi en el cine decir ´O.K., baby´”. ¿Cómo iba a dudar si el otro le decía que era igualito a Charles Bronson?

-Lo del traje de invierno y el de verano, ¿era toda una conquista para los empleados de la Municipalidad?

- Yo tenía un tío que se llamaba Tubalcaín que un día llegó contentísimo porque había conseguido trabajo en el correo, después de mucho luchar. “¿Sabe qué nos dan? Un traje de invierno y otro en verano”, me acuerdo que le dijo a mi abuelo. La alegría de ese hombre me quedó registrada para siempre.


Nazareno Cruz y el lobo (1975)

"Nazareno Cruz y el lobo fue el último guión que escribí con felicidad. Trabajaba en la quinta Ingeniero Maschwitz. Ya Soñar, soñar la escribí en soledad y muy presionado por la situación política. Y Gatica, el mono , ni te cuento. Fue el acabóse porque fue deambular por los hoteles, y escribir en estado de depresión. Con Nazareno Cruz y el lobo , en cambio, fui pleno. Además volaba, y es muy lindo volar. Es hermoso saber que estás contándole a todo el mundo un cuento de hadas, un cuento de lobisones, de magos, de brujas que volaban, que hacían el amor por las nubes o debajo del mar, un relato de ese tipo te deja volar sin condicionamiento alguno."


5.6.08

Juan Moreira (1973)

"Moreira aparece como parte de mi necesidad por subsistir. Yo venía de Crónica... y de El romance..., dos fracasos comerciales, en el sentido de que no se perdía la plata porque la recuperaba con los premios del Instituto, pero tampoco ganaba. Hasta tuve que vender mi parte de el romance... porque no tenía un mango. Un día, caminando por Carlos Pellegrini, me encontré con Fernando Ayala y me invitó a tomar una cerveza. Inmediatamente pensé: éste es Aries Cinematográfica, aquí hay guita. Me preguntó en que andaba, y en el aire le inventé que estaba embalado con una historia que era para ganar mucha plata, le dije como haciéndome el distraído. A ver si picaba ¿no? Juan Moreira , le dije. Se me ocurrió eso porque había estado en Mendoza pocos días antes y había visto al héroe del radioteatro cuyano, Ubriaco Falcón, en una función de Juan Moreira con los indios en technicolor . Lo anunciaba así porque como a veces hacía la función el galpones de viñedos donde no había electricidad, la iluminación era con faroles sol de noche, a los que él les ponía gelatinas transparentes de colores. Eso había quedado en mi retina y en mi archivo. Cuando me lo crucé a Ayala, saqué eso del archivo y se la entré a contar. Lo empaqueté. Me preguntó quién iba a ser el actor, y le dije que pensaba en Toshiro Mifune. Se entró a cagar de risa. “Eso es imposible, Leonardo”, me dijo. “Soñar no cuesta nada”, le contesté. Al día siguiente me llamó diciendo que Héctor Olivera me quería ver. Se la seguí contando, cada vez con más detalles. Me pidió que le llevara el libro. No tenía escrita ni una puta línea, pero le dije que no lo quería mostrar hasta que, por lo menos, no tuviera terminada la mitad. Me propusieron que lo trabajara con Augusto Roa Bastos. Yo venía tan muerto de hambre que acepté. Se ve que se creyeron lo del libro porque firmamos contrato y empezaron a pagarme semanalmente. Pero eso duró poco tiempo. Lo que trajo Roa Bastos no me gustó. Será un buen escritor pero no me gustó como guionista. Les dije a Ayala y a Olivera que así no podía, que yo quería trabajar con mi hermano y que la primera versión que había hecho con él estaba muy avanzada. Lo hice venir al Negrito de Mendoza y nos pusimos a escribir como locos porque hasta ese momento jamás habíamos escrito una línea de Moreira . Terminamos el libro en un mes."

El dependiente (1969)

-¿Cómo fue el rodaje de El dependiente ?

- Fui feliz. Estábamos en Derqui, en una casita, era primavera. Se oía el canto de los grillos, porque era un pueblito que en esa época prácticamente no tenía movimiento. Tomábamos mate, poníamos música, trabajábamos tranquilitos, era un mundo fascinante.

-Babsy estuvo con ustedes?

- Sólo vino a filmación el primer día. El primer día se filma para hacer pinta. Uno no sabe dónde poner la cámara y filma para impresionar a los técnicos: cámara acá, allá, y después no te sirve nada. Por lo general, terminás tirando todo. Ese día estaban Babsy y Beatriz, pero después no vinieron nunca más.

-¿Qué le pasó a Babsy cuando vio la película terminada?

- Nunca supe qué le pasó. Era muy rara esa etapa. No sentí su calor. No sé por qué.

-Quién sabe qué pasaría por su cabeza en ese momento.

- Quizás era como que el hijo se le iba, ¿no? Pero estaba equivocado, yo estaba más cerca de él que nunca. Nunca dejé de quererlo ni de verlo.

El romance del Aniceto y la Francisca (1967)



"Cuando vos te enamorás no sabés de qué te enamorás. Te podés enamorar de un zapato, de un asesino, de Borges, de la mujer más bella del mundo, pero también de la más fea. Eso de que el amor es ciego es una de las pocas verdades que yo he oído en mi vida. Yo viví un romance prolongado con una chica que era un adoquín. Todos me decían: “¿Cómo carajo podés estar con alguien así?”. “Qué sé yo -les contestaba-. Estoy muerto con ella.” Era una piba muy graciosa, muy agradable, pero un verdadero adoquín, un zapato. Pero a mí me enamoraba. De allí puedo pasar al ser más intelectual del mundo, porque eso no tiene nada que ver con la piel y con el olor. Hay gente que calcula, pero yo no hago cálculos, no premedito. Esas cosas suceden."

Crónica de un niño solo (1965)


"La historia, en realidad, no nace en la villa, sino de una experiencia personal mía. En una oportunidad, yo estaba detenido en Mendoza y me escapé del calabozo con un chico amigo, el Gallego. Qué lindo contar cómo me escapé, pensé. Fue bárbaro cómo me escapé Se acercaba la Navidad y nosotros estábamos en cana. Como éramos menores nos ponían con las mujeres, pero de noche si había calabozos vacíos nos mandaban allí para que no durmiéramos con las mujeres. El Gallego pidió permiso para ir al baño, y yo me di cuenta de que el policía, al abrir la puerta, se quedaba del lado de atrás de la puerta. No miraba para adentro del calabozo, sino que lo miraba a él. que iba al baño, que estaba enfrente. El calabozo de al lado estaba vacío. Me avivé, le dije que en una hora volviera a pedir permiso y que yo me iba a meter en el calabozo de al lado. Así lo hice, y me quedé dormido en ese calabozo. El otro entró a patear la pared, pero yo me desperté recién al amanecer. Abrimos la puerta, nos fuimos al fondo de la comisaría, nos trepamos, subimos al techo y nos escapamos. Recordando esto, pensé en escribir nada más que la fuga de un chico. Sus sensaciones, las frases como “señor, permiso para ir al baño”, y la esperanza de que no te conteste porque entonces quiere decir que no está y que es el momento de rajar."


"Era así, nosotros la íbamos de guapo pero después la tirábamos para la larga porque cuando llegaba el momento no queríamos pelear. Finalmente te peleabas por obligación. Son cosas que parten de la vida misma, del conocimiento de la gente. Nunca voy a narrar algo que no conozca. Mis personajes brotan de la realidad. En mis películas no hay un solo personaje que no esté dentro de mi corazón, que no reaccione como yo hubiera reaccionado. Cuando Moreira mira a través de las rejas chiquititas, ése soy yo. Cuántas veces habré mirado a través de las rejas pensando: “Puta madre, ¿cómo estoy acá?”. Mis películas son siempre la misma película."


"Yo pienso que el niño no es cruel. El niño es inexperto. Tiene desconocimiento del dolor que, de a poco, va conociendo a través de la vida. Tienen otro concepto de todo. No conocen el límite porque ellos son eternos. Jesús dice que para ir al cielo te tenés que volver como un niño. No hay que confundir: el niño no es cruel, es inexperto, no sabe que la muerte existe y por lo tanto no sospecha que ese ser al que le hace daño, o una burla, no es eterno. No sabe que le está haciendo perder una porción de felicidad, del ratito que tiene en este mundo."

Declaraciones extraídas de "Pasen y vean", de Adriana Schettini

Una semana con Leonardo Favio

4.6.08

Más sobre Martel

Cannes Film Festival, 2008: “The Headless Woman” (Martel, Argentina)

Argentinian director Lucrecia Martel (The Holy Girl, La Ciénaga) curls back into cinema with her newest film, The Headless Woman, refining her utterly precise sense of visual and aural exploration of psychology while keeping the scale of her film smaller than anything else she has done.

If the eerie sense of off-screen space and subtle, active sound design in The Holy Girl suggested a director who could make a truly disturbing horror picture, Martel goes halfway to embrace a ghost story. When middle-aged Vero (María Onetto) reaches for her cell phone while driving home from the outskirts of her town one day and hits, well, something, her head, one might say, takes a critical blow. What she hit and whether or not it died is left in the air, and indeed what Martel does is build a film where everything is left hanging in the air, full of opaque menace and vague possibilities.

While it initially seems that The Headless Woman is after a conventional art-house expressionism, where Vero’s shock renders her mind dull and out of sync with her environment—soft-focus, tight close-ups with fuzzy, unclear backgrounds, and people melting into shadows and off-camera—this ho-hum alienation gradually reveals itself as something else. As Vero goes about her life, regaining a little bit of her mind, the moral and social threat of the potential crime—did she kill a boy and will she be caught—disperses into from a threat of action—one of plot—to a threat of tone, a tactile but unidentifiable sense that an unglimpsed, terrifying world has cracked open, if only with the smallest, subtlest of cracks. Something is wrong, and it is hauntingly wrong, but we are never quite sure what. Nothing could so naturally fit a filmmaker whose talents include, rarely enough, the incredibly atmospheric but nevertheless abstract impact of heightened, ambiguously motivated sound design, echoing or stabbing sharply but whose source or point is never concrete. This emphasis on sound is emblematic of the way The Headless Woman works, casting a dangerous pall, but one that we cannot see, and indeed are unsure if it even exists, and if so, why.

That Vero feels guilty is clear, but as we gradually pick up out-of-focus children playing in the background of shots it never becomes apparent whether Vero is being haunted by someone’s death or by a possibility for death everywhere. When she gets back in a car, we do not think about the child she killed; all we can think of is that a child could die again. And then Martel layers, casually, suggestions of insanity and incest in Vero’s family. Most curiously of all, especially considering the class issues of La Ciénaga, is the fact that the potential victim, the visits to the countryside, and the omnipresent servants in Vero’s family life are all clearly of a darker-skinned lower class than the film’s whiter, bourgeois, upper-class protagonist. The cumulative effect of these brief, unexplained moments of focus in a film often quite literally so out of focus pushes The Headless Woman even further into ghost story of ambiguous, multi-directional subtlety. The haunting predates the event that supposedly springs forth the ghosts; the film literally opens with the rural children scampering across the landscape, an idyll interrupted by the chatter of the rich women down the road, and it is only after the accident that Vero begins to cross over into a ghost world that she had always lived in, blindly.

Daniel Kasman (The Auteurs)

3.6.08

"The Headless Woman" (continuará)


El estreno de la película se postergó hasta agosto. Con la mirada siempre centrada en el pequeño escándalo de cabotaje, algunos críticos --como me lo preveía-- ya están echándosele encima a "la calculadora" Lucrecia Martel y a "La mujer sin cabeza". Otros colegas sin tanta estrechez de miras, han empezado a hacer circular sus ideas respecto a la película, preferentemente en los Estados Unidos, donde se permiten mirar un poco más allá de los amiguismos y enemistades de turno. Sólo quería citar tres textos de colegas sobre "The Headless Woman", una película que con el tiempo la gente aprenderá a ver, sin que necesariamente eso desacredite al resto del muy buen cine argentino que se está haciendo este año...

The Cri de Coeur for the Best Film in Competition Least Likely to Win a Prize to Lucrecia Martel’s La Mujer Sin Cabeza (The Woman Without a Head)

A woman perhaps runs over a dog on the highway and, possibly as a result, suffers her own injury. Dazed and forgetful, she wanders through her newly defamiliarized routine, engaging in all manner of impulsive behavior, always with a gracious smile and quizzical air. For her third feature, the Argentine director of La Ciénaga and The Holy Girl has created a comedy of disassociation. La Mujer is typically dense (and often very funny) and, no less than the protagonist, the viewer is compelled to live in the moment. Is that a problem? This hilariously titled movie’s successful use of a genuinely experimental film language was rewarded with walk-outs, boos, and disastrous reviews.
J. Hoberman

Controversy at Cannes: The Headless Woman

“I feel a little ... I don’t feel good.” So says Veronica, the middle-aged upper-middle-class Argentinean woman who suffers a nasty bump on the noggin early on in Lucrecia Martel’s The Headless Woman (La Mujer Sin Cabeza) and spends the rest of the movie in a semiconscious stupor, a stranger in her own body. Watching Martel’s film, which premiered midway through the 61st Cannes Film Festival, it occurred to me that Veronica’s woozy disorientation was a pretty apt metaphor for Cannes itself, where one can reliably emerge from seeing a near masterpiece only to discover that everyone — or at least the influential industry trade newspapers — has declared the very same movie une catastrophe! That was certainly the case with The Headless Woman, which was the first (though hardly the last) of this year’s competition entries to be greeted with lusty boos at the end of its press screening, putting it in such esteemed past Cannes company as Michelangelo Antonioni’s L’Avventura and David Cronenberg’s Crash. (In one of those rare alliances of Franco and Anglo sentiments, Martel’s film spent most of Cannes scraping bottom in the daily critics’ polls conducted by the British trade paper Screen International and its Gallic counterpart, Le Film Français.)

Martel’s movie — one of the strongest of a very strong festival — opens on a windy stretch of road, where Veronica runs over something with her car, bangs her head on the steering wheel, then drives on a bit farther before pulling over and staggering out into the first drops of a massive rainstorm. From there on, The Headless Woman exists in a concussive state, showing us the world through its protagonist’s highly unreliable eyes as she returns to her everyday routine, not quite sure of where she is or what she’s doing there, and beset by the nagging sensation that what she hit on the road may not have been canine after all. Like Martel’s first two features, La Ciénaga and The Holy Girl, this one is another merciless portrait of self-satisfied stagnation among the privileged elite; the movie’s running joke (admittedly a mordant one) is that Veronica’s family and friends keep assuring her that everything is perfectly fine, even as it becomes obvious that it most certainly is not.

Shooting for the first time in wide screen, Martel effects a sense of spatial and temporal dislocation that is close to the phantasmagoric subconsciousness of a David Lynch or Luis Buñuel. As she films her saucer-eyed, peroxide-blond leading lady (Maria Onetto) from a distance, in and out of focus, reflected in glass, we too begin to feel that we aren’t quite ourselves, that we are sharing in Veronica’s dark, private, waking dream. Most critics, though, were too busy complaining about being confused by the film to realize that this was exactly the point.

Scott Foundas


CANNES '08 NOTEBOOK Divided Reactions: "Headless Woman"

Lucrecia Martel's "The Headless Woman" also screened to a divided response; although in this writer's opinion, Martel's film is one of the competition's most mesmerizing entries.
If Martel's follow-up to "La Cienaga" and "The Holy Girl" drew a few boos after its world premiere, perhaps it was because expectations were too high or audiences weren't patient enough. After all, the Argentine filmmaker's first two movies were more unanimously appreciated, and by day eight in Cannes, critics were desperate for something easy on the eyes (maybe that explains the fawning over Clint Eastwood's "Changeling"). With "The Headless Woman," Martel narrows her focus, both narratively, in its concise examination of a single woman, and literally, with its frequent, evocative use of long lenses that isolate her protagonist from the blurred-out surroundings. Few filmmakers use focus as effectively and incisively as Martel.

With a curly head of dyed blonde hair, Vero (Maria Onetto) is that typical upper-middle-class Martel protagonist, whose privileged status is put to the test over the course of the story. The plot is set in motion when Vero, driving obliviously in her car, hits an object in the road. In the distance, it appears to be a dog. But Vero's post-traumatic shock suggests the accident is far more severe. In the days after the accident, Vero seems to barely remember who she is or what she does, smiling vacantly at those around her. Just as disturbing, friends and family don't really appear to take much note of her newly spaced-out behavior.

Inspired by Martel's dreams and nightmares, "The Headless Woman" is moody, mysterious and suffused with ominous portents and subtle critiques of the bourgeoisie. When Vero dyes her hair from blonde to a more natural brunette, we might expect this change to signal growing self-awareness or comeuppance. But, in fact, it's just one more cover-up (she admits her real hair color is gray by now) in a film about multiple cover-ups--and the elite's singular ability to block out the harshest realities, pretend they don't exist and live in vacuous ignorance.

Anthony Kaufman


31.5.08

Las mejores y las peores



Las diez mejores (con trampa, en realidad son trece), algunas menciones honorables (siete más) y las cinco peores de Cannes. Son 25 películas de las 43 que vi. Cuando vea otras, o cuando el tiempo me vaya haciendo modificar opiniones, miraré esta lista preguntándome cómo pude haber estado tan confundido. Pero por ahora las cosas las veo más o menos así.

1.- Of Time and The City (Terence Davies, GBR, foto)
2.- La mujer sin cabeza (Lucrecia Martel, ARG)
3.- Gomorra (Matteo Garrone, ITA)
4.- El cant dells ocells (Albert Serra, ESP) & Liverpool (Lisandro Alonso, ARG)
5.- Entre les murs (Laurent Cantet, FRA)
6.- Boogie (Radu Muntean, RUM)
7.- La frontiere de l'aube (Philippe Garrel, FRA) & Un Conte de Noel (Arnaud Desplechin, FRA)
8.- Wendy & Lucy (Kelly Reichardt, EEUU)
9.- The Exchange (Clint Eastwood, EEUU) & Indiana Jones & The Kingdom of the Crystal Skull (Steven Spielberg, EEUU)
10.- Serbis (Brillante Mendoza, FIL)

Menciones honorables:
La vie moderne (Raymond Depardon, FRA), Leonera (Pablo Trapero, ARG), Waltz With Bashir (Ari Folman, ISR), Wolke 9 (Andreas Dresen, ALE), Chelsea on the Rocks (Abel Ferrara, EEUU), Los bastardos (Amat Escalante, MEX), 24 City (Jia Zhang-ke, CHI)

Las cinco peores:
1.- The Palermo Shooting (Wim Wenders, ALE)
2.- Maradona By Kusturica (Emir Kusturica, SER)
3.- Blindness (Fernando Meirelles, BRA)
4.- Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, EEUU/ESP)
5.- My Magic (Eric Khoo, SIN)

Post - Cannes

Paris, 27 de mayo.
Le Trabendo.
Llovía.

Bon Iver



Tunng



Más vale tarde que nunca (Parte 1)


Videos grabados y nunca subidos durante el Festival de Cannes. Aquí les recomiendo, más que el paso de Apichatpong, Sean Penn y Natalie Portman, escuchar a ese que le grita "Cuaron!" a alguien que no tiene nada que ver con el director... Y, claro, observar el caos que es cada salida de una conferencia de prensa.

30.5.08

El Backlash (o lo que se viene...)


De vuelta en Buenos Aires y sin las cosas demasiado claras respecto a lo que pasó en Cannes se me vienen algunas ideas a la mente. Más de quince años de trabajo en este bonito medio me han servido para poder anticipar algunas cosas antes de que sucedan. Es cierto que, al hacer público mi anticipo, esto puede llegar a no suceder. Nunca lo sabremos. Pero es divertido jugar el juego.

Veamos.




1.- La película de Lucrecia no tendrá un gran trato de parte de cierta crítica local. La verán fría, cerebral, calculada, milimétrica, plagada de difusos sentidos. Excepción a la regla: que los ataques a Lucrecia hayan puesto a esos mismos críticos de su lado y dispuestos a defenderla como sea. De hecho, a mi la película me encantó pero desde que leí algunas de las críticas me convertí en su defensor más acérrimo, casi un abanderado de "La mujer sin cabeza" (aunque no tanto como Violeta Bava que apostó a un pleno y perdió mal!)

2.- Algo similar sucederá con la de Laurent Cantet. Siempre es reconfortante pegarle a los que triunfan y todo el show de Cantet y los niños sacándose fotos con Sean Penn será considerado indigesto. Cantet tuvo su cuarto de hora con la crítica dura: ahora es "un consagrado".

3.- A "Gomorra" no hay con que darle. Y el que tenga con que darle se la tendrá que ver conmigo y con los muchachos napolitanos...

4.- De "Il Divo" no sé que pensar. La fui a ver con tanta aversión que me terminó gustando. Pero no entiendo mucho porqué. Los amantes del Sorrentino desaforado se rendirán ante ella.

5.- Ceylan va muerto. Ya dicho en Cannes, confirmado con los premios y los aplausos de los dinosaurios de la crítica. No es una mala película, pero el hombre quedó en un lugar indigesto.

6.- Los Dardenne deberían caer por la misma senda que Ceylan, pero son demasiado buenos, serios y eficientes como para que se los desestime. Sobrevivirán.

7.- Con los meses crecerá "Serbis", la de Garrel será una verdadera joya y la de Desplechin la obra maestra de la competencia.

8.- A la dupla Alonso-Serra no hay con que darle.

9.- Rumania seguirá en boca de todos gracias a la pequeña gran "Boogie".



10.- Kusturica es lo peor que le pasó a Maradona desde la efedrina.

11.- Terence Davies es el regreso del año.

12.- La israelí será la "Persépolis" de 2008.

13.- "Ensayo sobre la ceguera" será olvidada.

14.- La de Charlie Kaufman, como todas las suyas que fueron recibidas fríamente al principio, será de a poco considerada como una de sus mejores, la "summa" de toda su obra.

15.- La de James Gray estará en los Top Ten del año. No me pregunten porqué, pero esas cosas pasan.

16.- La de Eastwood? Ni idea. Ultimamente la gente tiene reacciones raras con él. Sé que de aca gustará su cosa más clásica y genérica, pero que su costado de crítica política será considerado "demasiado serio", "Oscarizable", etc etc.

17.- "Delta" va a ir al BAFICI. Y a mi me va a seguir sin gustar...

18.- La Quincena sigue siendo la sección mejor curada de Cannes.

19.- La peli de Trapero será un éxito, pero no tanto como "El bonaerense". Si pasan los cien mil, aplaudan.

20.- No se porque pero me huelo que Lucrecia nunca va a hacer "El Eternauta".

26.5.08

Diez momentos del Festival de Cannes


10.- El filipino Brillante Mendoza pidiéndolo a los sonidistas de la Sala Lumiere que mantengan la mezcla de volúmen tan cual él la había armado. Los hombres no podían creer que los ruidos de la calle se oyeran más fuerte que los diálogos. Una película ensordecedora pero vital.

9.- Mathieu Amalric cayéndose de cabeza contra el piso en una de las primeras escenas de la delirante y muy frances "Un cuento de Navidad", de Arnaud Desplechin. Aquí, la amaron. Los extranjeros estábamos muy divididos.

8.- El doblete "Liverpool". Por un lado, el inextinguible Terence Davies con su documental sobre esa ciudad, llamado "Of Time and the City". La biografía personal y la historia de una ciudad en un relato irónico, ácido y nostálgico. Por otro lado, claro, nuestra "Liverpool", de Lisandro Alonso, siempre alabado aquí. Claro que nunca fatla un Hollywood Reporter que se manifiesta consternado no sólo por el filme sino por la existencia de películas y cineastas así.

7.- Maradoooo! La figura argentina más reconocida de todos, sin dudas (aunque para el fin del festival a Martina Gusman le pedían autógrafos y le sacaban fotos), Diego causó sensación y estuvo mucho más lúcido que el incomprensible y probablemente gagá Kusturica en la conferencia de prensa. Lo mismo pasa en la peli: Diego siempre tiene algo para decir, Emir nada que agregar. Y verlo a Chomski de traductor, todo lujo!!!

6.- El affaire Martel. Pocos entendieron la película, a casi nadie le gustó, ellos pusieron su mejor cara pero se fueron algo dolidos. Sólo se me ocurre pensar que el cine de Lucrecia está muy adelantado a la época. Algún día se volverá a esta trilogía ("La Ciénaga", "La niña santa" y "La mujer sin cabeza") y se la guardará como uno de los tesoros de la historia del cine.



5.- Las cinco horitas pasadas con el Che fueron más entretenidas de lo que todos temíamos, y Benicio del Toro se banca el asunto más allá de sus pifies con el acento. Y, la frutilla del postre, al salir de la sala, en las teles del Palais terminaba la final de la Champions League. Claro, nos quedamos a ver los penales y la alegría fue doble. Buen cierre para una jornada que había sido agotadora.

4.- Los Trapero. Felices, contentos, de acá para allá, yendo a la ceremonia de cierre aún sin haber ganado premios, Pablo, Martina, Agustina y compañía disfrutaban de haber estado en la competencia y del buen recibimiento. Haber perdido el premio a la mejor actriz con una actriz brasileña que tiene un papel secundario fue una verdadera injusticia. Pero ellos festejaban igual. Vean la película, está bastante buena.

3.- Hubo fiestas para todos los gustos. Es increíble como los colombianos se las arreglan para hacer la fiesta más divertida del festival cuando apenas tienen un corto en todo el programa. Nosotros, con casi una decena de películas, apenas ofrecimos un coctelito a la tarde. Es cierto que las fiestas son caras y que no está la situación para andar gastando dinero, pero todos saben que en el cine argentino se va dinero por muchas cosas más inútiles que esa. De las demás, me quedan bonitos recuerdos como verlo a Wolf bailando y qujándose al mismo tiempo (un grande!), a los mexicanos bebiendo todo el tiempo, a los catalanes "albertsérricos" entre ellos todo el tiempo, a los "Lectora Provisoria" (Peranson, Ferreira, Manu, ¨Hüber, Arroba) debatiendo todo el tiempo. Y, claro, al gran Robert Koehler enviando diez emails por día para averiguar cada detalle. Un abrazo, Bob, te queremos!

2.- La peli de Cantet. De las pocas que me hizo aplaudir, llorar, celebrar, sufrir, admirar. La prueba que se pueden hacer películas para la platea y para "los críticos" sin traicionar las ideas estéticas y morales de un cineasta.

1.- El fenómeno anti Garrel. Pobre. El hombre no había competido nunca en Cannes y llega con una película en la que todos se ríen en las escenas trágicas, lo abuchean al final y hasta se animan a hacerlo en la función con presencia del director. Admito que la idea de una mujer muerta que aparece, como fantasma, cada vez que el protagonista se mira al espejo, es fuerte y divide aguas. Pero Garrel lo hace con un estilo que homenajea el cine mudo y el surrealismo, y el que no se haya dado cuenta debería empezar a estudiar (o ver, o leer) cine otra vez.