31.7.08

Entrevista a Terence Davies


Publicada en CinemaScope

Muy buena entrevista (en inglés) al director británico que volvió y se despachó con la que, para mí, fue la mejor película vista en Cannes 2008. Los que vayan a San Sebastián y no vieron nada de Davies, no pueden perderse su retrospectiva completa allí

Crítica: "El toro por las astas"


Actores y cantantes



Cuando todavía se sigue discutiendo si el disco de covers de Tom Waits hecho por Scarlet Johansson y producido por David Sitek (de TV on the Radio) es el resultado de una interesante y compleja búsqueda musical o, simplemente, el muchacho envolvió en una capa de sonidos la anodina voz que tiene la actriz de "Match Point", llega otra actriz bien acompañada con su disco debut.

"She & Him" es la dupla que integran el músico y guitarrista M. Ward y Zooey Deschanel, la actriz de "Almost Famous", "The Happening" y decenas de películas más. Más simple y directo que el de su colega, el disco se compone de canciones originales compuestas por Deschanel sumadas a un par de covers (uno de los Beatles, no del todo logrado), y todo el asunto tiene un tinte country folk bastante simpático y amable. A juzgar por su trabajo en la película de Shyamalan, habría que ir pensando si no es una buena idea para ella cambiar de carrera del todo.

Hay en este "Volume 1" (aparentemente ya están armando el "Vol. 2") una canción que Zooey compuso con Jason Schwartzman que está entre lo mejor del disco y que invita a prestar atención a otro disco de "actor convertido en músico", el del propio Schwartzman (el sobrino de Francis Ford Coppola, el actor de "Rushmore" y Viaje a Darjeeling"), bajo el nombre de Coconut Records.

Sin duda, cualquiera de los tres discos es mejor que esa cosa espantosa que hace Juliette Lewis.

30.7.08

Sabés que no aprendí a vivir...

Charly García se va y vuelve, coquetea con el borde de las cosas. Está, no está, intima con su desaparición. Otro ataque, otra internación y el futuro que se hace cada vez más imprevisible. Una generación de argentinos lo verá como un genio, otros como un payaso. Para los que crecimos durante su etapa solista de los '80 --y revisando todo su pasado musical--, no hay discusión posible sobre la grandeza de Charly, más allá de todo lo que haya pasado en los últimos, digamos, quince años, con su vida personal y profesional. Para los que olvidaron lo que Charly era capaz de producir, para los que visitan este blog de afuera y se preguntan de qué se trata todo esto, les dejo aquí linkeados los que, para mí, son los dos mejores discos solistas de Charly García.





¿El huevo o la gallina?

En la conferencia de prensa de presentación de la programación del Festival de Venecia, su director artístico, Marco Müller, respondía a una pregunta acerca de la ausencia de cine latinoamericano en la competencia de la Mostra diciendo que todos los directores y productores de América Latina hacen sus películas con la vista puesta "en Cannes o en Berlín" y que para la época de Venecia no hay casi películas latinoamericanas disponibles para su festival.

Si bien es innegable que, al menos los argentinos suelen trabajar con la mente fija en la Croisette, la pregunta a hacerse es si eso no se debe también a que Venecia hace muchos años que presta mínima atención al cine del continente. Ernesto Pérez, veterano periodista de una agencia de noticias italiana para América latina, afirmaba ayer con razón que sólo basta con mirar las programaciones de Locarno, Toronto y San Sebastián para darse cuenta de que hay cantidad de películas de América latina "disponibles".

Según varios casos que pude seguir de cerca, el tema es que Venecia casi nunca ofrece lugares de privilegio al cine latinoamericano y, ante un ofrecimiento más interesante (una competencia) de Locarno o San Sebastián --o un espacio con mercado, como Toronto-- los productores prefieren obviar el Lido. Si es que sus películas terminan allí, lo harán en Venice Days (como "Una semana solos") o la Semana de la Crítica, que fueron los lugares que tuvieron películas de Pablo Trapero, Diego Lerman, Juan Villegas o la propia Murga, por citar los casos argentinos que conozco.

Más obvio es el claro interés --y cierta influencia-- que Müller sí tiene con el cine asiático. Tres películas japonesas en concurso, una historia de premios a realizadores de ese continente (Hou Hsiao-hsien, Takeshi Kitano, Jia Zhang-ke, Ang Lee, etc etc) y el claro conocimiento que el hombre tiene del medio (no recuerdo si habla mandarín y japonés, o algo por el estilo) lo hacen muy permeable a las películas de ese continente.

No me interesa aquí establecer una competencia entre cine asiático y latinoamericano. Me parece que son los dos continentes en los que "están pasando cosas". Pero las grandes vidrieras del cine mundial tienen un pequeño lugarcito para estos objetos de modernidad cinematográfica y si Cannes eligió América latina (aún a riesgo de perder buenas relaciones con grandes cineastas asiáticos), Venecia hizo lo propio con Asia. El resto, como siempre, serán los nombres de Europa y de los Estados Unidos.

MGMT, antes de Dave Fridmann



Por alguna razón tengo la sensación de que buena parte de la música pop "alternativa" que circula tiene una deuda enorme con el productor Dave Fridmann. El hombre, responsable de discos canónicos ya como "The Soft Bulletin", de The Flaming Lips; "Deserter's Songs", de Mercury Rev; "Come On Die Young", de Mogwai y "The Great Eastern", de The Delgados, ha influenciado con su estilo inconfundible (¿Brian Wilson + early Pink Floyd?) el sonido de muchísimas bandas actuales, sean o no producidas por él.

El caso de MGMT (o "Management", como me dijeron que hay que pronunciarlo) es más obvio: su disco debut fue producido por Fridmann. Si bien tengo la sensación de que, tras una década, Fridmann ha empezado a repetirse en sus búsquedas, siempre me ha gustado lo que hace. Es por eso que, para entender aún mejor la tarea de Fridmann me pareció interesante compartir este EP que fue lo previo que editó MGMT, en el año 2005 (antes, cuando todavía se llamaban "The Management", editaron otro álbum), y que no lo tuvo a Fridmann como productor.

Dos de las canciones que lo integran están en "Oracular Spectacular", pero suenan diferentes (son "Time to Pretend" y "Kids"). No es radical lo que ha hecho Fridmann con los temas, pero sí ha alterado detalles (teclados, especialmente) y la mezcla y el sonido de la batería. A "Time to Pretend" parece faltarle vida (y esa densidad de sonido a la Phil Spector que suele proponer Fridmann). Y "Kids" suena más simple, electro casi, con similares diferencias en el sonido de la batería y los teclados. Además, claro, de durar medio minuto más. Las otras canciones dan aún más la sensación de estar frente a una banda electropop que al combo neopsicodélico que apareció tras Fridmann.

Simpática tarea, entonces, poner este EP grabado en 2004 frente al disco hecho en 2007 (y editado a principios de 2008) y ver qué pasa.

Extraña pareja



Jack White y Alicia Keys interpretarán a dúo el tema de la nueva película de James Bond, "Quantum of Solace". La canción llevará por título "Another Way to Die" y se trata de la primera vez que la canción de una película de Bond la interpreta un dúo (más información, en inglés, aclaro). El tema saldrá a la venta el 28 de octubre, un par de días antes del estreno mundial de la película. Y será Jack, no Megan White, el responsable de la batería.

Ahora bien: ¿no creen que el verdadero dúo sería entre Jack White y Jack Black?

Trailer Trash Special: "W.", de Oliver Stone

29.7.08

Cine latinoamericano en SANFIC


Una gran cantidad de películas argentinas serán parte de la cuarta edición del SANFIC, el festival de cine independiente que tendrá lugar en Santiago de Chile entre el 19 y el 25 de agosto. Similar en espíritu al BAFICI porteño y al FICCO mexicano, el SANFIC presenta una buena cantidad de las películas más interesantes que pasaron por los festivales internacionales (ver programación completa), entre las cuales se cuentan muchas nacionales y latinoamericanas.

En la competencia internacional está "La sangre brota", de Pablo Fendrik (foto) y Lisandro Alonso será jurado; en la competencia latinoamericana están "Cordero de Dios", de Lucía Cedrón y la aquí aún inédita "Furtivo", de Nicolás León Tannchen, y en las diversas secciones paralelas estarán "Bye Bye Life", de Enrique Piñeyro; "El asaltante", de P. Fendrik; "Historias extraordinarias", de Mariano Llinás; "La rabia", de Albertina Carri; "Leonera", de Pablo Trapero y, por supuesto, "Liverpool", del tal Alonso.

También habrá mucho cine chileno (por supuesto), al igual que mexicano, brasileño y uruguayo, lo mismo que una mesa redonda con críticos de Fipresci centrada en el tema. De todos los festivales de similar perfil, el SANFIC parece ser el que más peso le da al cine de este continente, que sigue siendo uno de los más vitales del mundo, por más que a los programadores de Venecia, por lo visto, no les interese demasiado.

Bob Dylan edita disco nuevo... y doble

Bob Dylan has announced details of his new compilation Tell Tale Signs, the latest chapter in his long-running Bootleg Series. The songwriter has also announced plans to give away a free downloadable version of the previously unreleased song Dreamin' of You.

Due for release on October 7, Tell Tale Signs will feature 27-songs over two discs, including unreleased material and new versions of songs from albums such as Modern Times and Oh Mercy.

The legendary singer launched the Bootleg Series in 1991 with a collection of previously unreleased songs and, as with every instalment thereafter, accompanied the box set with detailed photographs, artwork and intricate liner notes.

The latest will feature notes written by Larry "Ratso" Sloman, the New York author behind the Dylan biography On the Road With Bob. Further details on Dylan's new release can be found at the songwriter's freshly relaunched website, where you can sign up for your free download.

CocoRosie & Concertgebouw Orchestra



Live in Amsterdam (29/04/2008)

Venecia: programación oficial


Competition
The Wrestler, dir. Darren Aronofsky (US)
The Burning Plain, dir. Guillermo Arriaga (US)
Il papa di Giovanna, dir. Pupi Avati (Italy)
BirdWatchers, dir. Marco Bechis (Italy)
L'Autre, dirs. Patrick Mario Bernard & Pierre Trividic (France)
The Hurt Locker, dir. Kathryn Bigelow (US)
Il seme della discordia, dir. Pappi Corsicato (Italy)
Rachel Getting Married, dir. Jonathan Demme (US) FOTO
Teza, dir. Haile Gerima (Ethiopia/Germany/France)
Paper Soldier (Bumaznyj Soldat), dir. Aleksey German Jr (Russia)
Sut, dir. Semih Kaplanoglu (Turkey/France/Germany)
Achilles And The Tortoise (Akires to kame),
dir. Takeshi Kitano (Japan)
Ponyo On The Cliff By The Sea (Gake no ue no Ponyo), dir. Hayao Miyazaki (Japan)
Vegas: Based On A True Story, dir. Amir Naderi (US)
The Sky Crawlers, dir. Oshii Mamoru (Japan)
Un giorno perfetto, dir. Ferzan Ozpetek (Italy)
Jerichow, dir. Christian Petzold (Germany)
Inju, la Bete dans l'Ombre, dir. Barbet Schroeder (France)
Nuit de chien, dir. Werner Schroeter (France/Germany/Portugal)
Inland (Gabbla), dir. Tariq Teguia (Algeria/France)
Plastic City (Dangkou), dir. Yu Lik-wai (Brasil/China/Hong Kong/Japan)

Out Of Competition
Puccini e la fanciulla, dir. Paolo Benvenuti (Italy)
Yuppi Du, dir. Adriano Celantano (Italy)
Burn After Reading, dirs. Joel & Ethan Coen (US) [opening film]
35 Rhums, dir. Claire Denis (France/Spain)
Cry Me A River (Heshang aiqing), dir. Jia Zhangke (China/Spain/France) [short]
Shirin, dir. Abbas Kiarostami (Iran)
Tutto e musica (1963), dir. Domenico Modugno (Italy)
Vicino al Colosseo...c'e Monti, dir. Mario Monicelli (Italy) [short]
Do Visivel ao Invisivel, dir. Manoel de Oliveira (Brasil/Portugal) [short]
Orfeo 9 (1973), dir. Tito Schipa Jr (Italy)
Les Plages d'Agnes, dir. Agnes Varda (France)
Vinyan, dir. Fabrice du Welz (France/UK/Belgium)
Encarnacao do demonio, dir. Jose Mojica Marins (Brazil)
Volare (Nel blu dipinto di blu) (1959), dir. Piero Tellini (Italy)

Out Of Competition, Special Events
Bajo el Signo de las Sombras (1984), dir. Ferran Alberich (Spain)
Vida en Sombras (1947), dir. Lorenzo Llbobet Gracia (Spain)
Ketto Takadanobaba (1937), dirs. Masahiro Makino & Hiroshi Inagaki (Japan)
La rabbia (1963), dir. Pier Paolo Pasolini (Italy) [previously unreleased version]

In collaboration with Far East Film Festival of Udine
Monster X Strikes Back: Attack The G8 Summit! (Girara no gyakushu / Samitto kiki ippatsu), dir. Minoru Kawasaki (Japan)
Queens Of Langkasuka, dir Nonzee Nimibutr (Thailand)

Horizons
Goodbye Solo, dir. Ramin Bahrani (US)
A Erva do Rato, dirs. Julio Bressane & Rosa Dias (Brazil)
Parc, dir. Arnaud Des Pallieres (France)
Melancholia, dir. Lav Diaz (Phillipines)
Un lac, dir. Philippe Grandrieux (France)
Wild Field (Dikoe Pole), dir. Mikhail Kalatozishvili (Russia)
Il primo giorno d'inverno, dir. Mirko Locatelli (Italy)
Voy a explotar, dir. Gerardo Naranjo (Mexico)
Jay, dir. Francis Xavier Pasion (Philippines)
Pa-ra-da, dir. Marco Pontecorvo (Italy/France/Romania)
Zero Bridge, dir. Tariq Tapa (India/US)
Puisque nous sommes nes, dirs. Jean-Pierre Duret & Andrea Santana (France/Brazil) [documentary]
Women, dir. Huang Wenhai (China/Switzerland) [documentary]
In Paraguay, dir. Ross McElwee (US) [documentary]
Z32, dir. Avi Mograbi (Israel/France) [documentary]
Below Sea Level, dir. Gianfranco Rosi (Italy/US) [documentary]
Los Herederos, dir. Eugenio Polgovsky (Mexico) [documentary]
L'Exil et le royaume, dirs. Andrei Schtakleff & Jonathan Le Fourn (France) [documentary]
*two further Horizons titles will be announced later

Events Horizons [all documentaries]
Verso Est, dir. Laura Angiulli (Italy/Bosnia/Herzegovina)
ThyssenKrupp Blues, dirs. Pietro Balla & Monica Repetto (Italy)
La fabbrica dei tedeschi, dir. Mimmo Calopresti (Italy)
Soltanto un nome nei titoli di testa, dir. Daniele Di Biaso (Italy)
Antonioni su Antonioni, dir. Carlo Di Carlo (Italy)
Venezia '68, dir. Antonello Sarno (Italy)
Valentino: The Last Emperor, dir. Matt Tyrnauer (US)

Lightspeed Champion - "Falling Off The Lavender Bridge" (2008)


Link

Mi primer candidato al Top Ten de los mejores discos de 2008

28.7.08

Venecia sin tí


Mañana será el anuncio oficial de las películas que irán a las secciones oficiales (competencia y Orizzonti) del Festival de Venecia. Y salvo alguna sorpresa, todo parece indicar que no habrá cine argentino. Al menos, no en la competencia oficial. Lo más parecido allí será "The Burning Plain", la película del mexicano Guillermo Arriaga (foto) filmada en los Estados Unidos y protagonizada por Charlize Theron y Kim Basinger, que tiene como coproductor al argentino Eduardo Costantini (h), que también fuera coproductor de la ganadora de Berlín 2008, la brasileña "Tropa de elite". Y, bueno, Lucrecia Martel en el jurado (era el único festival grande que le faltaba...)

Se ha confirmado, sí, que "Una semana solos", de Celina Murga, irá a Venice Days, intento de este festival por recrear la Quincena de Realizadores de Cannes (hasta ahora no lo han logrado), que le darán un premio especial a Daniel Burman (premio Robert Robert Bresson, que se lo dará el Ministro de Comunicaciones del Papa, toda una curiosidad) y nada más por el lado argentino. Mañana se verá.

Fuera de lo nacional, ayer se supo que el griego Theo Angelopoulos decidió retirar su película de la competición ya que, aparentemente, no la programaban en un día aceptable para que los protagonistas fueran hasta allí. Y --además de la apertura con los hermanos Coen-- lo demás son suposiciones, que incluyen lo nuevo de Gus Van Sant ("Milk"), Jon Avnet ("Righteous Kill", con Robert DeNiro y Al Pacino), Spike Lee ("Miracle at St. Anna"), Michael Winterbottom ("Genoa") y los italianos Pupi Avati y Ferzan Ozpetek, entre otros.

El resto se sabrá mañana. El festival comienza el 27 de agosto.



¿Cine industrial?


A cierto tipo de subproductos del cine argentino se los defiende, más allá de su discutible calidad, por su poder de convocatoria, especialmente durante las vacaciones de invierno. Según informa otroscines.com, ninguno de los cuatro estrenos argentinos del jueves pasado ("Los Superagentes", "100% lucha", "Valentina, la película" y "Una luz en el bosque") parece haber tenido un arranque promisorio, ubicándose muy lejos de "Batman", "Wall-E", "Kung Fu Panda". Y tampoco "HSM: El desafío" estaría respondiendo como debería. Si bien, claro, hay que esperar los resultados de las vacaciones reales (que, técnicamente, comenzaron hoy), el arranque no les permite tener demasiadas esperanzas a futuro.

A excepción de "HSM", no vi ninguna de estas películas, pero tengo la impresión --por los comentarios leídos y escuchados-- que no son ni mejores ni peores de lo que suelen ser otras películas similares. Entonces: ¿a qué se debe su relativo fracaso? ¿No será hora de que los productores se planteen si sigue existiendo un mercado para estas películas en plena época del "mantero" con DVDs truchos instantáneos por pocos pesos?

Siempre se consideró que estos productos populares apelaban a un segmento del mercado que no es el que habitualmente va al cine. Pero dado el precio de las entradas para una familia tipo (a lo que hay que sumarle el viaje y algo para comer), ¿seguirá el cine siendo un entretenimiento accesible? ¿O muchos se resignarán al DVD trucho... y a otra cosa?

¿Qué harán estas grandes productoras entonces? ¿Tratarán de modificar "su target"? ¿Apostarán a un público más adulto, a gente con mayor poder adquisitivo? ¿O decidirán abandonar de una vez por todas el negocio?

Más respuestas, calculo, con el correr de los días...

Programación MALBA Agosto

1. Ciclo

Retrospectiva Hugo Fregonese

Durante todo el mes.

2. Film del mes XXXVI

La Nación Mapuce

(Argentina, Italia, Suiza, 2008), de Fausta Quattrini

Jueves y viernes a las 19:00.

3. Estreno nacional

Grande para la ciudad

(Argentina, 2007), de Andrés P. Estrada y Juan Schnitman

Sábados a las 17:00 y domingos a las 18:40.

4. Estreno internacional

The Brown Bunny

(EUA, 2003), de Vincent Gallo

Viernes a las 22:00 y sábados a las 00:00.

5. Estreno nacional

Retiro

(Argentina, 2008), de María Meira

Viernes a las 18:00.

6. Jornada de cine experimental

The International Experimental Cinema Exposition

Sábado 30 a las 14:00, 16:00 y 18:00.

7. Continúa | Estreno nacional

4 de julio: la masacre de San Patricio

(Argentina, 2007), de Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta

Domingos a las 17:00.

8. Continúa | Film del mes XXXV

Extranjera

(Argentina, 2007), de Inés de Oliveira Cézar

Sábados a las 20:00.

9. Continúa | Film del mes XXXIV

La rabia

(Argentina, 2008), de Albertina Carri

Sábados a las 22:00.

10. Continúa | (Trash) noches

Variedades del más allá

Viernes 15 y 29 a las 00:00.

11. Trasnoches

The Rocky Horror Picture Show

(Inglaterra, 1975), de Jim Sharman

Viernes 8 y 22 a las 00:00.

Ozu desconocido



Teatro San Martín
Ozu desconocido

Once clásicos inéditos en Argentina, en la Sala Leopoldo Lugones

El Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, con el auspicio y la colaboración del Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón, han organizado un ciclo denominado Ozu desconocido, que se llevará a cabo del viernes 1º al domingo 10 de agosto en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530). La muestra estará integrada por once films inéditos en Argentina, enviados especialmente desde Tokio por The Japan Foundation.

Yasujiro Ozu es indudablemente uno de los más grandes realizadores de la historia del cine, dueño de un estilo al mismo tiempo clásico y moderno, referente ineludible a lo largo de una carrera que atraviesa cuatro décadas y más de cincuenta largometrajes. Sin embargo, más allá de un puñado de títulos que han recibido cierta exposición, su obra continúa siendo un territorio desconocido incluso para los cinéfilos más empedernidos. Este ciclo intenta echar luz sobre su enorme figura e incluye cuatro títulos realizados en el período mudo -clara demostración de su temprana maestría cinematográfica-, dos largometrajes muy poco vistos producidos durante la posguerra inmediata, su penúltimo film y el único documental de su filmografía.

“La carrera de Ozu se define por ser un proceso de perfeccionamiento: afinó constantemente sus técnicas, sus contenidos y todo tipo de comentarios. (…) Una manera de definir el estilo de Ozu es la de señalar lo que en dicho estilo no existe. Ozu es un cineasta que no hace ciertas cosas. Este enrarecimiento de la técnica fue continuo a lo largo de toda la obra del cineasta, desde su primera hasta su última película. A medida que fue envejeciendo hubo más y más cosas que Ozu dejó de hacer” (Paul Schrader, El estilo trascendental en el cine: Ozu, Bresson, Dreyer).

“Ozu fue el único cineasta que logró tornar sensibles el tiempo y el pensamiento, volverlos visibles y sonoros” (Gilles Deleuze, La imagen-tiempo).

“La obra de Ozu es de aquéllas cuyo descubrimiento, aunque tardío, nos obliga de alguna manera a repensar todo el cine” (Alain Bergala, Cahiers du Cinéma número 311, 1980).

La agenda completa del ciclo es la siguiente:

Viernes 1º: Días de juventud (Wakaki hi; Japón, 1929)
Dirección: Yasujiro Ozu.
Con Ichiro Yuki, Tatsuo Saito, Junko Matsui.
En el octavo largometraje en la carrera de Ozu -y el film más temprano del cual se conservan copias- ya puede apreciarse el estilo meticuloso del realizador. Días de juventud es una comedia en la cual los estudiantes Watanabe y Yamamoto, mejores amigos en la universidad, se enamoran de la misma mujer, amenazando con romper esa relación de amistad. Durante las vacaciones, ambos siguen a la joven a un centro de ski, donde tratan de impresionarla y cortejarla de la mejor manera posible. La estructura simétrica y el tono amable de la narración rinden tributo a dos de los realizadores favoritos de Ozu: Ernst Lubitsch y Harold Lloyd.
“De ninguna manera Días de juventud puede ser considerado un trabajo de aprendizaje. A esa altura de su carrera, Ozu ya dominaba todas las convenciones narrativas del cine occidental” (David Bordwell, Ozu and the Poetics of Cinema).
A las 17, 19.30 y 22 horas (103’; 16mm.).

Sábado 2: He reprobado, pero… (Rakudai wa shita keredo, Japón, 1930)
Dirección: Yasujiro Ozu
Con Tatsuo Saito, Kaoru Futaba, Kinuyo Tanaka.
Takahashi y sus amigos, un grupo de estudiantes universitarios, deciden hacer trampa en los exámenes, pero el plan fracasa cuando la camisa en la cual están anotados los apuntes es enviada a la lavandería por la dueña de la pensión. Todos ellos reprueban y deben enfrentar otro año de estudios, pero los compañeros que sí se han recibido se enfrentan al problema de la falta de trabajo. Similar en tono a Días de juventud -e igualmente influenciada por Lubitsch y Lloyd-, He reprobado, pero… es una comedia melancólica centrada en el paso a la madurez y la responsabilidad.
“Ozu creó su estilo propio tomando influencias de todo tipo y origen. Al apropiarse de ellas, usando y descartando según fuera necesario, Ozu ofrece algo cercano a un paradigma respecto de la manera en que solían trabajar los grandes realizadores japoneses del período clásico”. (Donald Richie, A Hundred Years of Japanese Cinema)
A las 17, 19.30 y 22 horas (64’; 16mm.)

Domingo 3: Coro de Tokio (Tokyo no korasu; Japón, 1931)
Dirección: Yasujiro Ozu.
Con Tokihiko Okada, Emiko Yagumo, Hideo Sugawara.
Combinando la comedia de estudiantes, el film de asalariados y el drama doméstico -tres géneros típicos del cine japonés del período mudo-, Coro de Tokio es considerada una película bisagra en la filmografía de Ozu, particularmente por su aproximación realista al terreno de la comedia. Okajima es empleado de una empresa de seguros y, como todos los años, espera la bonificación anual que le permita alguna gratificación para su esposa y sus hijos. Pero las cosas se complicarán cuando pierda su puesto luego de defender los derechos de un compañero de trabajo. El film alterna de manera exquisita las secuencias de comedia con los comentarios sociales y fue definido por el crítico Tadao Sato como una “tragedia alegre”.
Para Ozu “Tokio es no sólo la ciudad de los desempleados, sino también una ciudad de pequeños grupos entrelazados que pueden absorber los golpes individuales de la vida en el nuevo Japón. (…) A partir de este film, Ozu se transforma en un gran cineasta” (David Bordwell, Ozu and the Poetics of Cinema).
A las 17, 19.30 y 22 horas (90’; 16mm.)

Lunes 4: Capricho pasajero (Dekigokoro, Japón, 1933)
Dirección: Yasujiro Ozu.
Con Takeshi Sakamoto, Nobuko Fushimi, Den Obinata.
En este film Ozu introduce un personaje que reaparecería en otros tres largometrajes: Kihachi, obrero de los barrios pobres de Tokio y padre “soltero”, interpretado por Takeshi Sakamoto con una perfecta mezcla de malicia e ingenuidad. Con un estilo visual sofisticado y un entendimiento profundo de las frágiles relaciones humanas, Capricho pasajero presenta dos líneas narrativas en las cuales se cruzan los conflictos generacionales entre padre e hijo y un posible triángulo amoroso que nunca llega a serlo.
“El personaje de Kihachi es un buen ejemplo de la amalgama de las diversas influencias que conforman el estilo de Ozu. En algún momento, el realizador declaró que el personaje de Kihachi estaba basado en una persona real que había conocido durante su infancia. Al mismo tiempo, Kihachi es Ozu. Pero también está integrado por influencias cinematográficas, particularmente el personaje interpretado por Wallace Beery en El campeón. Años después, esa tipología tendría un descendiente directo en el protagonista de la saga Tora-san. (Donald Richie, A Hundred Years of Japanese Cinema).
A las 17, 19.30 y 22 horas (100'; 16mm.)

Martes 5: La danza del león (Kagamijishi; Japón, 1936)
Dirección: Yasujiro Ozu.
A mediados de los años 30 el gobierno japonés comenzó a promocionar con fuerza los así llamados “films culturales”, cortometrajes educativos y propagandísticos que celebraban las tradiciones niponas y que se exhibían en escuelas y centros comunales. Producido por la Asociación Cultural Japonesa, La danza del león es un documental acerca del teatro Kabuki centrado en el gran actor Onoye Kikugoro y su famosa interpretación de la obra Kagamijishi. De enorme interés por su temática y su calidad de excepción dentro de la obra de Ozu, este cortometraje es además el primer film sonoro del realizador. (25’; 16mm.)

Memorias de un inquilino (Nagaya shinshiroku; Japón, 1947)
Dirección: Yasujiro Ozu.
Con Chouko Iida, Hohi Aoki, Eitaro Ozawa.
Ozu regresa a los barrios pobres de Tokio en este film rodado en el Japón de posguerra, un tributo a la maternidad y el espíritu comunal. Un hombre encuentra a Kohei, un niño abandonado, y lo lleva consigo a su vecindad, pero nadie quiere ocuparse de él siquiera por una noche. Otane, una viuda malhumorada, accede finalmente a hacerse cargo de él durante algunos días, pero la relación entre ambos empeora día a día. Pero luego de que Kohei moja la cama y escapa por temor a las represalias, la mujer iniciará una búsqueda desesperada en las calles de Tokio.
“A partir de esta simple historia sobre los cambios en los sentimientos de los personajes, que transcurre a lo largo de cinco días y sus correspondientes noches, Ozu dispone su característico uso de estructuras y patrones de repetición. (…) Si Ozu hubiera dirigido solamente este breve film de 72 minutos, aún así debería ser considerado uno de los grandes cineastas de la historia” (David Bordwell, Ozu and the Poetics of Cinema). (72’, 16mm.)

A las 17, 19.30 y 22 horas (Duración total: 97’).

Miércoles 6: Una gallina en el viento (Kaze no naka no mendori; Japón, 1948)
Dirección: Yasujiro Ozu.
Con Kinuyo Tanaka, Shuji Sano, Chieko Murata.
Uno de los films menos vistos de Yasujiro Ozu, Una gallina en el viento muestra un grave problema de la posguerra japonesa: el crudo panorama que se encontraban los combatientes al volver al hogar y descubrir los tremendos sacrificios que habían tenido que hacer sus familias durante su ausencia. Mientras su marido está en la guerra, Tokiko vive con su hijo en una humilde casa. Para salvar a su hijo, gravemente enfermo, y pagar las cuentas del hospital, Tokiko decide prostituirse durante una noche. Cuando regresa del frente, el marido no puede tolerar ese hecho del pasado, respondiendo con una violencia física absolutamente atípica para el cine de Ozu.
“Ozu solía trabajar con el mismo equipo técnico y artístico y en muchos casos con el mismo reparto de actores. Su co-guionista Noda Kogo, su camarógrafo Atsuta Yuharu, su director de arte Hamada Tasuo y su editor Hamamura Yoshiyasu iniciaron una colaboración con el realizador que comienza en Una gallina en el viento y continúa hasta Una tarde de otoño, su último largometraje” (Donald Richie, A Hundred Years of Japanese Cinema).
A las 17, 19.30 y 22 horas (84'; 16mm.).

Jueves 7: El sabor del té verde con arroz (Ochazuke no aji; Japón, 1952)
Dirección: Yasujiro Ozu
Con Shin Saburi, Michiyo Kogure, Koji Tsuruta.
Una pareja de clase acomodada experimenta una crisis en su matrimonio. Taeko, una mujer caprichosa y muy sofisticada, soporta cada vez menos a su marido, un hombre con unos gustos y unas costumbres muy simples; aburrida de él, lo trata con desprecio. El guión de El sabor del té verde con arroz fue escrito en el año 1940, luego de que Ozu regresara de la guerra, y es considerado uno de los films más relevantes de su carrera, aunque el mismo director lo consideraba “poco satisfactorio”. El título del film proviene de un viejo proverbio que celebra los gustos simples en la vida.
“Un patrón frecuente en la obra de Ozu es el de cortar hacia un espacio varios segundos antes de que alguien esté allí presente, o demorarse en un espacio vacío por intervalos a veces considerables una vez que los personajes han salido. El film El sabor del té... está estructurado parcialmente a partir de travellings de la cámara que ocurren en esos momentos desprovistos de acción” (Kristin Thompson y David Bordwell en Space and narrative in the films of Ozu, revista Screen, vol.17, 1976).
A las 17, 19.30 y 22 horas (115'; 16mm.).

Viernes 8: El comienzo de la primavera (Soshun; Japón, 1956)
Dirección: Yasujiro Ozu
Con Chikage Awashima, Takako Fujino, Ryo Ikebe.
En su primer largometraje luego del éxito de crítica y comercial de Historia de Tokio, Yasujiro Ozu examina la vida cotidiana en el Japón del milagro económico a través de los ojos de un joven asalariado que, insatisfecho con su carrera y su matrimonio, entabla una relación amorosa con una colega. A partir de este film, Ozu dirigió al menos un film por año hasta su muerte en 1962, dando inicio a un ciclo de narraciones que desarrollan tópicos de su carrera como los conflictos generacionales y las crisis familiares, aunque con un creciente respeto y empatía por los personajes más jóvenes.
“He intentado reflejar el sufrimiento cotidiano en la vida de un típico empleado mientras la sociedad que lo rodea atraviesa fuertes transformaciones” (Yasujiro Ozu).
A las 14.30, 18 y 21 horas (145’; 16mm.).

Sábado 9: Crepúsculo en Tokio (Tokyo boshoku; Japón, 1957)
Dirección: Yasujiro Ozu.
Con Ineko Arima, Kamatari Fujiwara, Setsuko Hara.
Algunos temas centrales en la obra de Ozu son revisitados en este melodrama que narra la progresiva desintegración de una familia. Takako, la hija mayor de la familia, escapa de su marido alcohólico y regresa al hogar paterno junto a su hijo. Mientras tanto Akiko, su hermana menor, descubre que está embarazada luego de que su novio la abandona. Un secreto familiar guardado durante años tendrá resultados devastadores.
“Crepúsculo en Tokio representa un caso de lucha interna entre sus componentes, donde los elementos y procedimientos melodramáticos chocan con el gusto de Ozu por la sugestión y las estructuras abstractas” (David Bordwell, Ozu and the Poetics of Cinema).
A las 14.30, 18 y 21 horas (140’; 16mm.). FOTO

Domingo 10: El otoño de la familia Kohayagawa (Kohayagawa-ke no aki; Japón, 1961)
Dirección: Yasujiro Ozu
Con Ganjiro Nakamura, Setsuko Hara, Yoko Tsukasa.
También conocida con el título El fin del verano, El otoño de la familia Kohayagawa es el penúltimo largometraje en la carrera de Yasujiro Ozu, su film número 53 y el quinto en ser rodado en colores. El relato encuentra a los miembros de la familia Kohayagawa explorando la posibilidad de ayudar a encontrar un posible marido para su hija política, enviudada recientemente. Mientras tanto, el patriarca Manbei comienza a comportarse de manera extraña, tomando incluso una amante para desconcierto de todos. Cuando el anciano enferma, la unidad de la familia es puesta en duda.
“El film comienza de la manera más ligera. Uno espera una comedia, realizada de una manera consumada, el tipo de película que Ozu hacía a comienzos de los años ’30. La superficie es mundana y no hay atisbos de las profundidades en las que luego se sumergirá el film. Con humor, poco a poco el director se interna más y más en el tema de la muerte. Y la muerte triunfa, es mostrada de la manera más directa e inflexible: la cama del funeral, el crematorio, la chimenea humeante. Al final, la familia vuelve a casa y sólo quedan cuervos. Es quizás el único film de Ozu en el cual no hay un sobreviviente espiritual. Uno de los films más bellos de Ozu, y también uno de los más perturbadores” (Donald Richie, Ozu).
A las 17, 19.30 y 22 horas (103'; 16mm.).


Informamos que las localidades para la Sala Leopoldo Lugones podrán adquirirse personalmente con seis días de anticipación (incluyendo el día de la función) en las boleterías del Teatro San Martín.

Precio de las localidades en la Sala Leopoldo Lugones $ 7.- Estudiantes y jubilados $ 4.- (Los interesados deberán tramitar su credencial de descuento en el 4° piso del Teatro San Martín, de lunes a viernes de 10 a 16 horas.)

Venta de entradas y programación del Complejo Teatral de Buenos Aires: www.teatrosanmartin.com.ar.

Flight of the Conchords - "The Most Beautiful Girl (In the Room)" & "Robots"



"You're so beautiful/You could be a waitress"



"Once again without emotion/The humans are dead, dead, dead, dead, dead"

Para los que no entiendan bien qué es esto va aquí una aclaración: no se trata de videoclips sino de escenas de la serie/sitcom "Flight of the Conchords", centrada en dos amigos de Nueva Zelandia que se mudan a Nueva York con la intención de triunfar como músicos. Su banda, claro, se llama "Flight of the Conchords" (FOTC, de aquí en más).

Como una extraña mezcla entre los Butabi Brothers de "A Night at the Roxbury", el humor seco del inglés Ricky Gervais (especialmente, los tiernos pero desafortunados personajes de "Extras") y los simpáticos músicos perdedores de las películas de Christopher Guest (la dupla que componen Bret y Jermaine puede ubicarse a mitad de camino entre los personajes de "This is Spinal Tap" y los combos folk de "A Mighty Wind"), FOTC es también un musical hecho y derecho en el que nuestros antihéroes se ponen a cantar y bailar en medio de cualquier situación.

Y no sólo lo hacen con gracia y con canciones excelentes y muy divertidas (los dos clips que hay aquí pertenecen al primer capítulo, "Sally") sino que hasta logran imitar a la perfección los estilos que homenajean/satirizan, en especial cierto electro/tecnopop de los años '80 y el soul sensual "a la Barry White" (sus intentos con el hip hop son algo más precarios).

Es una serie de HBO del 2007. No tengo el canal en mi Cable Básico, pero creo que no lo están dando aún. Es de esperar que lo hagan. De cualquier manera, la primera temporada está editada en los Estados Unidos en DVD (sí, zona 1, pero con subtítulos al español y hasta doblada al español, incluyendo las canciones, lo cual es un horror del que cuesta recuperarse). Son doce episodios. Los hay mejores y peores. Pero todos con momentos de humor inolvidables.

Aquí les dejo dos ejemplos que se consiguen fácilmente en YouTube (también sus presentaciones en vivo, en las que modifican radicalmente los temas e improvisan mucho más). Claro que con subtítulos sería más fácil para todos. Pero es lo que hay.

27.7.08

Trailer Trash



"Terminator: Salvation", de McG (2009)



"Man on Wire", de James Marsh (2008)



"CSNY: Deja vu", de Bernard Shakey (2008)



"Miracle at St. Anna", de Spike Lee (2008)



"Frozen River", de Courtney Hunt (2008)

A la caza de "Titanic"



Según las cifras preliminares de la taquilla en los Estados Unidos, "The Dark Knight" superará, al cerrarse este domingo, los 314 millones de dólares de recaudación, en sólo diez días. Con esa cifra supera, por lejos, a la anterior poseedora del récord que era la tercera parte de "Piratas del Caribe" que, en 2006, tardó 16 días en llegar a los 300 millones.

Según comenta a la agencia AP un ejecutivo de Warner, la distribuidora de la película, la expectativa de la compañía es llegar a los 400 millones de dólares en 18 días. El récord para esa marca lo tiene "Shrek 2"... pero lo hizo en ¡43 días!



La única barrera de taquilla que le quedaría entonces por superar (no hay películas con 500 millones de recaudación) es la ya mítica de "Titanic", que se ubica primera y cómoda con 600 millones de dólares. Es un récord que se ha mantenido por diez años y con holgura (actualmente la segunda película más taquillera en EE.UU. es, si no se cuenta el estreno doble de "Star Wars" --en 1977 y su reestreno en 1997--, la citada "Shrek 2", con 437 millones), con ninguna película acercándose ni siquiera un poco.

"The Dark Knight" ya tiene ese segundo puesto asegurado --sólo por inercia de taquilla-- con lo que el gran desafío será convertirse en la película más taquillera de todos los tiempos. ¿Quién lo hubiera imaginado?

"Una semana solos", a Venecia


"Una semana solos", segundo largometraje de Celina Murga, es uno de los 11 seleccionados por las Jornadas de los Autores, reseña paralela no oficial del 65to. Festival de Venecia que se celebrará del 28 de agosto al 6 de septiembre.

Nueve de los 11 filmes seleccionados son preestrenos mundiales, cuatro son dirigidos por mujeres y cinco son operas primas, según se desprende del anuncio realizado hoy en Roma y publicado por ANSA.

En el apartado también figuran "Broken Lines", de la inglesa Sallie Aprahamian, "Un maestro de campaña", del checo Bohdan Sláma, "Paisaje No.2", del esloveno Vinko Mïderndorfer, y "Machan", del italiano Uberto Pasolini, entre otros.

El ganador recibirá del circuito de arte y ensayo Label Europa Cinemas la promoción y la permanencia de algunas semanas en los 1.710 cines de la cadena distribuidos por Viejo Continente y cinco copias gratuitas del filme, ofrecidas por la Technicolor italiana, para su exhibición en las salas locales.

La reciente película de Murga es una historia sobre niños y adolescentes que quedan al cuidado de sí mismos en un country durante una semana, con la que compitió en el último Buenos Aires Festival Internacional de Cine de Buenos Aires (Bafici).

VENICE DAYS LINEUP:
"Broken Lines," Sallie Aprahamian (U.K.)
"A Country Teacher," Bohdan Slama (CzechRepublic, France)
"A Week Alone," Celina Murga (Argentina)
"Landscape No. 2," Vinko Moderndorfer (Slovenia, Serbia, Montenegro)
"Machan," Uberto Pasolini (Italy, Germany, Sri Lanka)
"The Visitor," Jukka-Pekka Valkeapaa (Finland, U.K., Germany, Estonia)
"Nowhere Man," Patrice Toye (Belgium, the Netherlands, Luxembourg)
"Scratch," Michal Rosa (Poland)
"Stella," Sylvie Verheyde (France)
"Hooked," Adrian Sitaru (Romania, France)
"Un Altro Pianeta," Stefano Tummolini (Italy)
"Ritratti: Che Saccio," Camille d’Arcimoles (Italy)
"Ritratti: Il Passato E’ Il Mio Bastone," Flavia Mastrella and Antonio Rezza (Italy)

Flight of the Conchords - 2008


Interview
Link
Gracias, prinsusa

26.7.08

The Facebook Problem


Uno de los temas que más salían en las conversaciones que tuve durante la semana que pasé en los Estados Unidos fue "the Facebook problem". Les resumo: la mayor parte de la gente con la que charlé "está" en Facebook y todos tienen diferentes opiniones acerca de qué hacer con él, como manejarse, cuáles son sus beneficios y cuáles sus contras. De hecho, hace poco se editó un libro en tono satírico con "consejos" para saber manejarse en Facebook (un ejemplo: no está bien que tu novia se entere que cortaste con ella solo por poner "single" en el apartado "relationships") y las discusiones son eternas e inconducentes. Todos parecen estar convencidos que es una pérdida de tiempo, pero todos le encuentran alguna que otra utilidad y no se atreven a borrarse de él.

No voy a hacer acá una larga explicación de cómo funciona el Facebook ni entrar en detalles de cuáles son, para mí, sus beneficios y sus problemas. Sólo se que yo entré por la insistencia de una amiga como a fines del año pasado y me parecía que había muy poca gente en la Argentina. Era algo simpático, tranquilo, relajado, un lugar donde intercambiar cosas (gustos, estados, hechos, fotos, situaciones) con algunos amigos y conocidos.

Con el correr del año se fue convirtiendo en una especie de industria, de subproducto de marketing, de "barril sin fondo", de gente que conoce a gente que conoce a gente... (los famosos "Six Degrees of Separation" se pueden probar en Facebook) y uno no sabe bien qué hacer allí dentro ni cómo manejarse.

Uno de mis amigos norteamericanos lo defendía como un lugar de encuentro, de intercambio de información entre viejos conocidos, amigos, personas que no están en contacto permanente con uno ni necesitan estarlo pero con los que, al menos, se puede estar actualizado respecto a sus vidas y comunicarse llegado el caso. Para él era muy claro que nada ligado a lo laboral entraba en su Facebook y no tenía empacho en rechazar a todos aquellos que lo agregaban como "amigo" sin antes preguntarles --muy correctamente-- quienes eran, de dónde se conocían y, si el asunto era profesional, gentilmente pasarle el email de su trabajo.

Su caso y el mío son parecidos. No somos del todo "personas públicas", pero nos conoce mucha gente a la que no conocemos. Digo, "nos conoce" en el sentido de que saben nuestros nombres y donde trabajamos, pero no mucho más. Esas personas son las que él desvía de Facebook (thanks but no, thanks!) y las deriva a su email laboral.

Yo no pude hacer eso. Tal vez por temor a que me consideraran "mala onda" o creído o pedante o lo que fuera, fui sumando primero a amigos, luego a amigos de amigos y así, hasta tornar mi mundo de Facebook en una gran ensalada en la que, verdaderamente, sólo conozco al 20 o 30% de las personas que allí figuran.

Cada día que pasa --y cada día en el que abro mi email y tengo 15 o 20 correos de Facebook-- me planteo seriamente cerrar mi cuenta y desaparecer. O cerrarla y sólo volverla a abrir con la cortés sinceridad de "mi amigo americano". Esto es: un espacio sólo para gente que conozco de verdad. Los demás tienen mi email, es público, sale en el diario y juro que lo leo todos los días.

De cualquier manera, me resulta imposible hacerlo. Paso largos minutos de mi vida enterándome de viajes, situaciones, estados de ánimo, novios, amigos, eventos y salidas de gente que no conozco. Pero sacarlos intempestivamente me parece de muy mal gusto, casi como echar a gente de mi casa, de esos que vienen a una fiesta pero no sabés quienes son.

Tomé, sí, una decisión. El otro día llegué a los 300 "amigos" y dije "basta". Aquí me detengo. Tengo acumulados unos 70 más a los que todavía no acepté porqué, sinceramente, no los conozco más que porque tienen un par de amigos en común, quienes probablemente tampoco los conozcan. Y como no me da para andar haciendo averiguaciones --quien sos, que querés, de donde te conozco-- prefiero de ahora en más poner un punto a esta inflación amistosa.

Mis "300 espartanos" irán cambiando, calculo, por lo que cada vez que se sume a Facebook algún amigo o conocido real tendrá que salir alguno de los que no conozco. Repito: no tengo nada en contra de ninguno de ellos, sólo que prefiero darle cierta privacidad al espacio, y que los que estén allí sean mis amigos, conocidos y colegas. O los que se vayan convirtiendo en el camino.

Espero que nadie se ofenda. Mi email sigue siendo público y a este blog puede entrar cualquier persona, pero no tengo ganas de pasarme horas viendo fotos de vacaciones de tipos que cruzo en la calle y no reconozco, de empresas que quieren comercializar productos o de buscadores profesionales de contactos (los norteamericanos los llaman "Facebook sluts", no me pidan que traduzca, pero suena feo).

No quiero ser como Roberto Carlos, no quiero "tener un millón de amigos", pero creo que 300 es un buen número. Si le alcanzo a Leónidas para vencer a millones de persas, no veo porque no pueden alcanzarme a mí.

Okkervil River - "The Stand Ins" (2008)


How Many Superheroes Does It Take to Tire a Genre?


The New York Times

July 24, 2008

“Batman has no limits,” says Bruce Wayne to his manservant, Alfred, early in “The Dark Knight,” and the accountants at Warner Brothers, which released the movie, are likely to agree. I’m not so sure.

“The Dark Knight,” praised by critics for its somber themes and grand ambitions, has proven to be a mighty box office force in a summer already dominated by superheroes of various kinds. But any comic book fan knows that a hero at the height of his powers is a few panels removed from mortal danger, and that hubris has a way of summoning new enemies out of the shadows. Are the Caped Crusader and his colleagues basking in an endless summer of triumph, or is the sun already starting to set?

The season began with “Iron Man” back in May, which anticipated “The Dark Knight” in striking many reviewers as a pleasant surprise and hordes of moviegoers as a must-see. The July Fourth weekend belonged to “Hancock,” which played with the superhero archetype by making him a grouchy, slovenly drunk rather than a brilliant scientist, a dashing billionaire or some combination of the two. In that case, the reviews were mixed, but the money flowed in anyway. Even the lackluster “Incredible Hulk,” back in June, managed a reasonably robust opening, as did “Hellboy II,” a somewhat more esoteric comic-book movie.

The commercial strength of the superhero genre is hardly news of course. Ever since Tobey Maguire was bitten by a spider back in 2002, this decade has been something of a golden age for large-scale action movies featuring guys in high-tech bodysuits battling garishly costumed, ruthless criminal masterminds. Some of them — the “Fantastic Four” pictures, most notably — are content to be entertaining pop-culture throwaways. But most aspire to be something more, to be taken as seriously as their heroes and villains take themselves.

These movies wear their allegorical hearts on their cartoon sleeves, dressing up their stories with intimations of topicality overt, like the Afghan kidnappers in “Iron Man,” and indirect, like the ruminations on due process and torture in “The Dark Knight.” They are also stuffed with first-rate actors who, rather than slumming for a paycheck as Marlon Brando did in 1978 in “Superman,” at least attempt real, fleshed-out performances.

Heath Ledger and Aaron Eckhart do some of their best work in “The Dark Knight,” as does Robert Downey Jr. in “Iron Man.” Well-regarded directors like Sam Raimi and Bryan Singer have burnished their reputations with the “Spider-Man” and “X-Men” franchises, as has Christopher Nolan, director of “The Dark Knight” and its predecessor, “Batman Begins.” These filmmakers have become bankable auteurs in the Hollywood economy, affixing their artistic signatures to projects that come with budgets in excess of $100 million dollar, built-in mass appeal and an ever-growing measure of cultural prestige.

There have been missteps and disappointments — Ang Lee’s 2003 “Hulk”; Mr. Singer’s “Superman Returns”; the third installment of the “X-Men” series, directed by Brett Ratner — but these have hardly dented the power of the genre. And its hold over the attention of studio executives and audiences is unlikely to end anytime soon. Already the studios are locking in release dates for the next rounds. Mark your calendars: The first X-Men spinoff, “X-Men Origins: Wolverine,” will come along next May, and “Iron Man 2” is scheduled to hit the local multiplex on April 30, 2010, two months ahead of “The Green Hornet,” with Seth Rogen stepping into the Van Williams role from the television series.

Still, I have a hunch, and perhaps a hope, that “Iron Man,” “Hancock” and “Dark Knight” together represent a peak, by which I mean not only a previously unattained level of quality and interest, but also the beginning of a decline. In their very different ways, these films discover the limits built into the superhero genre as it currently exists.

I don’t want to start any fights with devout fans or besotted critics. I’m willing to grant that “The Dark Knight” is as good as a movie of its kind can be. But that may be damning with faint praise. There is no doubt that Batman, a staple of American popular culture for nearly 70 years, provided Mr. Nolan (and his brother and screenwriting partner Jonathan), with a platform for his artistic ambitions. You can’t set out to make a psychological thriller, or even an urban crime melodrama, and expect to command anything like the $185 million budget Mr. Nolan had at his disposal in “The Dark Knight.” And that money, in addition to paying for some dazzling set pieces and action sequences, allowed Mr. Nolan and his team to create a seamless and evocative visual atmosphere, a Gotham nightscape often experienced from the air.

But to paraphrase something the Joker says to Batman, “The Dark Knight” has rules, and they are the conventions that no movie of this kind can escape. The climax must be a fight with the villain, during which the symbiosis of good guy and bad guy, implicit throughout, must be articulated. The end must point forward to a sequel, and an aura of moral consequence must be sustained even as the killings, explosions and chases multiply. The allegorical stakes in a superhero are raised — it’s not just good guys fighting bad guys, but Righteousness against Evil, Order against Chaos — precisely to authorize a more intense level of violence. Of course every movie genre is governed by conventions, and every decent genre movie explores the zones of freedom within those iron parameters. Thus “Iron Man” loosens the reins of its plot to give Mr. Downey room to explore the kinks and idiosyncrasies of Tony Stark, the playboy billionaire engineering genius who finally grows up and builds himself a metal suit. And “Hancock” takes the conceit of a dissipated, semi-competent hero — more menace than protector — and turns it into the occasion for some sharp satirical riffing on race, celebrity and the supposedly universal likability of its star, Will Smith.

But in both cases, as soon as the main character is suited up and ready to do battle, the originality drains out of the picture, and the commercial imperatives — the big fight, the overscaled action extravaganza — take over. “The Dark Knight” has some advantages from being the second movie in a series, with less need for exposition and basic character development, and its final act is less of a letdown.

Instead the disappointment comes from the way the picture spells out lofty, serious themes and then ... spells them out again. What kind of hero do we need? Where is the line between justice and vengeance? How much autonomy should we sacrifice in the name of security? Is the taking of innocent life ever justified? These are all fascinating, even urgent questions, but stating them, as nearly every character in “The Dark Knight” does, sooner of later, is not the same as exploring them.

And yet stating such themes is as far as the current wave of superhero movies seems able or willing to go. The westerns of the 1940s and ’50s, obsessed with similar themes, were somehow able, at their best, as in John Ford’s “Searchers” and Howard Hawks’s “Rio Bravo,” to find ambiguities and tensions buried in their own rigid paradigms.

But the cowboys of old did not labor under the same burdens as their masked and caped descendants. Those poor, misunderstood crusaders must turn big profits on a global scale and satisfy an audience hungry for the thrill of novelty and the comforts of the familiar. Is it just me, or is the strain starting to show?

25.7.08

Algunos problemas con "The Dark Knight"


Todo aquel que haya leído este blog alguna que otra vez --y el que haya hecho lo mismo con la crítica que escribí de la nueva película de "Batman"-- tiene en claro cuánto me gusta. Como parece haberse convertido en un fenómeno veloz, desde que regresé a Buenos Aires me he encontrado con gente (y no sólo con críticos de cine, aclaro) que ya vio la película y con los que me he encontrado hablando del tema y debatiéndola.

A casi todos les ha gustado --a algunos muchísimo, a otros no tanto--, pero de lo que no hay duda es que se ha transformado en un fenómeno para un público de cierta edad (digamos, entre 25 y 40) que no suele correr desesperadamente al cine a ver el nuevo tanque de Hollywood de cada semana.

OJO: SE REVELAN DETALLES DEL ARGUMENTO!

Hablando de la película --escena por escena, personaje por personaje, situación por situación-- me doy cuenta que algunas cosas no me cierran del todo. Aclaro: esto no cambiaría mi calificación ni la admiración que tengo con los logros de Christopher Nolan. Sin embargo, poniéndome puntilloso, diría que hay tres o cuatro puntos que no me convencen. A saber:

-No me gusta, nada, uno de los finales, ese en el que parece correr peligro la vida del hijo del policía Gordon (que encarna Gary Oldman). Soy de los que creen que poner a un chico al borde de la muerte como recurso de suspenso es un truco barato y hasta morboso. Me parece innecesario. Se podría haber armado la misma situación sin necesidad de ese recurso.

-No me termino de creer que Maggie Gyllenhaal, en el papel de Rachel Dowes, despierte tanta locura tanto en Harvey Dent como en Bruce Wayne. Creo que es una buena actriz (y que está mucho mejor que Katie Holmes en el papel), pero no creo que el espectador termine de creerse que Dent enloquecerá por perderla ni que Wayne esté tan obsesionado con ella.

-Siento que hay demasiados actores que necesitan su momento de lucimiento. Digo, la película dura dos horas y media --que pasa volando--, pero podría ganar unos minutos de no ser por la necesidad de darle "sus quince minutos de gloria" a Michael Caine, Morgan Freeman y Eric Roberts. No están mal ni ellos ni las escenas, pero desvían por momentos la atención de un eje central que ya de por sí es un poco complicado, con otros cinco personajes fuertes.

-Si bien me parece menos pomposa en su seriedad que la anterior (y con bienvenidos aunque esporádicos momentos de humor), coincido con algunos críticos en que los dilemas morales del filme no sólo están expuestos narrativamente sino que están reiterados --y más de una vez-- en palabras, especialmente en los diálogos entre The Joker y Batman. Hay un momento en que uno tiene ganas de decirle: "Ya está, ya entendimos, no hace falta que lo repitas". Igual, Heath Ledger está tan bien que uno se lo perdona.

-Dicen que cuanto mejor el villano, mejor la película. ¿Pero no creen que acá casi se les fue la mano, al punto de que uno quiere ver, está más interesado y hasta por momentos prefiere que triunfe el Guasón y no Batman, que está como más opacado y hasta nos resulta difícil empatizar con él? No es algo que necesariamente me moleste (Hannibal Lecter era mucho más seductor que la agente que hacía Jodie Foster en "El silencio de los inocentes" y no por eso la película decaía, más bien lo contrario), pero me pregunto si no habrá sido algo que surgió en el montaje con posterioridad a la muerte de Ledger.

Como siempre, estos pequeños puntos no me impiden decir que se trata de una de las mejores películas del año (podría encontrarle veinte reparos a mis películas favoritas de cada año), sólo que me dejan pensando en que aún podría haber sido mejor. El único que me molesta especialmente --y el que, de hecho, me hizo dudar de la calificación de Excelente que le puse-- es el primer item, el del final con el niño en peligro. Es la única escena en la que, siento, Nolan entra en la búsqueda del impacto por el impacto en sí, pasándose de esa "raya/línea" ética y/o moral que plantea la misma película.

McEnroe - "Mundo marino" (2008)


24.7.08

No entiendo (segunda parte)

Los debates que siguieron surgiendo con posterioridad a la tapa de "El amante" respecto a la "idiotización" del espectador argentino (lo de "idiotización" o "bovinación" me recuerda a aquella frase de la crítica estadounidense acerca del "dumbing down of american movies") me resultan interesantes de analizar, pero tengo la sensación de que estamos corriendo el riesgo de generalizar demasiado la discusión y no tener claro cuál es el problema.

Pregunto: ¿el problema es la calidad de las películas que tienen éxito?, ¿el hecho que los espectadores coman, se paren, hablen por celular o vayan al baño en el cine?, ¿qué vean las películas en videos truchos /o bajados por internet?, ¿que las entradas sean carísimas y eso los obligue a elegir sólo un par de películas al año para ver?, ¿qué no se estrene nada fuera de los tanques de taquilla?, ¿qué nadie le de bola al cine argentino?

Me parece que se abre el abanico demasiado y que hablando de tantas cosas a la vez no vamos a ningún lado. Y que también es muy fácil tirarle la culpa a los espectadores, a esos "otros" que están allá, que van al cine, pagan la entrada y disfrutan (o no) con esa elección, digamos, mensual.

Tengo la sensación, también, de que hay un enorme grado de hipocresía de parte de nosotros, los críticos, que muchas veces vemos películas que van al cine en formato DVD, que bajamos películas de internet, que tenemos a mano "a un chabón que te trae todo por cinco mangos", que --en el caso de los programadores de festivales más aún-- ven aún muchas más películas en DVD, que muchas de ellas tienen un "counter" (un numerito arriba o abajo de la pantalla que es bastante molesto), o un letreto del tipo "ONLY FOR PRIVATE VIEWING" tamaño gigante en medio de la pantalla, que usan más a menudo de lo que muchos suponen el "fast forward", que se quedan dormidos (nos quedamos dormimos) mirando pelis y después las rebobinamos para acordarnos dónde estábamos, que ven películas en inglés hablando poco y nada del idioma, que leen subtítulos en inglés sabiendo poco y nada del idioma, que escriben (escribimos) sobre películas sin verlas completas porque, como decía un colega, "no hace falta comerte el bife entero para darte cuenta que la carne es mala". Y así, millones de cosas.

Tal vez, finalmente, lo que más me molesta de la carga contra el espectador sea esa. Es muy fácil desde este lugar de privilegio atacar la "boludización" del espectador. Aclaro que no estoy negando que eso existe en buena medida. Pero me siento incapaz de juzgar las actitudes de los demás si no soy capaz de revisar las mías (o no somos de las nuestras) y la propia "boludización" y hasta "bovinación" que existe entre los críticos, sólo que --supuestamente-- en otro nivel.

No sé. No entiendo. Sigo creyendo que el público acierta y se equivoca de la misma manera que lo hacemos los críticos (ojo, nosotros también comemos en el cine, sólo que café y medialunas, que no es tan grasa como el pochoclo y la Coca-Cola) y que los hábitos se han vuelto bastante discutibles en todos los ámbitos. Y sigo pensando, finalmente, que si hay que acusar y/o poner el ojo en alguien no es en el espectador, sino en el que lo alimenta.

PD. El poster es de "Fast Food Nation", película de Richard Linklater que trata sobre temas parecidos a estos que estamos hablando acá pero desde otro punto de vista y que se verá en los cines acá en agosto, más de dos años después de su estreno mundial. Después no se quejen si alguno admite que se consigue trucha...







Repaso neoyorquino (Primera parte)



Por motivos casi siempre laborales, hace quince años que viajo a Nueva York. En los '90, claro, con las facilidades del "uno a uno", viajaba más seguido, y todo me resultaba más accesible. El doble golpe de 2001 (el 11 de septiembre, allí; el corralito y la devaluación, aquí) convirtieron a la visita neoyorquina en un evento bastante más casual y espaciado. También se sumó, de mi parte, una preferencia por viajar a festivales de cine (generalmente en Europa) y no tanto a entrevistas en los Estados Unidos.

No tengo exacta memoria de los viajes, pero habré ido unas siete u ocho veces entre 1993 y 2000, y sólo dos desde entonces. La última, si la memoria no me falla, en 2003. Generalmente, además, parando en hoteles de cierto lujo, de esos a los que jamás iría con dinero de mi propio bolsillo y ubicados en zonas (el Upper East Side, por ejemplo) que no son las que, digamos, mejor me representan.

Esta vez me tocó volver, cinco años después, y alojarme en Brooklyn. Toda una experiencia. Mi única visita previa a Brooklyn había sido durante uno de mis primeros viajes cuando decidí tomarme el metro y bajarme, al azar, en una parada. Sólo al salir a la calle me sentí en medio de la película "The Warriors" y decidí, tras caminar unas pocas y sórdidas cuadras, volverme inmediatamente a mi cómodo refugio de algún hotel en Park Avenue.

Ahora fue distinto. No sólo porque Brooklyn ha cambiado mucho en una década (igualmente, un par de decisiones equivocadas sin mapa en mano te puede dejar en alguna zona densa), sino porque me alojé directamente allí, tomándolo como base de operaciones. Es cierto que el barrio donde paré (Brooklyn Heights) es el más rico de toda la zona y las casas, que están a pocas cuadras del río que da a Manhattan, del Brooklyn Promenade y del Brooklyn Bridge, se valúan por millones de dólares.



Esos barrios de Brooklyn (Cobble Hill, Boerum Hill, Park Slope, el citado Brooklyn Heights, Red Hook y, un poco más al norte, Williamsburg, entre otros) tienen un aire al Palermo porteño. Olvídense de las comparaciones con SoHo, Hollywood o taradeces similares: si nuestro Palermo tiene aire a algo es a las calles Dean, Smith, State, Clinton, Henry y algunas avenidas (Atlantic y las numeradas en la zona de Park Slope) de la zona, territorio que bien supo describir, aunque en otros tiempos, el escritor Jonathan Lethem en "Motherless Brooklyn" o "The Fortress of Solitude", la novela de la que surgió el título (y ese extraño texto que trata de explicarlo) de este blog.

Y si uno prefiere, en Manhattan, centrarse en el downtown (los distintos Village: West, Greenwich, East, o en SoHo, Tribeca y el ahora increíblemente renovado Lower East Side), un corto viaje en el metro (el 4, el 5, entre otros) lo acomoda allí más rápidamente y con menos stress que si uno baja desde la zona del Central Park.

Ahora bien, ¿a qué viene toda esta introducción? En realidad, a pensar porqué la ciudad --pese a todo lo que ha cambiado y pese a su densidad turística y peatonal que por momentos se vuelve insoportable-- me sigue resultando fascinante. Veamos:



Brooklyn: como ya lo dije, todo un descubrimiento. Uno puede pensar en ir a Nueva York y apenas moverse de ahí. Como me dijo el dueño de la casa en la que estaba parando, "los que no teníamos suficiente dinero para comprar una casa en Manhattan, nos trajimos lo que nos gustaba de allá para acá". Esto es: casi todo lo que está "across the river" también está de este lado, con la excepción de los museos y de ciertos íconos turísticos. Bares, restaurantes, disquerías, librerías, galerías, negocios de todo tipo y color. Todo está en Brooklyn.



Conciertos: fui a cuatro shows en seis noches en la ciudad, tres de ellos en Brooklyn. Como ya conté antes, vi a Jeremy Jay en Park Slope, a Brian Wilson (foto) en Brighton Beach (una zona de Brooklyn a la que no caracterizaría precisamente como cool, muy cercana a Coney Island) y a Deerhoof en Prospect Park. Decidí no ir al Siren Festival (pese a que la propuesta incluía cosas como Stephen Malkmus, Broken Social Scene, Times New Viking, Beach House, The Dodos, Annuals y una decena más de bandas indies) porque la idea de estrujarme con cien mil personas en un día de más de 30° de calor me resultaba intragable. Y el domingo sí fui al Central Park a ver a Santogold y Diplo, pero debí escuchar el show desde lejos porque estaba llena la zona cercana al escenario. Pero cada elección implicaba dejar varias cosas de lado y eso es algo único de Nueva York. Para sintetizar una larga lista, digamos que esas mismas seis noches podía haber optado por (y muchos de estos shows eran gratuitos) Dizzee Rascal, Matmos, George Michael, Yazoo, Brendan Canning, David Banner, DJ Shadow, DJ Spooky, Chirs Garneau & Olafur Arnalds, Love As Laughter, The Mae Shi, Mary Weiss, Miles Benjamin Anthony Robinson, Datarock, Ed Harcourt, Ron Sexsmith, Jarvis Cocker y podría agregar diez más, sin entrar siquiera en el terreno del jazz, la música clásica, latina o de otros lares.

Cine independiente: Es cierto que es un mercado que se ha reducido en todas partes y que me tocó estar el fin de semana en el que no se hablaba de otra cosa que de "Batman", pero la ciudad --sin llegar a ser París-- sigue ofreciendo una enorme cantidad de títulos que uno podría ver, si bien con una preferencia por el "indie" americano por sobre el cine internacional que ya se está tornando indigesta. Nueva York tiene entre diez y quince estrenos por semana (sin contar festivales, muestras, ciclos, retrospectivas, etc.) y sólo repasando la cartelera de salas tales como el Angelika, el Sunshine, el IFC Center, el Anthology Film Archive, los Lincoln Plaza Cinemas y otros así, te topás con "Before I Forget", de Jacques Nolot; "Lou Reed's Berlin", de Julian Schnabel; "Mad Detective", de Johnnie To; la tailandesa "Wonderful Town"; la increíble "The Exiles"; "The Last Mistress", de Catherine Breillat; el documental sobre Hunter S. Thompson, otro sobre Roman Polanski, el de Werner Herzog sobre la Antártida, una versión restaurada de "The Human Condition", de Kobayashi; My Winnipeg", de Guy Maddin; "Savage Grace", de Tom Kalin; "The Visitor", "Trumbo", "Tell No One", mi adorada "La France", y podría seguir. Y eso que se trata del "verano", supuestamente la época más floja para este tipo de cine. Agradezco al BAFICI --y a algunos otros festivales-- haberme hecho evitar la tentación de meterme en el cine.



Strand Bookstore: Lo se, cualquiera que haya ido a Nueva York conocía esta librería de nuevos y usados cercana a Union Square. Yo no. En años anteriores, pasaba gran parte de mi tiempo "de compras" en disquerías y videoclubes (ahora apenas compro discos y casi ningún DVD), por lo que no me quedaba tiempo de recorrer librerías y siempre compraba en tiendas grandes tipo Borders o Barnes & Noble. Ahora, buscar libros (y precios, claro) se ha vuelto a convertir en una simpática tarea, pero este lugar acabó con casi todas las búsquedas, las hizo innecesarias. Entre 3 y 15 dólares podés comprar casi todo lo que se te antoje. Nuevas novelas, viejas, clásicos, no tan clásicos, ficción, no ficción, textos de cine, de música, de lo que venga, siempre a precios ridículos. Me fui de allí con una bolsa llena de libros y gasté apenas 50 dólares. El descubrimiento de Strand --como de muchos de los restaurantes buenos y no zarpados con los precios-- se lo debo a Alex & Eric, una pareja que pasó buena parte de su vida en Nueva York y que hoy vive en Buenos Aires. Sí, también la FlipCam con la que grabé lo que ven abajo, es propiedad de Eric The Filmmaker.

(continuará...)